News

Pàgina 1 de 31  > >>

abr 20, 2017
Categoria: General
Penjat per: walhalla44
Breve ludografía de la campaña de Siria-Líbano, 1941
abr 10, 2017
Categoria: General
Penjat per: walhalla44
Nuevo artículo histórico
mar 19, 2017
Categoria: General
Penjat per: walhalla44
Nuevo artículo
Noticias
 

Operación Jubilee: el desembarco de Dieppe, agosto de 1942

por Enric Martí

 

Estratégicamente la incursión sirvió para advertir a los alemanes de la gravedad de la amenaza pendiente sobre el litoral de la Francia ocupada.

Winston Churchill

El año 1942 es considerado por unanimidad el de la inflexión para el Reich: derrotas, como la de El Alamein y sobre todo Stalingrado, proyectaban esa esperanzadora luz al final del túnel. Muy lejos quedaba todavía Overlord y el Día D; de momento lo inmediato era tantear y corroer en la medida de lo posible la Muralla del Atlántico. Habían sido varias las incursiones de comandos, siendo el raid sobre Saint Nazaire la más afamada.

 

Batería alemana

Batería alemana del muro del Atlántico (foto del autor).

Había llegado el turno de una expedición de más entidad: para ello, se buscaría un puerto de segundo orden y durante 8-10 horas de permanencia en suelo continental, se trataría de comprobar el potencial  propio, así como el del enemigo. En un primer momento (Operación Rutter) debían  ser  los Royal marines el cuerpo principal de ataque, pero finalmente serían las fuerzas de la 2ª división del Canadá las encargadas de ello, junto a fuerzas de élite británicas y cincuenta Rangers norteamericanos. Estos últimos formaban en la reserva y no llegaron desembarcar.

Esta zona de la costa francesa estaba defendida por la 302º división de infantería de mediana calidad. La defensa de Dieppe en concreto estaba encomendada al  571º regimiento, junto a diversas unidades auxiliares y de servicios. El puesto de mando de la división se encontraba tierra adentro, en Arques-la-Bataille.

Mapa de Dieppe

El mariscal de la RAF, Leigh Mallory daba por cierto que la Luftwaffe alemana acudiría en masa al sector, destinando una setentena de escuadrillas a misiones de apoyo e intercepción. La Navy no estuvo a la altura del apoyo aéreo: entre las 250 embarcaciones destinadas a la misión, no se encontraba ninguna de alto porte: acorazados o cruceros. Aún así, los destructores, cañoneras  y  patrulleras destinados dieron un sentido toque de valor y coraje que superó con creces su escasa entidad.

Una vez estudiados la meteorología y el flujo de las mareas, se estableció como fecha del desembarco en la Francia ocupada la madrugada del 19 de agosto de 1942. Un exhaustivo reconocimiento aéreo había propiciado la total identificación del sector y sus defensas. Las zonas de desembarco habían sido divididas en nombres claves por colores:

Yellow

Las playas de Berneval y Belleville-sur-Mer fueron asignadas al Comando nº 3, con la misión de destruir la batería Goebbels. Al acercarse a sus puntos de inicio el convoy fue descubierto por  cinco patrulleras alemanas que destruyeron a la SGB5 inglesa, pero la reacción aliada hundió una alemana, averió a otra y puso en fuga al resto; el combate sin embargo había disgregado a las fuerzas de desembarco.

Un escaso número de comandos logro escalar un acantilado, mientras el grueso de la fuerza era retenido en la playa por el furioso fuego alemán. Este escaso pelotón se encamino hacia Berneval, donde tuvieron que suprimir una MG emplazada en el campanario. Luego, a través de un bosquecillo limítrofe a la población, accedieron a su objetivo, al que acosaron con sus armas ligeras con tal insistencia que una de sus piezas del 15,5 fue girada para responder a los molestos visitantes.

Nido de ametralladoras

Nido de ametralladoras alemán (foto del autor).

Ante la falta de refuerzos y de material pesado, el grupo se retiró hacia la playa con un solo herido. Su evacuación fue cubierta por la lancha 346, que había pasado toda la mañana desafiando el fuego de costa alemán y había silenciado varios nidos de ametralladora enemigos.

