News

Pàgina 1 de 32  > >>

jul 7, 2017
Categoria: General
Penjat per: walhalla44
Se cumplen estos días 80 años de la batalla de Brunete
jun 25, 2017
Categoria: General
Penjat per: walhalla44
Ludografía: la División Azul
jun 6, 2017
Categoria: General
Penjat per: walhalla44
La División Azul, 1941-1943
Noticias
 

Asuntos de familia: La Task Force Baum

Por Enric Martí

Tras la captura del puente Ludendorff sobre el Rin en Remagen, el 3er Ejército estadounidense avanzaba sobre el Main pese a la cada vez más enconada resistencia alemana. El 24 de marzo de 1945, dos destacamentos de la 4ª div. blindada habían logrado consolidar dos cabezas de puente en el citado cauce: una en Hanau y otra más al sur, en Aschaffenburg.

El puente Ludendorff

La lucha por el puente de Remagen (foto de la colección del autor)

Al  mediodía  de ese día, el general  William Hoge recibe una orden del mando del 12º cuerpo: Patton desea  mandar una fuerza especial cien kilómetros por detrás de las líneas alemanas, con el objeto de liberar a unos novecientos prisioneros aliados cautivos en el campo de Hammelburg.

Antes de que termine el día,  será el propio Patton,  jefe del 3º ejército, quien contacte por teléfono con Hoge, poniendo como ejemplo el golpe de mano dado por Mac Arthur en Filipinas contra los campos de prisioneros de aquel frente:  ¡Vamos  a  conseguir  que lo de Cabanatuan resulte una minucia sin importancia..!

El día 25 llega al puesto de mando de Hoge, el comandante Alex Stiller un personaje arquetipo de un film hollywodense: alto,  desgarbado,  de facciones inexpresivas  ¡Un  sargento  Rock de tomo y lomo! Veterano de la Gran Guerra, es uno de los pretorianos de Patton: sus únicas palabras fueron: ¡acompañaré a la expedición!

Carro Sherman
El omnipresente Sherman (foto: colección del autor)

A pesar de las reticencias de Hoge, pues sus fuerzas se encontraban excesivamente extendidas, se le ordena tajantemente: ¡Cruce el río y diríjase a Hammelburg! ¡Le reintegraré cada tanque y cada soldado que pierda!

La Task Force Baum

El día 26, el capitán Abraham Baum del 10º batallón de infantería de la 4ª Div. blindada, natural de Nueva York,  de casi metro noventa de altura,  pelo rapado al cero y aspecto inequívocamente enérgico es requerido al puesto de mando de la Agrupación B; allí es puesto al corriente de  la  delicada  misión  que  debe  emprender. Baum responde lacónico:  ¡No se van a librar tan fácilmente de  mí…volveré...!

A últimas de la tarde, el grupo estaba listo: 400 veteranos, 10 carros Sherman , 6 carros ligeros  Stuart, 3 autopropulsados  de  105mm Priest,  26 semiorugas  M3 para el acarreo de municiones y posterior traslado de los prisioneros , 7 Jeeps  y una ambulancia. Baum no acepta de buen grado la presencia del hombre de confianza del jefe supremo: se le había dado una excusa patibularia: ¡Patton  quiere que se curta en la batalla…! pero si había alguien curtido en cien batallas, en todo el U.S Army ese era Alexander Stiller.

Pronto Stiller le confesará a Baum: ¡Ni Dios, ni Ike, ni Bradley harán cambiar de idea al viejo, pues entre los prisioneros se encuentra John Waters!  ¿John qué? cuestiona Baum ¡Coño, el yerno de Patton!  Sentencia  Stiller.  Waters, de  39  años de edad, nacido en Baltimore y graduado en West Point, había caído prisionero en Túnez a principios de 1943 cuando era oficial del 1er Regimiento Blindado.

