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Filipinas 1898 ¡Muerte a los Castilas!

 

por Enric Martí

 

¡Señores ministros!

¡Bien se conoce que la carne de pobre es barata,

y os importa poco que mueran esos soldados!

Vicente Blasco Ibáñez

Hontoria de 14cm

Pieza naval Hontoria de 14cm (Foto autor)

Sólo el gran estadista que fue Juan Prim supo ver que el patrioterismo cerril sólo era una cortina de humo tendida por los Grandes de España, y que su inamovible todo, sin ceder nada, era una política suicida en los escasos territorios que aún nos quedaban en Ultramar, y más viendo las carroñeras ansías de imperialismos de nuevo cuño…pero su propuesta autonomía para éstos últimos terminará con su asesinato ¡El muerto al hoyo y el Noble al bollo! A partir de ese momento, todo gravitará en un bucle que mentes bien pensantes han denominado El Desastre; pero, si damos un breve vistazo cronológico a nuestro devenir, es de obligación preguntarse ¿Cuándo numeraremos tan variada horquilla de Desastres?

El puzzle filipino, compuesto por cerca de 30 etnias enfrentadas entre sí, era un corralito gobernado por la Iglesia católica ¡Esa sociedad anónima sin parangón! Tuvo en el período de 1807 a 1872 ocho sublevaciones, ninguna de ellas sofocada del todo; la causa de tanto descontento eran los frailes, que actuaban como auténticos sátrapas. Pronto la masonería aglutinará los movimientos independentistas, cristalizando en el médico José Rizal desde su exilio en la colonia británica de Hong Kong, desde dónde regresará en 1892, fundando dos años más tarde el Katipunán (Kataastaasan Kagalanggalang ng Katipunan ng mga Anak ng Bayan - Venerable Sociedad Suprema de los Hijos del Pueblo), órgano armado de la lucha por la independencia. La lucha propiamente dicha estallará en 1896 en la isla de Mindanao, dividida entre musulmanes y tagalos, dónde los castilas (españoles) sólo dominaban el área en torno a Zambanga.

Xenofobia atávica

El Capitán General Blanco tratará de controlar el desorden general imitando la táctica de Weyler en Cuba y construirá numerosas Trochas (Líneas de blocaos). El 10 de marzo de 1896, las fuerzas del coronel Marina pasan al ataque y logran recuperar Marahuit, pero a costa de cuantiosas bajas. Aprovechando la coyuntura bélica, Andrés Bonifacio subleva la periferia de Manila, asesinado todo ser viviente que parezca remotamente español; idénticos y desdeñables actos se repiten en la cercana Cavite, arsenal de la Armada. La isla de Luzón arde por sus cuatro costados.

Las columnas españolas al mando de Aguirre y Jaramillo tratarán de restablecer el orden cívico, pero son detenidas en el temible asalto de Binacayan. Polavieja sustituirá al desbordado Blanco; entre sus primeras medidas está el fusilamiento de Rizal. El descabezamiento producirá una lucha interna por el liderazgo entre: Aguinaldo, Bilarmio y Bonifacio, del que sólo saldrá victorioso e indemne el primero ¡Es lo que tiene la Revolución, que pronto muda en Devoción al Líder Supremo y El que opine lo contrario más pronto que tarde acaba fusilado o en el exilio...!

batería 8 cm Las Piñas

Batería de 8cm batiendo a los insurrectos en Las Piñas, Manila (fuente: La Ilustración artística, 1897)

En febrero de 1897, los españoles obtienen resonantes triunfos en Dasmariñas y Silang. Polavieja, con buen criterio, pide refuerzos para concluir con los desmanes, que le son negados. Con inusitada honradez, dimite de su cargo ¡La conjugación del verbo dimitir es una rareza entre las jefaturas de nuestro país allende los siglos...! Su sustituto, Fernando Primo de Rivera, ocupa Talisay el 30 de mayo. Aguinaldo está literalmente acorralado y a punto de recibir el golpe definitivo. Una vez más, se comete el error de ser clementes con quienes han dado reiteradas pruebas de criminalidad, dándoles indultos para que regresen a sus casas y aquí no ha pasado nada…

Los otros Baleres

La paz de Biaknabató, firmada en diciembre, trajo consigo la sustitución de Primo de Rivera por el irresoluto Agustí ¡Uno más en una ilustre galería de memos! El 5 de febrero del siguiente año, el acuerdo ya es papel mojado y los ataques en Nueva Ecija se suceden; esta vez los sublevados cuentan con buen armamento y mejor material, pues el nuevo gobernador ha organizado milicias locales en las que se han alistado los miembros del indultado Katipunán, que de inmediato desertan en bloque. Además, Agustí no dispone el agrupamiento de los destacamentos en torno a la capital, y estos serán abandonados a su libre albedrio.

