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El zarpazo

La guerra ruso-polaca de 1920

por Enric Martí

Varsovia fue la decimoctava batalla más decisiva de la historia mundial.

Lord D´Abernon

La independencia de la moderna Polonia se fraguó por el Tratado de Versalles de junio de 1919, seguido un poco más tarde por el de Saint Germain. La renacida Polonia se componía de territorios de los antiguos imperios de Rusia, Austria-Hungría y Alemania. En diciembre del mismo año los británicos establecían una difusa frontera oriental que se denominará línea Curzon, tomando el nombre del ministro de exteriores inglés.

Pilsudksi

Pilsudski

Ya en la primavera  del  siguiente  año,  el Mariscal Josef Pilsudski jefe del gobierno polaco y acérrimo defensor de una pretérita “Gran Polonia”, aspiraba a la ocupación de territorios que ni por etnia, ni por religión eran afines a la órbita polaca. Tras ocupar Vilna (Lituania), en julio se lanza sobre la antigua Galitzia oriental austríaca. El 28 de abril de 1920, tras una proclama patriótica con aires  de cruzada, y aprovechando las dificultades de los  bolcheviques  con  el general  zarista Wrangel, se lanzó a la ofensiva en el este, logrando ocupar Kiev, capital de Ucrania, el 6 de mayo. La ocuparon durante cinco semanas hasta que la reacción roja, combinada con su paupérrima logística, les obligó a replegarse hacia el oeste.

Polacos en Kiev

Tropas polacas en Kiev, 1920

Contrariamente a lo previsible, el ejército de la nueva Polonia no se componía de cándidos  jóvenes impregnados de un neo patriotismo ya caduco en Occidente tras el terrible desengaño de la Gran  Guerra y su terrible trituradora de carne, para y por el Capital; tampoco estaban impelidos por un fundamentalismo católico propio de pueblos de frontera imbuidos de mesianismos de escaso fundamento real. Por el contrario, el ejército de la nueva Polonia estaba formado por un núcleo de curtidos veteranos oriundos de Polonia que habían luchado en  los  diversos ejércitos que habían marchado y combatido a través de Polonia y por todo el frente oriental entre 1914 y 1918. Carente de material pesado moderno, era por ese mismo motivo extraordinariamente móvil, con el agravamiento de la crisis, intentaron armarse en los numerosos arsenales sobrantes después del final de la guerra procedentes de las potencias vencedoras y vencidas (Algo que no sabrá hacer la España Alfonsina y que será uno de los múltiples factores del desastre de Annual de 1921).

La tarea no será fácil: así, los estibadores alemanes del puerto de Danzig se negarán a descargar las armas que se empleen contra el soviet. De igual forma actuarán el proletariado checo, impidiendo la llegada de material del gigante  armamentístico  Skoda. No obstante, los junkers (Nobles rurales) de Prusia oriental ofrecerán gustosos a los bolcheviques el armamento que debía ser destruido o entregado a los aliados durante el avance de estos últimos hacia el corazón de Polonia. En esa época veían a Ucrania como el granero natural de Alemania y en el antiguo  régimen zarista como la prolongación  oriental de su estirpe, despreciando y vejando todo lo  relativo a Polonia ¡En la siguiente década, entrará en liza un ridículo personaje con su patético bigotito para invertir la prioridad en cuanto a odios se refiere! La ayuda inmediata llegará sólo de Hungría, que donará de forma gratuita 30.000 fusiles Máuser con sus correspondientes  municiones, mientras que la llegada de material francés se retrasa, bloqueado por los innumerables boicots del proletariado centroeuropeo.

Propaganda polaca

Cartel de propaganda polaco. Curiosamente, también se explotaba la idea de la bestia subhumana ruso-bolchevique.

Warszawa

El Ejército Rojo se desplegaba para el asalto de la capital del Vístula: al norte el 4º ejército junto al 3º CE de caballería, mientras que el 3er y 15º Ejércitos se aprestaban al asalto de la fortaleza de Modin; el 16º E atacaba Radzymin, a poco más de 20 Km de Varsovia, tomándola el 14 de agosto. En la capital, las legaciones extranjeras huían hacia el oeste vía Poznan.

El sector norte era defendido por el 5º Ejército polaco (Sikorski) en clara inferioridad; no obstante, contaba con la ventaja de haber logrado descifrar el código de comunicaciones ruso. Así, con nocturnidad, el 203º Rgto. de caballería polaco, atacó el puesto de mando del 4º E  enemigo, logrando cortar sus comunicaciones, con lo que a partir de este momento el citado ejército soviético operará de una forma independiente e inconexa con el resto, avanzando hacia el oeste cuando debía pivotar sobre su flanco izquierdo y caer sobre Varsovia por el norte, cuya defensa corría a cargo del 1º Ejército polaco (Latinik). En este sector, la 27ª División Soviética logrará tomar la aldea de Izabelin, en la inmediata periferia de la capital.

Batalla de Varsovia

Batalla de Varsovia

Por el sur, la caballería de Budyoni (el célebre Konarmia, ejército de caballería) no terminaba de cerrar el cerco, pues se había entretenido en el asalto a Leópolis, según había aconsejado su comisario político, un tal Josif Stalin.

