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El desembarco de Mallorca, verano de 1936

Estelas de vanidad. El desembarco de Mallorca, verano de 1936

por Enric Martí

 

Vingué la guerra ferotge i sense treva,
al Nord, al Centre, Sud i a Llevant,
i arreu d´Espanya s´alçava
la lleva dels voluntaris que lluiten cantant.

 

Marxa de l´Exércit Popular

Alberto Bayo, capitán de aviación destinado en la base del Prat de Llobregat, participo activamente en el abortamiento de la sublevación en la Ciudad Condal, ametrallando desde el aire la  columna  que, partiendo de la maestranza de artillería de San Andrés, se dirigía hacia el centro de la ciudad donde convergería con el resto de alzados en el centro de la ciudad. Acto seguido, con el personal de tierra reducirá a la guarnición del cuartel de Lepanto (Actual ciudad Judicial) y de allí, bajando por el Paralelo, reforzará a las milicias que redujeron la Capitanía General, en la que se encontraba el general Goded.

Sofocada la rebelión en Cataluña, Bayo planteará sin tardanza al presidente Companys y al Comité Central de Milicias un proyecto para la ocupación de Mallorca e Ibiza (Menorca había permanecido leal a la República). El primero alegó que ello era imposible sin la participación de la Armada, pero él mismo gestiono su apoyo con el Gobierno de Madrid, mientras Bayo era autorizado para organizar la expedición.

A la sombra de Jaime I

Desde el principio hubo quien se opuso al desembarco, alegando que no se podían distraer recursos del objetivo principal:  Zaragoza  y  Huesca,  pero  a  pesar de todo, el desembarco siguió organizándose. Se trató incluso de sustituir  a Bayo en el mando de la expedición  por el coronel Epifanio Cascueña, de mucho más prestigio que el anterior. Aún así, Bayo logro equipar  a algo más de 3.000 hombres, apoyados por 6 piezas de 75mm, con el destructor Almirante Miranda y el transatlántico Marqués de Comillas. En Menorca se le unirían una columna de  parecidas dimensiones formada en Valencia por el capitán Manuel Uribarri con el destructor Almirante Antequera y el mercante Mar Cantábrico.

Destructor Alm. Miranda

El Almirante Miranda en puerto.

Se hizo un patibulario intento de conseguir la sorpresa, difundiendo el rumor de que el objetivo real era Marruecos, pero el periódico La Vanguardia publicó en su portada del día 5 de agosto dos fotos del destructor Miranda en cuyo pie se podía leer: “Preparando el desembarco en Mallorca”. Previamente al desembarco principal, se ocuparán las pequeñas islas de Cabrera y Formentera con secciones de infantería trasportadas en submarinos de clase B. A continuación se desembarcará en la cala San Vicente de Ibiza tomando con una insignificante resistencia los  pueblos de Santa Eulalia y San Carlos. Tras la muerte del gobernador de la isla, el comandante Mestres, el 9 de agosto capitulará la guarnición, siendo liberado el poeta Rafael Alberti, que se encontraba cautivo en la capital.

Milicias catalanas desembarcando en Formentera

Milicias catalanas desembarcando en Formentera.

Bayo será reforzado con cuatro con piezas de 105mmm, con lo que ordenará el desembarco en la gran isla la noche del 16 de agosto, sin contar con la hueste de Uribarri quien, tras discutir con Bayo, regresa a Valencia. La guarnición de la isla estaba formada por el Regimiento de Palma nº 61, zapadores,  intendencia,  servicios y  la movilización  general de todo hombre útil con la que se organizaron numerosas milicias que vigilaban la totalidad del litoral. Esta guarnición estaba apoyada por nueve piezas de 75mm y cinco piezas pesadas fijas de la artillería  de  costas. También se intentó poner en condiciones de uso una treintena de piezas que estaban almacenadas en espera de ser desguazadas.

El desembarco será en un punto lo más excéntrico posible: entre Porto Cristo y Son Servera ¡a 100 km de la capital! Sin ningún objetivo vital cercano y sin un abrigo en el pudieran refugiarse buques e hidroaviones (la expedición llegará a contar hasta con nueve aparatos de este tipo, 3 fijos amarrados en las cercanías y el resto divididos entre Mahón e Ibiza). Bayo   seguramente ignoraba la historia de Jaime I el conquistador, quien en 1229 desembarco a 15 Km de Palma, en Santa Ponza, con la certeza de que tras la ineludible batalla, la victoria le dejaría a las puertas de la capital, llave de la totalidad de la isla. Creer que con una fuerza heterogénea de milicianos nada habituados a maniobrar en campo abierto iba a poder cubrir tal distancia con escaso apoyo pesado y contra un enemigo nada dispuesto a dejarse amedrentar, convierte al comandante republicano o bien en un iluso o simplemente en un cretino.