Blue

En la zona de Puys se asignó al Royal Regiment Canada la misión de ocupar las alturas dominantes de la ciudad desde el este y la destrucción de la batería Rommel.

Al llegar a la playa cercana al pueblo, un potente reflector enfocó a los hombres en el momento que tomaban tierra; acto seguido, se desató un infierno de fuego de todos los calibres. Varios grupos trataron de agruparse y proseguir hacia el interior,  pero fueron cazados por el fuego de varias casamatas hábilmente ocultas.

A las 07:30, hicieron acto de presencia los Hurricanes que, junto con el apoyo del destructor Garth que trataban de cubrir la retirada, de 543 hombres sólo 60 conseguirían volver sanos y salvos.

Green

Zona de Pourville asignada a los regimientos  South Saskatchewan y Queen ´s Own Cameron con la misión de bordear el río Scie y tomar el aeródromo de Saint Aubin y el puesto de mando divisional.

La primera oleada consiguió afianzarse en el terreno. La compañía C destruyó una batería ligera  antiaérea y avanzó hacia la estación de radar tras apoderarse de Pourville. Las compañías B y D tomaron La Maison Blanche, donde la que se ubicaba un puesto de mando. Tras ello se prepararon para asaltar la granja Quatre Vents, posición clave para la toma del aeródromo.

Anticarro alemán PAK40

Anticarro alemán PAK 40 (foto del autor).

El enlace previsto en Bois de Vertus con las fuerzas de White no llegaría a producirse y en el intervalo la resistencia alemana se endurecía minuto a minuto. Tras dos ataques infructuosos contra la granja sin el apoyo blindado esperado, permanecer en la zona podía convertirse en una trampa  mortal; la retirada iba a resultar más peligrosa de lo esperado.

White

Estas eran las playas situadas al oeste de la ciudad. Fueron asignadas al regimiento Hamilton y al 14º batallón de tanques de Calgary, Comando A de los Royal marines y fusileros Mont Royal cuyo objetivo era ocupar el puerto y proteger a las unidades especiales que debían destruir las instalaciones y requisar una cincuentena de embarcaciones que los alemanes almacenaban para la cancelada operación León Marino (Invasión de Inglaterra).

 

 

El destino de esta cabeza de puente fue similar a la de Red. Dramáticamente para ella, fue objeto de especial atención por parte de la Luftwaffe, que, si en los inicios de la operación sólo atrajo una treintena de cazas Focke Wulf, sobre las 08:00 horas ya eran 115, sin que el grueso  de la reserva se involucrase en la batalla aérea.

Las reservas de la Wehrmacht también se mantuvieron a la expectativa, en espera de deducir el auténtico carácter de la invasión. Estas eran en concreto la 10ª División Panzer y la Leibstandarte Adolf Hitler. Las unidades que sí que acudían, sin prisa pero sin pausa, eran multitud de baterías pertenecientes a la reserva general del cuerpo. Obviamente, sus objetivos  prioritarios eran los arrabales de Dieppe y los elementos blindados que deambulaban por su periferia.

Orange

Playas de Quiberville y Varengeville, asignadas al Comando nº 4, con la misión de destruir la batería Hess.

Orientándose por el faro de Ailly, los dos grupos del comando progresaron positivamente hacia su formidable objetivo: estaba provisto de seis piezas de 150 mm, tres montajes de 20mm, siete nidos de ametralladoras y doble línea de alambradas. Al entrar en contacto con los defensores, quiso el azar que un tercer mortero de 60 mm fuera a impactar en un polvorín de las piezas de  costa, los supervivientes trataron de reaccionar, pero cuando faltaba poco para llegar al cuerpo a cuerpo, apareció por el bosque de Blancmenil-le-Bas un segundo grupo de comandos al mando  de Lovatt, que de inmediato cargó a bayoneta calada, exterminando a los artilleros alemanes.

Red

Esta zona de desembarco comprendía los dos principales Paseos marítimos del núcleo urbano. A las 05:10, tras una pasada de los Jabos (Cazabombarderos) y la cortina de fuego y humo de los destructores, el regimiento Essex, tres compañías de zapadores, destacamento de morteros del Black  Watch y del Calgary Highlander, así como las ametralladoras del Toronto Scottish enfilaban los hoteles y demás establecimientos turísticos de primera línea  de mar, convertidos como de costumbre en auténticos fortines por los alemanes.