Ruta seguida por la TF Baum

Ruta seguida por la Task Force Baum

 

Offizierslager XIII B

El campamento de prisioneros para oficiales estaba situado sobre una meseta  a  cinco kilómetros al Sur de Hammelburger,  a orillas del río Fräskische Saale. Había sido creado en el año 1941y sus primeros inquilinos fueron 3.000 serbios que serán complementados en enero de 1945 con 1.300 norteamericanos llegados de Polonia ante el avance soviético y con prisioneros capturados en las Ardenas. El compañerismo entre ambos contingentes era amplio y caluroso.

A las 21:00, el grueso de la agrupación B cruza el Main con el objeto de abrir una brecha por la que se infiltrará la Task Force, objetivo que no se logrará hasta las 00:00 horas. A toda velocidad, en una  noche oscura y sin luna, los carros atravesarán los primeros pueblos desiertos de cualquier actividad; con los nervios a flor de piel, se dispara sobre cualquier carro de labriego, tractor o ventana o puerta entreabierta.

Las noticias de la incursión empiezan a llegar al cuartel general del 7º ejército alemán (General Obstfeldler) que creyó erróneamente que se trataba de una ofensiva general.  Al alba están casi a mitad de camino, atravesando la ciudad de Lohr. Allí, un panzerfaust (Antitanque de infantería de un solo uso) destruye el primer Sherman.

A la salida de la ciudad se avanza siguiendo el cauce del Main; se cruzan con una caravana integrada por muchachas de las SS, que son ametralladas sin pérdida de tiempo. Acto seguido, aparece por la vía férrea paralela a la carretera un convoy antiaéreo  que  es  destruido  con  prontitud.  A  la llegada a Gemünden la tensión se podía cortar en el aire: parecía inminente en cualquier momento una emboscada. El teniente William Nutto es herido cuando trata de flanquear con los Sherman el centro de la localidad; también Baum es herido en mano y rodilla. La agrupación  retrocede  tratando  de localizar alguna vía secundaria, mientras se solicita protección aérea.

Los dominios de Goode

Un paracaidista alemán hecho prisionero informa de un vado sobre el Sinn, en Burgsin, a trece kilómetros de distancia. Antes de llegar allí, un wolkswagen se interna en medio de la columna; de su interior sale un general con impecable uniforme. Baum ordena: ¡Meted  a  ese  cerdo  en un camión y sigamos!

Tras cruzar el Sinn, la columna se interna en un tupido bosque donde topan con un grupo de rusos, que al enterarse de la presencia de los norteamericanos habían atacado a sus guardias y tenían la intención de luchar en guerrilla hasta la llegada de las fuerzas de Patton. Baum les proporciona el armamento del que puede desprenderse y prosigue. No alcanza su objetivo hasta las 14:30.

La columna abandona la carretera y se dirige hacía la meseta del campo, del que surgen varios panzer alemanes; a su encuentro va el sargento Charles Graham con los Priest. Los prisioneros se han dado cuenta de la presencia de sus camaradas: el coronel Goode y el capellán Cavanaugh de la 106ª Div. de infantería tratan de poner orden ante el entusiasmo desbordado, mientras los altavoces del campo ordenan: ¡Los prisioneros deben permanecer en sus camastros! ante las explosiones cada vez más cercanas, el cura anuncia: ¡Voy a daros la absolución general!

El general von Goeckel, convencido  de  vérselas  con  las  avanzadillas  del  3er Ejército,  da por terminada la guerra  y  se entrega prisionero  al  coronel Goode, rogándole se ponga en contacto con   las  fuerzas  auxiliadora y cesen el  fuego sobre los serbios a los que confunden  con alemanes por sus largos abrigos de invierno. Waters sale  del campo con bandera blanca, acompañado por el capitán alemán  Fuchs y  dos  voluntarios  con  la  bandera  de  las  barras y estrellas, pero un  paracaidista  alemán  abre fuego con un Stg 44 sobre el grupo, Waters resulta herido en la pierna izquierda.