Lanchón K

La operación la inician marinos de la flota que a bordo de una motora toman punta Amer. Tras ellos toman tierra 400 hombres en barcazas K veteranas de Gallipoli y Alhucemas y ocupan la masía de Sa Coma, donde instalará Bayo  su  puesto de mando.  Las  tropas  de Estat Catalá (Zapatero) tomarán Porto Cristo, pero a la salida del pueblo reciben un contraataque apoyado por una nutrida artillería que causará el pánico, ahogándose varios hombres intentando inútilmente retornar a los buques. Acudirá para rescatarlos medio batallón de Mahón, pero la artillería enemiga se percibe de la maniobra y obra en consecuencia. A lo largo del día un destacamento de marinería tratará de ocupar Manacor, pero son copados y fusilados in situ.  En esta primera noche desembarcarán 4.000 hombres más en las calas Moreta,  Morlanda  y Mosqueta. El día 17 se ocupan las cotas Artística, La teta y Castillo.

Mapa del desembarco

A la playa quien pueda

De esta forma, sin coordinación ni cohesión, se logró formar una cabeza de puente mal organizada, con una deficiente cadena de mandos, una irregular distribución de las fuerzas y un deficiente emplazamiento de ametralladoras  y artillería.  Desplegaban, de Sur a Norte: en cala Petita Milicias  los socialistas (Vallescá), en los Molinos Estat catalá (Zapatero),  en  La teta Milicias  de Mallorca (López), en Son Carrió Milicias de Menorca (Porras), Milicias de Barcelona (Jiménez), en el Castillo Milicias extranjeras  (Otero), en cota Artística Milicias CNT (Cierro) y cerrando el dispositivo hasta el mar, Guardia civil, guardias de asalto y marinería. En ambos extremos se situaron dos pequeñas reservas de medio millar de hombres cada una y dotados de armas  automáticas. Estaban  apoyados  por  el  torpedero  nº 17,  el destructor  Antequera y un submarino. Otros dos sumergibles se encontraban al acecho en la bocana del puerto de Palma. A estas fuerzas se unirá el día 2 de septiembre el acorazado Jaime I ¡qué oportuno! y el crucero Libertad que lograrán con sus fuegos volar un polvorín enemigo.

Por aquellas fechas, las unidades de vigilancia y la artillería nacionales dispersas por el litoral se reagrupan,  ante la evidencia de que el desembarco no es una simple finta de distracción. Las fuerzas nacionales convergen sobre la cabeza de  playa que ya lleva días bajo el castigo de los Fiats y Capronis italianos, que han puesto en fuga a los hidroaviones Wal republicanos. Junto a estos aparatos también han llegado numerosos suministros así como piezas de 155mm trasportados en dos  mercantes, que entraron en el puerto de la capital de la isla sin ser detectados por los submarinos republicanos.

Masía sa Coma

Masía Sa Coma, puesto de mando de Bayo.

El cambio de gobierno republicano situará a Indalecio Prieto en la cartera de Marina y Aviación. Su primera disposición será la retirada de la Armada y el repliegue de las tropas.  Esta se llevará a cabo la noche del 4 al 5 de septiembre, sin escalones, ni fuerza de cobertura; el caos es absoluto, e irá en aumento al alba con la aparición de la aviación italiana y la concentración de fuego artillero sobre las playas de reembarque. El día 6, con 6.000 hombres y casi todo el armamento, llegaba Bayo al puerto de Barcelona sin pena ni gloria.

Unos 200 milicianos no tendrán tiempo de alcanzar la salvación y serán fusilados en la misma playa, otros tantos heridos internados en un convento correrán igual suerte ante el beneplácito de curas y monjas. Sus enfermeras también son asesinadas pero no sin antes ser violadas de  forma colectiva ¡Y estamos hablando de la pandilla de: Paz, piedad y perdón!

¿Quién paga la cuenta?

La retirada de la columna de Bayo, el escaso apoyo de la aviación y la Armada, esta ultima sin oposición, pues la  República dominaba todo el Levante Mediterráneo  y disfrutó durante todo el conflicto de una superioridad numérica aplastante,  además de no  reforzarla para contar con una reserva con la que poder deshacer la estabilización del perímetro de su cabeza de playa (Recordemos  que  será Patton con  su  3er Ejército en julio de 1944 el que resolverá  el estancamiento del frente de Normandía, irrumpiendo por el flanco derecho de la gigantesca cabeza de playa que se extendía desde la península de Cherburgo a la desembocadura del Sena) es uno de los principales motivos de la derrota de la causa republicana, pues la isla actuará como un cuchillo clavado en  el espinazo  republicano,  castigando  toda  la  costa  leal desde el aire  y  siendo  un  fondeadero ideal para las unidades nacionales y sobre todo para las italianas, que nada debían temer en sus singladura hacia los puertos rebeldes, muy al contrario de los envíos soviéticos provenientes de los puertos del mar Negro. Resulta tentador especular sobre el  enorme pedido gestionado por Hidalgo de Cisneros ante Stalin y que llego a Burdeos a finales de 1938, siendo detenido por Francia en la frontera, si éste hubiera podido llegar sin escalas vía Mediterráneo, sin sufrir el terrible acoso proveniente de la isla balear).