A las 05:23 sobre la playa de 1.500 metros de longitud se desencadenó un diluvio de fuego ¡Sólo desde el Casino disparaban cinco antitanques, una pieza del 10,5 e innumerables armas automáticas! De los 400 hombres destinados a demoler los obstáculos en la playa, 180 estaban fuera de combate minutos después de llegar a tierra…

Back Home

Sobre las 09:30 de la mañana se dio orden de repliegue general, pero romper el contacto con el enemigo no era cuestión de dicho y hecho. El sector más complicado de llevar a término la orden era en Pourville, pues las tropas además tenían que aguantar sobre el terreno para que el grueso de las fuerzas de Green no fueran copadas. Prueba de ello es que, tras aguantar todo lo  posible, el coronel Meriit se entregó prisionero al frente de sus hombres.

Churchill en la playa

Carros Churchill ardiendo en la playa.

En la ciudad los restos de las unidades abandonaron las ruinas del bulevar Verdún y tuvieron que ganar la orilla atravesando una playa sembrada de cadáveres y tanques en llamas. A las 12:50, el destructor Calpe se acercó temerariamente a tierra y lanzo su última andanada. Mar adentro, un Ju-88 era perseguido por dos Spitfires; para ganar velocidad, lanzó sobre el mar su  carga de bombas, que, por paradojas de la guerra, fueron a impactar sobre el destructor Berkeley, que rápidamente se fue a pique. A las 13:00, la desafiante incursión había terminado.

Spitfire

Spitfire con insignias belgas (Foto del autor).

¿Lecciones aprendidas?

Como era de prever, tan pronto como finalizó la acción dio inicio una enconada batalla de propaganda, en la que las principales armas fueron las cifras. Así, tenemos por parte aliada un contingente de 15.000 hombres que sufrió 4.385 bajas, de los cuales 3.375 canadienses, 41 blindados (la mayor parte tanques Churchill), 106 aviones,  un destructor y 33 LCT de desembarco.

Churchill

Carro Churchill (foto del autor).

Los alemanes sufrieron un total de 500 bajas y la pérdida de numerosas piezas de artillería ligera, antitanque y antiaérea, así como 72 aviones. Su reacción fue incuestionablemente  lenta. Dos años más tarde será igual de reumática. A posteriori se buscarán infantiles excusas del tipo  ¡El Jefe es una marmota! O, la más imaginativa, ¡Los altos oficiales estaban esa noche practicando un Kriegspiel (Juego de guerra)! Es de suponer que en el Kriegspiel también estuvo presente una nutrida formación de mademoisselles  tres jolie. Von Rundstedt, como también ocurriría el 6 de junio de 1944, no tendrá el menor indicio previo de lo que le venía encima. Sin quitar méritos a espías catalanes, Garbos, Pujoles o Zun zun kordas, los alemanes, tanto en este conflicto como en el del este, se daban por notificados de una ofensiva a gran escala cuando incontables navíos o T-34s saturaban las lentes de sus prismáticos Zeiss.

Todas las obras defensivas del sector sufrieron un severo daño por parte de la aviación y la artillería naval, pero la clave de la victoria alemana fue el adecuado despliegue de una variada artillería que llegó al sector por los más variopintos medios. Su aviación también tuvo una reacción tardía, aunque poco a poco fue en aumento, pero en ningún momento puso en aprietos la RAF o llego a acosar con el grado que era de exigir a las numerosas unidades navales ¿Estaría el campechano de Göering saqueando algún museo?

En cuanto a los objetivos previos de Jubilee, excepto la destrucción de la batería Hess, ningún otro fue conseguido. El puesto de mando de Arques la Bataille y el aeródromo de Saint Aubin no estuvieron ni siquiera al alcance de las armas de las tropas desembarcadas. Las instalaciones portuarias sufrieron muy pocos daños, las lanchas de desembarco codiciadas siguieron en poder de los alemanes hasta el fin del conflicto.

Los canadienses digirieron con dignidad el amargo trago. Por parte aliada, se coreó como un paliativo mal  menor, aludiendo las enriquecedoras lecciones aprendidas y sus posteriores plusvalías en la invasión definitiva. Curiosamente en ninguno de estos alegatos se justifica el inaceptable precio de las clases particulares.