El contraataque polaco se produjo de inmediato en Nasielks, recuperando Radzymin al día siguiente. El 5º Ejército polaco avanzará hacia el este a un ritmo trepidante, amenazando veladamente con pivotar sobre su derecha y cortar las comunicaciones y suministros del  dispositivo enemigo en el centro y en el sur, precedido por una amalgama de unidades de  caballería, tanques, trenes y vehículos blindados de circunstancias.

Tren blindado polaco

Tren polaco, destruido veinte años más tarde por los Stuka alemanes.

Más al sur, se forma un grupo de asalto polaco, denominado Uderzionowa, al mando de Pilzudski, cuyo mando decide apoyar el osado avance del norte y se enfrenta a la agrupación rusa Mazyr, logrando recuperar Wlodawa, logrando avanzar 70 Km en día y medio de combate.

El 18 de agosto, Tujachesvki, en su puesto de mando en Minsk (situado a 500 Km del frente ¡y dile tonto!) se apercibe del descalabro y trata de organizar el repliegue y la concentración de unidades en un vano intento de recuperar la iniciativa, pero sus órdenes son recibidas por las dispersas unidades en tres fases: ¡Tarde, mal y nunca! Tan sólo su 15º Ejército permanecía  en  organizado y operativo. En cuanto al resto, o bien se rendía o luchaba por su supervivencia de  forma aislada ¡Hasta 30.000 rusos se pondrán a salvo avanzando hacia el oeste e internándose en territorio alemán, siendo poco tiempo después trasportados por vía marítima a su patria, con  armamento y equipos completos!

El 31 de agosto la caballería de Budyoni trató de avanzar en dirección norte en auxilio de sus camaradas, pero será interceptada por su homóloga polaca en Komarow, produciéndose la última gran batalla de caballería de la historia. Los rusos son obligados a replegarse, no cesando sin embargo de combatir con bizarría. El soviet logrará por fin establecer una línea cohesionada en torno a Grodno, que será rota por los polacos a finales de mes en el río Niemen.

Batalla de Komarow

Batalla de Komarow

El botín capturado por los polacos es considerable: más de un millar de ametralladoras (la mayoría del tipo Maxim, tan célebre en nuestra guerra civil) y más de medio millar de piezas de artillería, entre otros equipamientos.

Banderas capturadas al Ejército Rojo

Banderas revolucionarias capturadas por los polacos

Parías de la tierra y famélicas legiones

El comandante supremo del Ejército Rojo, Tujachevski, proclamó en el congreso de la Tercera internacional (Komintern) que “La senda que lleva a la conflagración mundial pasa sobre el cadáver de Polonia”. Sería alentado por Lenin y su utópica revolución mundial, pero tendría la oposición de dos estrellas rojas de peso, nada menos que Trotski y Stalin.

Padrecito Stalin

“El padrecito” psicópata como pocos

Tras  la  victoria  polaca  en  Varsovia,  los   británicos  trataron  de  moderar  a  los  eufóricos vencedores que avanzaban de nuevo  hacia el este; a principios de octubre asediaban de nuevo Vilna, con el apoyo indirecto francés, que seguía armando a los ejércitos blancos (zaristas). La ciudad será ocupada finalmente el día 10 por el general Zeligowski, héroe de la batalla de Varsovia bajo el mando de Sikorski. Dos días después, ambos contendientes firmaban en Riga (Letonia) un tratado preliminar de armisticio, con lo que los soviéticos ganaron el tiempo que necesitaban para derrotar definitivamente a Wrangel, cosa que ocurriría a finales de año. No obstante, el nuevo año traerá al Soviet el levantamiento de la base naval de Kronstadt, circunstancias que  propiciarán  la firma definitiva de la paz el 18 de marzo de 1921 por medio del tratado de Riga.

La consecuencia principal de la  batalla de Varsovia fue la demora de veinticinco años en la caída de Polonia bajo la bota soviética, asunto sin lugar a dudas anhelado y estructurado por el Kremlin: baste señalar episodios como la matanza de oficiales polacos en el bosque de  Katyn (Bielorrusia) o la pasividad  del mariscal Rokossovski (polaco de nacimiento)  al otro lado  del Vístula durante la insurrección de Varsovia en las postrimeras del frente del este de la Segunda Guerra Mundial.

Konarmiya

Caballería Roja.

La derrota hará que el Komintern aplacé sine die la  revolución  mundial  soñada por el fallecido Lenin y se centre en una reorganización interior, con industrializaciones draconianas, migraciones manu militari, hambrunas y purgas sin número, que sólo su arrolladora victoria en 1945 desempolvarán del  cajón del olvido.

Pese a los ideales de revolución mundial, las masas de carne de cañón compuestas por el  campesinado de ambos beligerantes, más allá de ideologías alejadas de su capacidad de  comprensión, lucharán con fiereza con un odio racial y el concepto religioso de “los otros”, unos abiertamente al amparo de la Virgen de Czestochowa y otros de forma oculta bajo los iconos de la Virgen de Kazán.