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La División Azul, 1941-1943
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El dragón dormido.

El dragón dormido. La caza del Tirpitz

por Enric Martí

 

Di mi palabra de que hundiríamos al Tirpitz en algún rato libre de que dispusiéramos.

Mariscal Arthur Harris

El día 25 de febrero de 1941 entró en servicio el buque más acosado y temido del conflicto ¡De casta le viene al galgo! La mediática incursión que finalizaría con el hundimiento de su hermano gemelo el acorazado Bismarck (28 de mayo de 1941) era un  insoportable recuerdo para el Almirantazgo y una obsesión para Churchill.

Hasta la fecha de su hundimiento (12 de noviembre de 1944) será objeto de una veintena larga de  ataques  británico-soviéticos, además de centrar los esfuerzos de la resistencia noruega.  Antes de detallar estos intentos, veamos la vida y milagros del Titán de los hielos.

Tirpitz

Su nombre era von Tirpitz (Churchill, en una más de sus pataletas, ordenó con fecha 27.01.1942 que se le suprimiera  el von en toda información referente al mismo; con vehemencia exclamó: ¡El nombre ya es suficientemente largo para ese animal!).  Sus características  y prestaciones le hacían solo inferior a los buques de la clase Yamato del aliado nipón.

Entró en servicio operativo en enero de 1942, cuando se traslada a Noruega. Al poco de llegar, recibe de inmediato su primer ataque aéreo. Desde ese momento ya es un problema prioritario para los aliados,  pues su presencia es una patente amenaza para los suministros enviados a Stalin a los puertos de Arcangel y Murmansk en el Ártico, que les obligará a retener a numerosas unidades aeronavales que eran muy necesarias en otros teatros (Por ejemplo, los acorazados  Repulse y Prince of Wales partirán a la defensa de Singapur sin cobertura aérea y  serán un festín para la aviación imperial japonesa).

Tras este primer raid, Churchill ordenó la puesta en marcha de planes para su ataque con mini submarinos y torpedos humanos. Mientras tanto, el Tirpitz encabezará un grupo de combate compuesto por el crucero pesado Prinz Eugen (último compañero del Bismarck), el crucero de combate Scharnhorst, y una flotilla de destructores.

Adm. Hipper

El Admiral Hipper en Noruega.

Salidas de combate

El 6 de marzo de 1942, escoltado por tres destructores, el acorazado sale a interceptar el convoy británico PQ12 que es a su vez escoltado por tres acorazados y un portaviones. Detectado por el  enemigo, recibe el ataque de 12  torpederos Albacore que no lograron ningún impacto y retornaron con dos aparatos menos. En el plano ofensivo, sólo un mercante ruso fue hundido.

Adm. Hipper

El 7 de junio de 1942 se produjo la segunda salida con la misión de atacar al mítico convoy PQ17 en la que se hundirán 24 de los 34 mercantes, aunque no por obra del Tirpitz, ni del Lützow, ni del  Scheer, ni del Hipper, sino por los U-boot y la Lutwaffe. En el trascurso de esta salida, el acorazado fue atacado por el submarino soviético K-21.

Salida 5 julio 1942

Salida del 5 de julio de 1942.

La última salida (Operación Sizilien) tuvo lugar el 8 de septiembre de 1943; en compañía del Scharnhost y una decena de destructores, zarpó con  la misión de destruir  la base inglesa de la isla de Spitzberg, al norte de Noruega. La artillería de a bordo lamino literalmente toda obra o edificación y la infantería de marina alemana dio el  tiro de gracia al emplazamiento. La Luftwaffe también aprovechó para instalar una estación meteorológica en la isla de la Esperanza. Los equipos de meteorólogos situados en Spitsbergen serían las últimas tropas alemanas en rendirse en toda Europa: no se rendirían hasta septiembre de 1945.

Operación Title

Tal denominación recibió el intento de hundimiento del Tirpitz por parte de los hombres- torpedos. Churchill había quedado profundamente impresionado por el valiente ataque italiano a los acorazados Valiant y Queen Elizabeth en Alejandría, lo que le llevará a increpar al Almirantazgo: ¿Hay alguna razón para que nos aventajen los italianos?

