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La División Azul, 1941-1943
Noticias
 

Belchite 1937, el Stalingrado gringo

por Enric Martí

 

Eran hombres, murieron en la guerra,
hoy son niños de niebla en el recuerdo,
juegan en esta orilla del Atlántico.
Sobre una playa gris de blanca espuma,
son  un ardiente beso de la historia.

Manuel Altoaguirre.

Tras el fracaso de Brunete para salvar el Norte, el general Rojo diseñará otro de sus magistrales planes "sobre el papel" para aliviar el citado frente. Para ello elegirá Aragón, donde campa la tranquilidad y donde también se podrá obtener una muy interesante ganancia política, pues el despliegue de unidades adictas al gobierno permitirá disolver el Consejo de Defensa de Aragón, de claro signo anarquista.

El plan, muy similar a los anteriores, consistía en un ataque principal al sur del Ebro para romper el frente y llegar a Zaragoza  con  la  máxima  rapidez  posible y otro secundario al norte del río para cortar las comunicaciones con la capital y converger sobre Zaragoza. De nuevo impera el absurdo, pues estamos hablando de un frente de una densidad de tropas ínfima, con lo que distraer unos flancos que en poco o  nada podían contribuir a la defensa del objetivo principal (Zaragoza) y sólo tiene como resultado malgastar tiempo, medios y hombres. Por poner un ejemplo, alejado de términos castrenses: Si queremos pintar un techo situado a 3,5m del suelo, necesitamos una escalera de 3m y no tres escaleras de un metro. Al romper el frente una agrupación motorizada, debía llegar a formalizar el asedio de la capital en apenas tres días. No hace falta mencionar que todo su trazado esta cogido con hilos en cuanto a resolución y  explotación, que a posteriori en las diversas y contradictorias obras de Rojo se achacará, como de  costumbre, a la poca preparación de mandos y suboficiales del Ejército Popular. Guardando las distancias y las dimensiones, el Ejército Rojo de Stalin sufrió tales pérdidas en  las purgas que durante las campañas de 1941-42 la calidad de mandos y hombres fue más que discutible a nivel táctico, y sin embargo en el período que comprende los años 1943-45 alcanzará un nivel de maniobra todavía hoy no superada ¿Puede ser, Sr. Rojo que se deba a las excelentes cualidades del EM y de los comandantes soviéticos de ejército y frente, en clara diferencia al republicano español?

Plan y desarrollo ofensiva sobre Zaragoza 1937

Plan y desarrollo de la ofensiva sobre Zaragoza (clic para ampliar)

El día 24 de agosto, tras una previa infiltración de guerrilleros, se iniciaba la ofensiva con casi un centenar de aviones y medio centenar de tanques. El batallón austríaco Zwölfte toma varias piezas de artillería, mientras el Thaelmann pierde a su comandante, la XV Brigada rompe el frente por Azaila y se dirige hacia Quinto y el Pulburell, pequeña colina fuertemente fortificada.

Carro T-26 en Aragón

El día 25, elementos de los batallones Dimitrov y Lincoln se disponen a tomar el pueblo donde sufrirán  cuantiosas bajas, entre ellas más de doce oficiales incluyendo al ruso blanco Boutrowsky al que a su heroica acción se debe la toma del pueblo. Walter, jefe de la división, le impondrá en su agonía las insignias de comandante; era hijo y nieto de oficiales zaristas. El cerro citado fue atacado en esta jornada por el British y el Spanish, que pronto serán apoyados por la 3ª Cía. del Lincoln y varios T-26 al mando de Pedro Bari y la Batería antitanque de  Hug Slater, disparando en apoyo a tiro directo. Tras un asalto general por los cuatro flancos que causará no pocas bajas ordenado por el irlandés O´Daire al grito de Charge the trench! se capturará material diverso y numerosos prisioneros, entre ellos un antiguo oficial zarista a quién F. Kusman soldado del Lincoln, "requisará" un revólver Nagan, un sable cosaco y una Biblia ortodoxa. Este mismo día, y gracias a la intervención tan afortunada como heroica del comisario Dave Doran de la XV Brigada, se tomará a última hora el pequeño pueblo de Codo defendido con tenacidad por requetés catalanes del Tercio Nuestra Señora de Montserrat (Esta unidad nacional será aniquilada al año siguiente en el Ebro en Quatre Camins  y Punta Targa, con el beneplácito de Franco; mi  abuelo será una de las bajas anónimas en esta pequeña guerra civil entre catalanes dentro de la guerra civil).

