News

Pàgina 1 de 32  > >>

jul 7, 2017
Categoria: General
Penjat per: walhalla44
Se cumplen estos días 80 años de la batalla de Brunete
jun 25, 2017
Categoria: General
Penjat per: walhalla44
Ludografía: la División Azul
jun 6, 2017
Categoria: General
Penjat per: walhalla44
La División Azul, 1941-1943
Noticias
 

Bir Hakeim: El recital español

por Enric Martí

Nous sommes des dégourdis,
Nous sommes des lascars
Des types pas ordinaires.
Nous avons souvent notre cafard,
Nous sommes des legionnaires

En junio de 1942, tres mil quinientos hombres de veintitrés nacionalidades diferentes al mando del general francés Koening se atrincheran en las arenas de Bir Hakeim. Un millar de ellos son españoles. Su misión es retrasar lo suficiente el arrollador avance del Afrika Korps del mitificado Erwin Rommel.

Nuestros compatriotas, excombatientes republicanos de la guerra civil, serán destacados protagonistas de una de las mayores gestas de la Segunda Guerra Mundial. Su trascendencia fue indiscutible, pese a que para el público en general parece que la participación española en la contienda se limitó a combates secundarios en las afueras de Leningrado librados por la División Azul, o 250 de la Wehrmacht, cuya importancia sólo radica en la soporífera y exagerada bibliografía que tales minucias han generado en comparación con la magnitud de la hecatombe que supuso el frente del Este.

Legión extranjera

Los jardines del infierno.

La citada guarnición estaba compuesta por el 1er batallón de la Legión, en el que forman la mayor parte de españoles, a las órdenes del teniente coronel Dmitri Amilakhvari, de origen georgiano; a su derecha está el 1er batallón del Pacífico y a su izquierda el 2o batallón de Marcha integrado por tropas de color. Fuera de recinto operan una compañía del 3er batallón de la Legión y otra de infantes de marina con una docena de blindados, ocho tanques ligeros y diversas piezas del 75, así como una sección antitanque con cañones de 25mm, al mando del comandante Baboneau.

El perímetro de la posición tiene forma triangular con tres puertas correderas: una al Noroeste mirando a Les mamelles (Las tetas), otra al Suroeste y la última al Oeste, todo limitado por unas 1.200 trincheras y pozos de tirador protegidos por alambradas y densos campos de minas que a su vez son protegidos por el destacamento avanzado.

La posición cuenta con el apoyo de 24 cañones del 75, 85 antitanques del mismo calibre y 47 ligeros del 25, la mayor parte manejados por españoles entre los que destacan Enrique Marco, valenciano y José Artero, catalán. Asimismo, repartidos entre las secciones de infantería se despliegan 45 morteros y 78 ametralladoras Hotchkiss. La protección antiaérea va a cargo de 18 cañones y 8 ametralladoras pesadas de 20mm. Enterradas en el interior del perímetro se encuentran 63 Bren-carriers, apodados chachas por los españoles.

Avanti con el Zorro

Los preliminares de la ofensiva la llevarán a cabo la Luftwaffe y la Regia aviazione, destruyendo en tierra 24 aparatos aliados en los aeródromos de Al Arid y Gambut.

Operaciones en Libia

El 26 de mayo de 1942 a las 0730 se divisan grandes nubes de polvo provenientes del Sur-Sureste; a las 0900 ya se vislumbran claramente una cincuentena de carros italianos M15/42 de la división Ariete. Tras ellos viene siguiéndoles un segundo escalón compuesto por unos treinta carros, con tan sólo el apoyo de sus propias piezas (47mm). Toda la artillería francesa, incluidas las antiaéreas, abre fuego; pero en la confusión el segundo escalón logra rodear la posición por la izquierda y acceden al recinto aplastando con las orugas o ametrallando a los confundidos hombre del Pacífico; entre el polvo y el caos se empiezan a distinguir voces en español: ¡Como en Madrid, camaradas! ¡A por ellos! A las 10:00 más de sesenta carros son el testimonio carbonizado de la furia española… Entre el centenar de prisioneros se encuentra el coronel Frisimone, ¡Esperemos para bien de su salud mental, que el buen señor no fuera un veterano de Guadalajara!

Los legionarios persiguen a los fugitivos capturando varios camiones con gran cantidad de conservas, pan, vino y jamones ¡Dolce far niente y nunca mejor dicho!

El general Koenig

El 2 de junio, las avanzadillas detectan un centenar y medio de tanques y un centenar de vehículos auxiliares; es el preludio de lo que los veteranos recordarán como “Batalla Grande”. Hacia las 10 los legionarios ven avanzar un solitario semioruga enarbolando bandera blanca, del que descienden dos oficiales italianos; venían a ofrecer una rendición honorable ofrecida por el mismísimo Rommel. El enlace motorista, un español llamado Carrillo que solía llevar al general como paquete parte a toda velocidad al puesto de mando. El general, como buen mando legionario, es parco y conciso ¡Que se vayan a la mierda!

Al mediodía empiezan a diluviar obuses del 10,5. Todos en Bir Hakeim intuyen que el asunto tiene ahora otra intensidad. Desde el otro bando el sentimiento es parecido; Rommel escribió en su diario ¡Raramente en un campo de batalla de África tuve que librar un combate tan duro…!