Milicianas en Mallorca

Dos milicianas posan para Solidaridad Obrera al Norte de la cabeza de puente.

El día después de su llegada, Bayo es convocado a un simulacro de consejo de guerra en el que se le atribuye toda la responsabilidad del fracaso, pero será salvado in extremis por la defensa del coronel Jiménez de Beraza. Será  llevado bajo escolta a comparecer en Valencia ante Prieto,  el  cual no sólo lo exime de los cargos de que se le acusa sino que lo además le nombra secretario  personal, con el consecuente escándalo. Cuando el aparato comunista defenestre al  ministro, también  tratará hacer caer con él a Bayo, acusándole esta vez con rumores tan estrambóticos como que negociaba con Inglaterra la cesión de las Rias Baixas (Galicia) en una próxima guerra europea.

Un solemne putero

Así califica el escritor Georges Bernanos en su interesante obra Los grandes cementerios bajo la Luna (1938) al autodenominado conde Rossi. En realidad no era ni aristócrata,  ni general; su verdadero nombre era Arconovaldo  Bonaccorsi, y había nacido en Bolonia (Italia) en 1898.  Llego a Mallorca  con  los  refuerzos de aviones y suministros que salvaron la apurada situación de la isla. De inmediato organizó una milicia formada por medio centenar de jóvenes energúmenos falangistas, los llamados Dragones de la muerte, responsables de más de 2.500 asesinatos y de cientos de violaciones. Al ser sus componentes de muy corta edad cuando cometieron sus incontables actos de lesa humanidad, algunos de ellos todavía sobreviven,  obviamente negando su participación en cualquier acto que se les impute. ¡Resulta inquietante el germen fascista que produce un precoz Alzheimer! Valga como ejemplo ilustrativo la Alemania del verano de 1945: no había un solo nazi a lo largo y ancho del país, ni nadie que pudiera dar señas de alguno..!

Conte Rossi

En sus rasgos se intuye a un psicópata con mayúsculas.

Rossi, según los propios mandos nacionales, era un cobarde fantoche y un paranoico, sólo capacitado para su rol de mujeriego (Previo  pago). Franco se deshará de él a finales de año, no por sus muchos desmanes, sino por la certeza de que Mussolini daba por hecha la cesión de la isla a cambio de su cuantioso apoyo material y humano.

Destinado a Etiopía, no tardará en caer prisionero de las fuerzas británicas en 1941. Asistirá en 1956 en Madrid a un homenaje en su honor presidido por el propio Franco. Pasará el resto de  su vida ejerciendo como abogado en la ciudad de Roma en la que fallecerá en 1962.

Master guerrillero

Alberto Bayo nació en Camagüey (Cuba) en 1892, hijo de español (su padre combatió en el ejército contrainsurgente) y de madre cubana, se traslada muy joven a España para ingresar en la academia militar de Toledo, donde obtiene su despacho de oficial. Tras obtener el título de piloto en Madrid; tomará parte en la guerra del Rif enrolado en el Tercio y en los regulares donde destacará por su arrojo y valor.

Alberto Bayo

Bayo, guerrillero de opereta.

Al inicio de la guerra civil está destinado en Barcelona. Al final de la misma emigra a México donde ejercerá de docente. Allí conoce a Ernesto Guevara (El Che) y a Fidel Castro, con los que se traslada a Sierra Maestra (Cuba). Allí seguirá ejerciendo de docente, esta vez como especialista de la lucha guerrillera, de la que se cree un maestro consumado.

Es autor de un número cuantioso de libros: La guerra será de los guerrilleros (1937), Mi desembarco en Mallorca (1944), Mis versos de rebeldía (1948), Tempestad en el Caribe (1950), Sangre en Cuba (1958) y Cien preguntas de un guerrillero (1958).

Tras el triunfo de la Revolución, disputa en el salón de actos del hotel Cuba Libre de La Habana a cara de perro con el Che una mediática y concurrida partida de ajedrez a la que asiste la prensa internacional, siendo el argentino inapelable vencedor. Fallecerá en esta ciudad en 1967, ostentando el grado de general del ejército cubano.

La columna de Baleares

Periódico editado en la cabeza de puente por el capitán Mora (Colección del autor)