El de Alaminos ha sido arrasado, y los de Cebú y La Laguna están en trance de ello; el 7 de mayo, parte una columna hacía los Zambales en su auxilio. A finales de mes, Aguinaldo tiene Manila prácticamente cercada, y pronto se rinden las guarniciones de Batán, Bulacán y Cavite. El comandante Géneva concentra todo núcleo aislado en su cabecera de San Isidro, desde la cual inicia el repliegue a la capital siendo constantemente asaltado hasta la rendición de los escasos supervivientes.

El 3 de julio, los insurrectos asaltan la importante población de Tarlac; los españoles deben refugiarse en el Ayuntamiento, único edificio consistente para la defensa, desde donde rechazan los furiosos ataques nativos. Trescientos bravos abandonan el casco urbano para buscar españoles aislados, víctimas potenciales de las tropelías de las hordas de exaltados. Tres días más tarde tratan de salir en orden, pero son rechazados, dada la desproporción de fuerzas¸ teniendo que capitular el día 10, siguiéndole la de Dogupan; el 27 cae La Laguna. La resistencia de San Fernando de la Unión se prolongará hasta el 1 de septiembre.

Gringoísmo

A pesar de que el principal eje de la guerra hispano-norteamericana era el Caribe, la flota del Pacífico de los segundos ya estaba en Hong Kong el 23 de abril de 1898 ¡La pérfida Albión, y nunca mejor dicho! Se dirigió de inmediato a la bahía de Manila, sin que las baterías de Corregidor y Cavite sirvieran para nada, y lo más grave, las minas y torpedos que bien hubieran podido causar un descalabro en la flota yanqui, tenían el cableado y espoletas totalmente defectuosos ¡El mal mantenimiento, la improvisación y la corrupción en la adquisición de materiales en las Fuerzas Armadas son anécdotas de tiempos lejanos…claro, claro!

Patricio Montojo

Patricio Montojo

El 1 de mayo, la escuadra de Montojo, elemento tan pesimista como Cervera, pero al que hay que achacar una negación absoluta a cualquier acción práctica realizable como por ejemplo la dispersión de sus escasos navíos en condiciones de navegar, porque el hecho de alinear auténticas cascarrias de madera inmóviles cuyo único cometido era hacer bulto, pues como que…Un brindis al Sol me hace cuestionar ¿Embarcaba algún hijo de político, industrial o de rancia hidalguía en los citados cascarones? diría que no y hoy en pleno siglo XXI la arenga de Montojo se nos antoja hasta cínica “…espero que seréis dignos herederos del Cid” desde luego ya son ganas de mentar el sin tacha nombre de Rodrigo Díaz, en este compendio de incompetencias.

Cavite 1898

Ejercicio de tiro al blanco: Cavite 1898

Sobra decir que los vetustos buques fueron todos hundidos uno a uno pese a la bizarría con que combatieron esos infelices, destacando un joven teniente que, al mando de una batería ligera, incordiaba con tesón a la flota enemiga desde punta Sangley. Dewey, a bordo del buque almirante Olimpia, increpó una vez cesado el fuego a Montojo para que ordenase al artillero poner fin al incesante fuego. El interpelado obedeció con disciplina, desmonto el cierre de los cañones para que no fueran aprovechados por el enemigo, y al frente de sus hombres volvió andando hasta Manila sin ser hostigado por las guerrillas, temerosas del valor derrochado por esos valientes.

El icono obsoleto

En el departamento de Nueva Ecija, al sur de la isla de Luzón, se encuentra el pueblo de Baler, en aquellos tiempos de algo menos de 2.000 habitantes, con una guarnición española de 55 hombres. De forma precoz, ya en octubre de 1897 los filibusteros (insurgentes) atacaron por sorpresa y solamente 12 soldados auxiliados por los marineros del Manila lograron resistir en la iglesia, hasta el 17 del mismo, en que llegaba el Cebú con refuerzos y vituallas.

El 12 de febrero de 1898 se relevo la guarnición llegando el teniente Saturnino Martín Cerezo con 50 hombres, quedando el capitán Enrique de las Morenas al mando de la cabecera. El 30 de julio, una descubierta por el pueblo totalmente desierto es paqueada (tiroteo de cierta precisión) con lo que daba comienzo la última épica del siglo XIX español…

iglesia de Baler

La iglesia de Baler

En los primeros días, mientras los asediadores trataban de fortificar todo punto en condiciones de ofender el centro de resistencia, los españoles efectuaban valientes salidas con el fin de destruirlos, relegando el primer asalto serio a la Iglesia hasta el 7 de agosto; en las mismas fechas se produce el primer muerto entre los españoles por Beriberi (Deficiencia vitamínica). Por todos los medios, los filipinos tratan de intimidar a los irreductibles para que abandonen las armas y capitulen, descubriendo a tres conspiradores con tratos con el exterior, que son de inmediato encarcelados en la vicaría.