Carro medio

Al día siguiente los alemanes persisten en sus ofrecimientos de rendición, con un mensaje portado por un prisionero ingles y firmado por el citado Rommel. La breve arenga de Koenig a sus hombres se resume en “Nuestra misión es resistir hasta la victoria definitiva. Buena suerte a todos”. Los españoles cuchichean entre ellos: lo de resistir es vencer, tiene un sórdido deja vú.

La Luftwaffe efectúa una docena de ataques esa jornada, pero es interceptada con intrepidez por la RAF, mientras la DCA derriba por su cuenta tres Stukas. La posición recibe suministros por vía aérea, pero la mayoría de paquetes caen en manos del Eje o en medio de los campos de minas.

El día 4 se repite igual número de ataques aéreos pero esta vez sin el auxilio para los defensores de la RAF, aun así La DCA se apunta otros dos derribos. En los intervalos, la artillería se encarga de ablandar la posición y desde el límite exterior los panzer contribuyen con sus piezas al martirio.

El DAK hace acto de presencia

Al amanecer del día 6, la 90 División ligera del Deutsches Afrika Korps, se lanza al asalto llegando en su empuje a sólo 800 metros del centro del dispositivo, pero debe retirarse con la caída de la noche. Al día siguiente repite sus ataques precedidos de un bombardeo aéreo-terrestre, pero con idéntico resultado, Rommel describe ¡Notable resistencia de esta plaza aislada del resto del mundo!

La resistencia empieza a teñirse con aires de epopeya y al quite saldrá unos de esos fantoches que con tanto ahínco producía el fascismo italiano, en este caso el conde Ciano, yerno del Duce para más señas “La guarnición ha dado señas de una gran tenacidad porque estaba compuesta no sólo de franceses, sino también de rojos españoles, italianos, alemanes y judíos” ¿Judíos? ¿el Tsahal? así claro con carros Merkava ya podrán…Añade el muy gañán “Todos ellos tenían la certeza de que si caían en nuestras manos serían fusilados”.

El día 8, los atacantes logran conquistar Les mamelles con el apoyo extra de los PAK 38 actuando de piezas de acompañamiento en lugar de como antitanques. Rommel, de pie en su blindado, jalea a sus hombres en alemán e italiano gritando a estos últimos ¡Avanti! ¡Avanti! Al anochecer, los legionarios desentierran varios Brens y contraatacan, recuperando las dos pequeñas colinas. A pesar del contraataque, la situación es desesperada: el barcelonés Perexans quita hierro al asunto ¡En el Ebro ya la habríamos palmado todos…!

Anticarro de 47mm


El día 9, la famosa 7 División blindada británica (Las famosas ratas del desierto, mote acuñado por el rabioso Mussolini) informa que la posesión de Bir Hakeim ya no es esencial y que se organicé su evacuación. Esta se llevará a cabo en la noche del 10 al 11 de junio.

A punta de baionette

A las 00:15, la vanguardia de la Legión compuesta casi por completo por españoles sale en fuerza del reducto; prontamente descubierta por los centinelas es ametrallada con saña. Los hombres del Pacífico dan media vuelta y huyen hacía la posición al grito de ¡Nos van a matar! ¡Nos van a matar a todos! el coche de Koenig es alcanzado y su chófer español muerto, al igual que el del capitán Bolladière, cuyo chófer vasco Zapico también cae muerto. El capitán Lamazé lográ reunir una treintena de Brens que no sólo cargan sobre los nidos de ametralladora sino también contra las piezas antitanques de 88mm (La loca de nuestra guerra). ¡El cine por supuesto sólo está dispuesto a vendernos la carga de cuatro freaks ligeros contra cuatro rusos beodos en Balaclava…! En la oscuridad de la noche se mezclan y se hermanan los gritos ¡A moi, la Legion! ¡Ya son nuestros! ¡Allons legionnaries! ¡Con cojones muchachos!

El valor suicida de los legionarios consigue, tras incontables peripecias, que el grueso de la brigada logre enlazar con las avanzadillas inglesas en la pista militar 837 hostigados constantemente por la aviación enemiga. Los exhaustos héroes son evacuados a Ismaliya (Egipto) para su descanso y reorganización; tan sólo 500 lograrán llegar.

Habrá fugitivos que vagarán por el ardiente desierto tres y cuatro jornadas sin comida ni agua hasta poder contactar con sus líneas. El record sin embargo lo ostentará el barcelonés Rufí, apodado “El yayu” que se demorara una semana antes de que una patrulla inglesa lo encuentre a la cabeza de un grupo de compatriotas.

¿Arenas del tiempo?

Los alemanes recogieron a un centenar y medio de heridos y capturaron una cifra parecida de prisioneros. Estos fueron evacuados por mar al continente, con la mala suerte que su trasporte fue torpedeado por un submarino aliado. Entre los escasos supervivientes encontramos al artillero Artero, que deberá esperar en un campo de Italia su liberación. Tras la misma reingresará de inmediato en la Legión para continuar la brega.

Memorial francés Bir Hakeim

La batalla se había prolongado desde el 26 de mayo al 11 de junio. Pocos días más tarde, Rommel entraba victorioso en Tobruk. Atrás quedaban los sinsabores y amarguras producidos por un puñado de harapientos de 23 nacionalidades diferentes, con un solo propósito: exponerle al Zorro del desierto que ¡mariconadas las justas!