Requetés catalanes en Codo

Supervivientes del tercio requeté Nuestra Sra. de Montserrat

Los días 26 y 27 de julio, las fuerzas se concentran frente al vértice Sillero y Fuentes de Ebro a  la vez que se toma Mediana y la estación de Pina, mientras la XV Brigada es destinada a cercar Belchite, cuya guarnición no permanece inactiva y no deja de hostilizar convoyes de suministros y grupos de rezagados enemigos. En las jornadas del 28 al 30, los republicanos tomarán la Casa del Romanico, vértices Boalar,  Legua y por último Cabeza de Lobo, elevación en la que es emplazado el grueso de la artillería, y punto desde el que partirá el asalto a la localidad.

Cabezo de lobo, Belchite

Belchite visto desde el Cabezo de Lobo en junio de 2005 (foto autor).

Streets of fire

La guarnición estaba compuesta por algo más de tres mil hombres, siendo su núcleo fundamental el Regimiento Aragón nº 17 de la 52ª División, fuerzas de la FET de Aragón, tercio de Almogávares y un compendio de unidades de servicios y armas a los que se unirán rezagados y civiles movilizados, con una abundante dotación de artillería y máquinas al mando del coronel Enrique San Martín.

El día 31 de julio, tras el bombardeo de la aviación, se inicia el ataque con un decidido apoyo de numerosos tanques que conquistan La Serratilla y el Olivar; los carros llegan incluso a realizar una temeraria incursión, alcanzando las inmediaciones del convento de San Martín, el punto más fuerte de la resistencia, mientras los altavoces instalados en El Saso difundían La Internacional, dando a la batalla ese sabor trágico-cómico tan propio de nuestra contienda.

Artillería republicana abriendo fuego sobre Belchite

El día 1 de septiembre sólo quedan los gringos para la conquista y ocupación, pues el resto de unidades son desplazadas hacia el frente de desgaste que sigue intentando llegar a la capital del Ebro. Los norteamericanos lograrán conquistar la fábrica de Aceite, cotas Voldico y 471; la conquista parecía tan inminente que el ministro de Defensa Indalecio Prieto organizo un almuerzo en el centro de la villa con todos los periodistas acreditados. Pero una cosa es querer y otra es poder. Durante el día 2, los hombres del Lincoln, apoyados por el Dimitrov y el Spanish, avanzan muy lentamente; no están acostumbrados a la ferocidad encarnizada de la lucha urbana, pero aún así toman el Seminario y la plaza de toros, mientras se empieza a acosar la iglesia de San Agustín el otro fortín nacionalista, apoyados por las ametralladoras del Zizkov que baten con fuego cruzado la calle Mayor.

Medalla yugoslava brigadistas

Medalla acuñada en Yugoslavia para los ex-combatientes yugoslavos de las BB.II. "Veinte aniversario de los voluntarios yugoslavos en el ejército republicano español".

El día 3, los norteamericanos sufrirán bajas escalofriantes: el jefe de la 1º Cía., Burton, el de la 3ª, Smith, el comisario de la 2ª, Eaton, y un largo número hasta tal punto que Hans Amlie, jefe del Lincoln, se niega a continuar el ataque: en plena discusión es alcanzado en la cabeza, siendo sustituido por Leonard Lamb, quien no llegará a tomar el mando de forma efectiva pues Amlie se fuga del hospital y vuelve al combate.

Doran, Merriman y Sra.

Izquierda a derecha: Dave Doran, la mujer de Merriman, Robert H. Merriman.