El 22 de noviembre, fallece Las Morenas, pero la moral no decae, ya que el 14 de diciembre una salida en fuerza pone en fuga a la superior fuerza asediadora, y los vencedores saquean en un periquete todo lo que pueda ser de utilidad ¡Y creo justo declarar que a los españoles en este menester, no nos hace sombra ni el Tato! Pronto el enemigo recibe una Lantaca (cañón artesanal que disparaba proyectiles macizos y de metralla), que martiriza a la reducida guarnición, abriendo huecos en el tejado por dónde se cuela la interminable lluvia, a ello se añade que a inicios de abril se acaban las proteínas en la paupérrima despensa.

Enrique de las Morenas

Enrique de las Morenas

El 11 de abril de 1899, llega el cañonero Yorktown, que desembarca una sección de marines !Ahora sí, ahora sí! que tratan por todos los medios de rescatar a esos valientes, que desde la confusión propia del combate moderno oyen desde la iglesia el ruido y fuego de la lucha sin poder identificar el qué y el dónde. Tras sufrir cerca de quince bajas, los norteamericanos reembarcan (cabe recordar que las hostilidades entre filipinos y estadounidenses habían comenzado semanas antes). El 8 del mes siguiente uno de los arrestados aprovecha un bombardeo y se pasa al enemigo, informando de la situación en el interior.

cañonera Yorktown

La cañonera Yorktown

Todavía se rechaza un asalto general a últimos de mayo, entre las continúas solicitudes de capitulación se incluyen ejemplares del Imparcial para demostrar el fin de las hostilidades, que los de dentro creen a píes juntillas que son burdas falsificaciones. Para la noche del 1de junio se ha planeado la salida de la guarnición al completo y que cada uno de forma individual cite, temple y tiente a la Muerte en la espesura de la jungla (¡Perdón por si me repito, pero Olé!) en la tensa espera, Martín Cerezo hojeó los ejemplares del citado periódico y leyó una fútil noticia sobre un conocido ¡Ni el más diestro falsificador podía llegar a tal grado de sofisticación! Llegando a la conclusión de que las noticias del fin de la guerra eran ciertas.

Saturnino Martín Cerezo

El Tte. Saturnino Martín Cerezo

Impresionado por la resistencia del teniente Martín Cerezo y sus hombres, en el acta de rendición, Aguinaldo (quien no tardaría en tener que vérselas con sus nuevos “liberadores” estadounidenses) decretaba: “las fuerzas no serán consideradas como enemigos, sino como amigos”. Su llegada a Barcelona en septiembre de 1899 fue apoteósica, sólo comparable a la que recibieron los voluntarios de África a su llegada de la guerra con Prim a su cabeza en 1860.

Los últimos de Filipinas en Barcelona

Los últimos de Filipinas en el barcelonés Portal de la Pau

 

La legítima de Judas

El 4 de febrero de 1899, los insurrectos atacaron a las unidades norteamericanas estacionadas en los arrabales de Manila; la feroz lucha se prolongará hasta 1901, y causará a los invasores 7.000 bajas. Tan fanatizada resistencia es el origen del mítico Colt 45 norteamericano, ante la perenne necesidad de poseer un arma corta que pudiera detener in situ las suicidas cargas de los juramentados.

territorios españoles en Asia y Pacífico

Territorios españoles: Filipinas, Carolinas, Marianas y Palaos

Por el Tratado de París del 10 de diciembre de 1898, los Estados Unidos se adjudicó el pingüe botín de Filipinas, Puerto Rico y la isla de Guam; posteriormente, el 7 de noviembre de 1900 en la misma ciudad de la Luz se le atribuía la posesión del archipiélago de Joló. Poco podían imaginar sus jactanciosos artífices que, cuarenta y pico años más tarde, un estirado y mediático general debía salir a la carrera y de noche, interpretando una más de las teatrales puestas en escena del gusto anglosajón ¡Volveré! y todo eso…

Tras los ríos de sangre, se vertieron ríos de tinta, más que en busca de responsabilidades en la de estériles justificaciones con un nulo efecto placebo de lo que no era más que la consecuencia directa de tantos años de desatino. En su razón nada mejor para finalizar que las sentidas palabras de Luca de Tena en Blanco y  Negro, del 10 de septiembre de 1898:

Ese triste amontonamiento de héroes que tristemente marchitaron su juventud por la patria, evoca en el alma amargas y melancólicas meditaciones

Bibliografía

La guerra en la historia, Federico García, Juventud
Filipinas española, Roberto Blanco, Susaeta
España bélica: Siglo XIX, Carlos Martínez, Aguilar
El desastre filipino, Carlos Ría, Academia.
Historia de Filipinas, Antonio M Molina, Cultura Hispánica.

Historia de la infantería española, VVAA, Ministerio de Defensa.
Filipinas, de la insurrección a la intervención, Alicia Castellanos, Silex.

La defensa de Baler, Félix Minaya, La espuela de plata.
Historia de las guerras de España, Juan Carlos Losada, Pasado y presente.
Historia del España en siglo XIX, Pi y Margall, Miguel Sergí editor.