El 25 de octubre de1942 fue detectado el acorazado en el fiordo de Trondheim; al día siguiente partía de las islas Shetland el inofensivo pesquero Arthur, de matrícula noruega. El día 28 alcanzará el litoral, sufriendo una avería pero es auxiliado por la resistencia noruega; tras la reparación se cruzan con un patrullero alemán que se limita a saludarles, pero en las cercanías de su objetivo son detenidos por otro patrullero que lo inspecciona, con la lógica angustia de  los 6 británicos de a bordo, pero los alemanes son engañados por los cuatro noruegos que les daban cobertura.

Finalmente, los británicos Brewster, Brom, Craig y Evans descubren que los “Chariots”, los torpedos que debían tripular se han ido a pique y debido al fuerte oleaje cuando sólo estaban a 20 Km del Tirpitz. Decidirán hundir el pesquero y tratarán de alcanzar la frontera sueca. Divididos en dos grupos, uno llegará a su meta sin contratiempos, pero el segundo será interceptado y Evans  resultó herido en una escaramuza en la misma frontera y capturado.

Al no ir pertrechado con su uniforme, Evans confiesa todos los pormenores de su misión para suavizar el veredicto. Aún así, será fusilado por espía el 19 de enero de 1943.

Operación Source

Este fue el nombre del intento de fijar minas magnéticas en el casco del acorazado llevado a cabo por submarinos enanos. Para utilizar dicho tipo de embarcaciones era necesario en primer lugar fabricarlos, pues en el momento de su planificación la Royal Navy carecía por completo de estas unidades. Churchill persistía con su obsesión por el buque alemán: ¿Han abandonado ustedes toda idea de atacar al Tirpitz?

Conseguidas las naves, el 7 de septiembre de 1943 la RAF localiza su objetivo anclado en  el Kaafiord. Cuatro días más tarde, parten hacía allí el X-6 (Cameron) y e X-7 (Place) remolcados por sus submarinos nodriza HMS Truculent y Stubborn. Ambos llegarán a su objetivo y nunca se sabrá cuál de los dos será el autor de los daños al acorazado; lo más probable es que fuera una combinación de ambos. La tripulación alemana detectará la presencia de los mini submarinos pero la escasa distancia impide emplear las armas del buque y deben emplear armas de infantería, incluidas granadas de mano, para rechazar el ataque. Las tripulaciones serán  finalmente apresadas y tratadas con cortesía. Finalizada la contienda, serán condecorados con la prestigiosa Victory Cross.

El Bomber Command entra en escena

Tras el escaso éxito obtenido, el Almirantazgo se decidió a solicitar el auxilio de los bombarderos pesados de la RAF. Los soviéticos ya habían realizado una infructuosa incursión el 11 de febrero de 1944 enviando 15 bombarderos con una carga de 900Kg cada uno. De los 15 bombarderos, 11 no lograron encontrar el fiordo y el resto falló al lanzar su letal carga.

El mariscal Harris, con su irónico realismo, comentó que “En otoño de 1944 se me solicitó intervenir en esa curiosa guerra de dinosaurios que ambos bandos se empeñaban en continuar. Me preste a ello, siempre y cuando ello no entorpeciera asuntos más serios….”

Avro Lancaster

Lancaster, soberbiamente restaurado en la actualidad

En aquellas fechas, el Tirpitz se encontraba fondeado en la punta más septentrional de Noruega, en  Aaltfiord, fuera del alcance de los aparatos británicos basados en tierra. Por ello hubo que recurrir a la colaboración rusa y emplear una de sus bases cercana a la frontera finlandesa; Yagodnik, en la desembocadura del río Dvina.

Los Lancaster de los Grupos 9º y 617º, al mando del comandante J. B. Tait portarían cada uno una sola nueva bomba de 6.000 Kg Tall Boy. El 11 de septiembre de 1944, 36 aparatos despegaban hacia la Unión Soviética. Trece no llegaron a destino, pero pronto se supo que habían aterrizado en territorio amigo; siete de ellos, con la diligente ayuda de los tovarich, llegaron finalmente a la base.