En la madrugada del día 4 el nuevo jefe del batallón, Robert H. Merriman, planea el asalto a los últimos núcleos de resistencia: Ayuntamiento, Puerta del Pozo y los diversos edificios religiosos, cuyos gruesos muros y campanarios se mantienen a duras  penas de pie. Esta vez se emplearán pequeños Teams (Equipos) para intentar reducir las bajas: por el este con la ayuda de los T-26 atacará la Cía. de máquinas “Tom Mooney”, la cual enfilará la calle de San Roque, mientras que por el oeste medio centenar de hombres selectos al mando de Bradley se lanza a bayoneta calada contra el convento de San Agustín. Por el oeste, los eslavos del Dimitrov con su Cía de máquinas y Jan Zizkov al frente, que enlazarán en la calle Joaquín Costa con los hombres del Spanish que atacan desde el sur con poco más de cien hombres útiles (Entre los escasos supervivientes del batallón; mi otro abuelo).

Estandarte de la Tom Mooney

El día 5, aunque grupos de brigadistas aislados seguirán en línea, lo cierto es que la unidad menos diezmada tiene un 40 por ciento de bajas y el EM los sustituye por unidades españolas que mantenía como retén para el pretendido asalto a la capital aragonesa: serán las brigadas 153 (La antigua columna Tierra y Libertad), la 117 anarquista (perteneciente a la 25ª División de García Vivancos) y el grupo 35º de asalto formado por guardias de asalto, que como fuerzas de orden público eran siempre las escogidas para los terroríficos combates urbanos como los de Teruel o Lleida.

García Vivancos 25 División EPR

García Vivancos, comandante de la 25ª División, observa los combates en Belchite. 6 de septiembre de 1937.

En la madrugada del lunes día 6 de septiembre, se producirán las últimas bajas  internacionales en la confusa lucha del intento de ruptura del cerco por parte de los asediados: serán los norteamericanos Lee Levick, Steve Nelson (Capitán) y George Watts (Comisario). A la salida del Sol, la población civil sobreviviente saldrá temerosa de sus refugios, vitoreando a los combatientes: !Viva Rusia! y !Vivan los  cosacos!,  a  buen seguro que la  impresionante  psique de estos hombres los transportaba a un futuro inmediato, jaleados por rubias pecosas que murmurarán a su paso: !Ahí va el cosaco de Brooklyn!

La resistencia de Belchite había abortado todo plan de toma de la capital, al dilapidar  hombres, material y tiempo y la total certeza de que se había sufrido tanto por tan poco: Zaragoza quedará como otra de las utopías del gurú de la estrategia popular. El político Indalecio Prieto anunciará,  para  redondear  los despropósitos, que "Belchite ha sido tomado a la española" en una muestra de ignorancia ante los  sacrificios de las tropas internacionales. Será ratificada su grosería por los militares Pozas y, cómo no, por Vicente Rojo, el cual sin duda sufría amnesia con respecto a sus subordinados, causa efecto de su poca motivación personal, baste recordar que en el invierno de 1939 es prácticamente el único militar de alta graduación o de milicias que se niega a volver a la zona central  y continuar en la brega. Eso si en todos sus testimonios se alza como mártir de la causa…

Callejero de Belchite

Callejero de Belchite

La valoración de la batalla en el bando contrario no mejora en absoluto en cuanto a rigor se refiere, así y a posteriori aparecerán de la nada en un símil de arqueología multitud de póstumos partes, que por repetitivos y poco imaginativos es de suponer que son creación de afectos al régime del tipo de M. Aznar, Lojendio, Gárate o De la Cierva. En todos se exalta la propia  muerte,  como si fuera algo tan vital como necesario, omitiendo por supuesto que su caudillo y líder supremo antes de unirse a la rebelión se había asegurado un cómodo futuro para él y su familia en Inglaterra en caso de fracasar la conspiración. Este sentimiento de exaltación de la muerte heroica, del viva la muerte, muy arraigado en nuestra historia castrense, es diametralmente opuesto al más mínimo concepto de éxito. De lo que se trataba, en palabras del general George S. Patton, era de lo siguiente: ¡No estáis aquí para morir por vuestra patria, sino para que el enemigo muera por la suya!