El balance de la lucha es: cinco M3 y tres Jeeps destruidos a cambio de tres panzers. De inmediato una columna de a cinco franquea la puerta del campo; mientras los  serbios  los  despiden con nostalgia, la noche se cierne sobre los agotados  hombres de Baum, quien se lleva una desagradable sorpresa cuando comprueba que el número de prisioneros supera en 400 los inicialmente previstos. Debe anunciar a Goode que sólo se llevara a los que puedan luchar desde el interior de los M3 o montados sobre los Sherman; Waters debe quedarse con Cavanaugh. Será operado de su herida por el médico serbio Radovan Danich con vendas de papel de periódico y un cuchillo de mesa.

A las 00:00 del 28 de marzo, los restos de la Task Force, reforzados con 500 ex prisioneros, emprende el árduo  regreso. Dos horas más tarde, están en Hessdorf situada junto a la autopista Hammelburg-Wüzburg. Tras cruzar la población sin mayor novedad, el convoy es sorprendido a dos kilómetros por una súbita andanada de artillería  ligera y panzerfausts; Baum trata de reorganizar la columna en la cima de una colina cercana; le quedan 3 Sherman, 3 Priest, 2 Stuart y veintidós M3. Decide abandonar los vehículos averiados y a los heridos en una casa de campo, en cuya puerta se pinta una gigantesca cruz roja. El resto de la expedición se lanza campo a través.

Marder II

Cazacarros alemán Marder II (foto: colección del autor).

Por  el Sur y  el Noreste se acercan dos gruppe de cañones de asalto;  por el Sureste vienen dos compañías de infantería apoyadas por 6 Pz IV, mientras por el Norte se oyen el rugido de cadenas de 6 temibles Tiger. Baum ordena lanzar granadas de humo tratando de ganar tiempo, pero en la primera andanada alemana dos Sherman, dos Priest y cinco M3 son destruidos, iluminando el campo; quince minutos más tarde todos los vehículos de la Task  Force han  sido  alcanzados. Baum da su última orden: ¡Formen grupos de cuatro hombres y dispérsense, que Dios los guarde! Él forma grupo con un ex prisionero y con el aguerrido Stiller; éste le  aconseja que se desprenda de su placa de identificación para ocultar su origen judío.

Perseguidos por una jauría de perros, Baum es herido de nuevo y capturado. El grupo es llevado a un granero dónde son agrupados, allí tratará de golpear a uno de sus guardianes, pero es bloqueado por Stiller aferrándole por la muñeca y sin duda salvándole la vida; todos los prisioneros jurarán y perjurarán ante sus captores que Baum y Stiller eran prisioneros del Ofalg XIII B.

A tan poco del final

La fuerza especial Baum fue un rotundo fracaso y un injustificable capricho de la mitificada figura de George Patton. La verdad, como de costumbre, fue alterada, tergiversada y ocultada.

 

El general Patton

El general Patton (foto: colección del autor)

Ante los muchos rumores que recorrían todo el ejército, Patton tuvo que comparecer días después ante la prensa mintiendo de forma descarada: ¡Juro que hasta nueve días después de la llegada de Baum al Oflag XIII no me enteré de que mi yerno estaba interno allí! ¡Lo único que temíamos era que los nazis en retirada dieran muerte a nuestros muchachos!

El general Hoge callará por miedo o amistad; Alex Stiller morirá sin decir palabra sobre el asunto, y el propio Baum tardo casi veinte años en hablar sobre su turbia misión. En 1965, John Waters escribió dos artículos sobre la liberación del campo. Cavanaugh escribió  el conmovedor libro: Un cura americano en una prisión nazi. El prestigioso autor John Toland obtuvo de ellos impagables testimonios para su notable obra: Los últimos cien días.

Halmmelburg Raid

6 de abril de 1945: tropas del Combat Command B de la 14ª división blindada forzando la entrada de la prisión de Hammelburg con sus ametralladoras M3.