Ya en tierra, los citados se volcaron en atenciones con los visitantes: banquetes, regalos, brindis, cine y hasta un partido de fútbol en el cual los ingleses perdieron por ¡7-0! Es fácil imaginar la satisfacción del Zar Rojo ante tan opíparo resultado ¡Si el resultado hubiera sido a la inversa el Míster ruso hubiera sido destinado a entrenar en Siberia a un equipillo de 5ª categoría a -40º!

Tras estos protocolos, la madrugada del 15 de septiembre los aparatos reabastecidos de combustible partieron hacia el fiordo. La alarma a bordo fue dada diez minutos antes de que alcanzasen la vertical de su blanco, lo que dio tiempo a lanzar tres espesas cortinas de humo y que la Flak (Defensa antiaérea) propia y externa entrase en acción. Varios bombarderos  volvieron a la base sin localizar al gigante y sólo una bomba logró alcanzarlo. Dos días más  tarde, volvían a Inglaterra perdiéndose uno en el trayecto.

El fin de un anacronismo

El ataque convenció al almirante alemán  Dönitz de que debía convertir al Tirpitz en una batería flotante que contribuyera a las defensas de la Muralla del Atlántico en el sector noruego; para ello, lo trasladó a un meridional fiordo de aguas poco profundas para evitar ataques submarinos: el fiordo de Trömso. Tait pronto se percibió que tal movimiento dejaba al acorazado dentro del alcance de  sus Lancaster sin necesidad de escalas intermedias, con lo que el mismo 29 de octubre el Tirpitz volvía a recibir la visita de los molestos bombarderos.

Ataque contra el Tirpitz

El definitivo ataque se produjo la mañana del 12 de noviembre por parte de 32 aparatos que empiezan a recibir  los mordiscos de la flak a 21Km de su objetivo; en sólo ocho minutos logran encajar tres impactos directos, que inclinan progresivamente al navío hasta hacerle zozobrar, quedando con la quilla al cielo.

La mitad de la tripulación perecerá a bordo: del resto, la mayoría sobrevivirá con cruentas quemaduras. Los equipos de salvamento trabajarán incansablemente durante tres días, abriendo boquetes en el casco con sus sopletes de oxígeno, pero sólo algo menos de un centenar (85) logrará escapar de su blindada mortaja.

¡Reconocido el fin!

Desplegada la fuerza. ¡Cumplido el deber! así rezaba la divisa del finado buque, cuyo sino ya estaba escrito desde el momento mismo de su botadura, como responsabilidad directa de una falta clara de conceptos estratégicos y una dispersión insultante de medios, combinada con doctrinas caducas y una nula visualización del modus operandi contemporáneo en relación a las acciones empeñadas.

Asumiendo que el mal ya estaba hecho, y alejándonos del tópico totalmente falso de la inapelable eficacia teutona, debemos destacar un detalle que quien más quien menos habrá intuido en los numerosos ataques aéreos que sufrió el acorazado: ¿Dónde estaba la Luftwaffe? Aún más grave si tenemos en cuenta la cercanía de las bases de: Barduffös y Bödo.

El jefe de la defensa aérea era el comandante Essler, un aguerrido as, cuya valía y agallas están fuera de toda duda ¿Entonces? Durante un tiempo y de forma injusta Essler fue la cabeza de turco de tamaño despropósito,  pero  en  la postguerra se supo que este se limitó a acatar órdenes, que sólo obedecían a la rivalidad entre Dönitz y Göring ¡Esa parejita de engreídos ineptos!

Lo  único dramático y real de estas infantiles rencillas debemos encontrarlo en esa fría mañana de noviembre de 1944, cuando los soldadores enfilados en el dinosaurio volcado, oían multitud de sordos ecos ¡Deutschland, Deutschland über alles….! Luego, tras un murmullo de aguas desbordadas, la nada absoluta.

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