Con respecto a la fábula del supuesto "San Fermín, huida y engaño a la perfidia roja", sólo comentar que todo aquel que deambule por las actuales ruinas de Belchite podrá comprobar in  situ la imposibilidad de tan imaginativa historia: calles estrechas y saturadas de escombros, oscuridad nocturna ¡Ideal para la orientación!, escuchas enemigos, armas automáticas emplazadas en primera línea en mortal y cerrado fuego cruzado, unidades de patrulla y vigilancia ¡Demasiadas cuerdas para un sólo violín! Sin embargo, abundan las supuestas fuentes que tratan de convencernos otras tantas veces de su autenticidad aportando listados de evadidos con nombres y graduaciones. Es por ello que me aventuro a asegurar que la realidad fue probablemente bien distinta: un contingente aislado de desertores se hallaba aislado en tierra de nadie  a la expectativa de los acontecimientos. Bien sabían que retornar a sus líneas sin órdenes de retirada y sin un argumento plausible de su abandono de la lucha tenía una sola sentencia: deserción y fusilamiento. Pero la caída de Belchite les abrirá el cielo, dándoles una dosis inimaginable de baraka (Suerte en el  combate) y así se unirán a los escasos miembros de la guarnición que logren su objetivo, obteniendo la oportunidad de pasar de ser detestables cobardes a heroicos burlones.

Belchite

Triumph, but glory?

Los hombres de la XV Brigada continuarán en el frente; pronto participarán en la alocada y sangrienta ofensiva de Fuentes de Ebro, pero de momento descansan en las afueras del pueblo viendo el triste desfile de la columna de prisioneros. Un día aparece Modesto, el “alumno aventajado de la academia Frunze de Moscú" y, montando varias Maxims, grita a los prisioneros ¡Si no delatáis a vuestros oficiales, os damos matarile a todos aquí mismo! ¡Los oficiales rebeldes, como habían aprendido bien en la guerra de Marruecos, se habían desprendido de todo signo o distintivo que los identificase! Poco a poco, con  timidez colegial, los soldados van señalando a sus mandos! Y ahí, en aquel secarral aragonés, su trayectoria vital queda rota para siempre. Sin duda eran merecedores no ya de otro  destino por el respeto de las leyes de la guerra sino del respeto y consideración debidos al hermano y a su heroica resistencia.

Prisioneros en Quinto

27 de agosto de 1937. Loma del Cordero, Quinto, Frente de Aragón. Prisioneros franquistas a la espera de su traslado, custodiados por Guardias de Asalto del Ejército Popular.

Los norteamericanos de la XV Brigada seguirán regando con  su  sangre nuestros yermos campos, pero  siempre conservarán su jovialidad y simpatía que les caracterizaba como "unos tíos campechanos". Como ejemplo expondré el caso de un redomado ateo en la mítica cota 666 del  Ebro; en uno de los escasos instantes de calma, el susodicho recibirá un certero y mortal disparo de francotirador que sólo le dará tiempo para girarse hacia sus camaradas y sonriendo anunciarles ¡Nos vemos en la misa del domingo!

Combates por Belchite

Bibliografía

La gran Marcha sobre Zaragoza, J Manuel Martínez Bande, SHM, la omnipresente monografía del servicio histórico militar. En este caso a la ya normal tendenciosidad del autor se le une unas pretendidas heroicidades contra el detestado enemigo que cualquier mente mínimamente lúcida cuestionará de principio a fin.

Guerra civil en Aragón Tomo I, Fernando Martínez, Delsan libros, el estudio más completo hasta la fecha de todas las operaciones militares en los alrededores de la capital aragonesa.

Belchite, capitán Diego, Editora Nacional, los testimonios de varios oficiales del bando nacional lastrados por un exagerado a la par que irreal prisma de los acontecimientos ¡Ellos siempre tan buenos y el enemigo siempre tan felón a la par que judeomasónico!

Brigadas internacionales, A. Castells, Ed. Ariel. La Biblia de estas unidades, imprescindible de todas, todas.

Norteamericanos en la GCE, Cecil Eby, Acervo. De reciente reedición; su título original era "Entre la bala y la pared". El autor consigue justamente lo contrario de lo que pretende, así trata con ahínco de vejar y desprestigiar a sus compatriotas por servir según él a la causa errónea y sin embargo tras su lectura uno no puede dejar de decirse ¡Qué tíos tan cachondos, los tenían bien puestos!

España heroica, Vicente Rojo, Editorial Era. Los palos de ciego bien narrados con la ayuda de la perspectiva histórica de uno de los principales factores de la derrota republicana. En una cafetería madrileña un mando del ejército me preguntó hace años ¿No te parece extraño que se le dejase volver con tantas facilidades a la España de Franco…?