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El corazón de la tormenta: Guadalajara 1937

por Enric Martí.

Frecce nere di Guadalajara,
Legionari all´ombra del tricolor
Giovanezza d´Italia piú cara,
ogni morto e piú vivo en el nostro cuore,
Dall´Alpi al fino mare, eternamente
l´Italia in piedi grida a noi !Presente!

Tras la fácil y fulgurante conquista de Málaga, el CTV (Cuerpo de tropas voluntario italiano) en está ocasión formado por cuatro divisiones y un gran lujo de medios rodados se dispone a poner en práctica sus teorías sobre la guerra celere en la Alcarria castellana, subestimando y en cierta forma despreciando la capacidad de reacción republicana. Al amanecer de una noche de copiosa lluvia y nieve, ciento ochenta cañones abren fuego, tras lo cual la infantería italiana se lanza al asalto, dando así inicio a la batalla más controvertida de la guerra civil española.

Domani

A partir de diciembre de 1936 comenzaron a desembarcar en el puerto de Cádiz grandes contingentes de tropas italianas con cuantiosos medios de apoyo.

Bandera Indomita recién llegada a puerto

Oficiales de la Bandera Indomita (División Dio lo Vuole).

Su rápida toma de la capital de provincia andaluza mencionada provocará una auténtica euforia en el mando del CTV y de esta forma no sabrá calcular las posibilidades del Ejército Popular y así llegará a trazar su ofensiva utilizando los planos de carretera de la guía Michelin.

Ante la insistencia de los italianos ante el cuartel general de Franco para lanzar una ofensiva desde Teruel para tomar Valencia y cortar en dos la zona republicana, siendo el ataque de Guadalajara un mero ataque de diversión para retener las reservas enemigas en Madrid, finalmente Franco autorizará la operación de Guadalajara, dada la delicada situación en el Jarama, donde se espera que los republicanos contraataquen. El caudillo, que suplía sus carencias técnicas con una más que notable astucia política, sabía a ciencia cierta que sus tropas no podrían realizar un ataque simultáneo al de los italianos y ni siquiera las fuerzas de Moscardó, emplazadas en el flanco derecho italiano, estarán a la altura de las circunstancias.

El plan italiano Guadalajara 1937

Plan de maniobra italiano.

El plan italiano consistía en un despliegue un tanto precipitado de las cuatro divisiones expedicionarias a la zona de la Alcarria donde, tras lanzar el mayor bombardeo artillero efectuado hasta la fecha en todo el conflicto, deberían arrollar a las escasas y mediocres fuerzas republicanas que cubrían el sector. Una vez abierta una brecha, una división completamente motorizada debería avanzar por la única carretera disponible en la zona que podía absorber tanto tráfico hasta Guadalajara, momento en que sería relevada por otras dos divisiones que proseguirían el avance y enlazarían con las de Franco a medio camino de sus posiciones en el Jarama. Desde allí, se dirigirían sobre Alcalá de Henares, completado definitivamente el cerco de la capital de España. Tan fantasioso planteamiento choca frontalmente con los conceptos expuestos por Sir Basil Liddell Hart en su teoría del avance indirecto, puesto que el objetivo final es a todas luces obvio y la maniobra se realizaría en presencia de la masa de maniobra enemiga concentrada en la defensa de Madrid. La limitación de los ejes de progresión (pocas y malas carreteras) sólo facilita la defensa y el bloque de todo intento de ruptura y explotación.

No puede achacarse el fracaso a la imprevisión sobre la climatología de todos modos difícil de prever con los medios de la época, pues el dominio del aire en esta etapa del conflicto se había decantado del lado republicano. El Col. Martínez Bande, en sus monografías de la guerra de España lanza feroces críticas contra la actuación de sus aliados, siempre desde un enfoque más propio de la 1ª Guerra Mundial que de un conflicto librado en vísperas de la Segunda Guerra Mundial: insiste en la falta de fortificación de las unidades italianas y de los suministros, postulados incompatibles con cualquier idea de movimiento y maniobra. De igual forma, omite o ignora la clara superioridad de los tanques soviéticos T-26 contra las minúsculas tanquetas italianas Fiat-Ansaldo así como la imperdonable escasez de piezas anticarro. Por último, no se cansa de criticar la idea de dejar los flancos al descubierto, lo cual denota una total ignorancia de las campañas alemanas de 1939-1942 o de las soviéticas de 1944-1945.

Avanti

La batalla da comienzo en la fecha prevista, 8 de marzo de 1937. Tras la puntual preparación artillera, la 2ª División rompe el frente y avanza unos 15 km. No obstante, las unidades gubernamentales, derrotadas pero no aniquiladas, se retiran progresivamente y en relativo buen orden. Aun así se ocupan todos los objetivos previstos con la excepción de Almadrones, defendida por una escasa guarnición. Al día siguiente debía entrar en línea la 3ª División, totalmente motorizada. Pero nada más iniciar la marcha se encuentra con el contratiempo de la voladura de un túnel. Las unidades de zapadores se ponen de inmediato a trabajar mientras que algunas patrullas se adelantan y avisan de la presencia en la zona de carros soviéticos que son un primer intento por parte del enemigo de ralentizar el avance italiano. Esta detención crea una primera confusión y dos banderas italianas se desvían por una carretera secundaria que lleva a Brihuega.

Tanquetas italianas avanzando

Dada la proximidad de las reservas republicanas, los refuerzos acuden con suma rapidez: primero batallones sueltos, seguidos más tarde de brigadas completas, las internacionales XI y XII, la del Campesino y horas más tarde la de Líster, que superan en número a las vanguardias italianas. En la madrugada del tercer día, Francisci, jefe del 5º Grupo de Banderas, realiza un audaz avance nocturno, ocupando Brihuega al amanecer. Tras recibir algunos refuerzos, franquea el Tajuña y establece una pequeña cabeza de puente. A partir de este momento, la batalla se divide en dos sectores: uno en Brihuega y el otro a caballo de la carretera de Francia. Por la noche llegan nuevos refuerzos republicanos que son dedicados a la defensa de este segundo sector mientras otras unidades encabezadas por el batallón internacional Garibaldi se adentran en el bosque situado entre Trijueque y Brihuega.

Vehículos avanzando por la carretera de Francia

En la mañana del cuarto día de lucha (11 de marzo) los voluntarios suben a los camiones para reanudar el avance pero son inmediatamente contraatacados por la XI Brigada Internacional. La progresión es mínima y se combate en las afueras del pueblo de Trijueque, mientras en el sector de Brihuega dos banderas apoyadas por algunos carros y Bersaglieris intenta enlazar con el avance principal produciéndose un combate de encuentro de poca entidad en el interior del bosque. En los alrededores del Palacio de Ibarra, que había sido ignorado por ambos contendientes hasta el momento, serán capturados por los internacionales del Garibaldi el mayor Luciano, el capitán Volpi, el teniente Sacchi y cuarenta soldados del batallón de ametralladoras de la división Littorio. Posteriormente se calificará al mayor cautivo como "parlanchín", aunque es muy improbable que pudiera facilitar datos de relevancia. Ese mismo día, la 3ª División italiana ocupa por fin Trijueque con graves pérdidas enemigas entre ellas el coronel soviético Formin. Las vanguardias ya se hayan muy cerca de Torija pero tienen su flanco derecho muy descubierto pues las tropas españolas de Moscardó carecen de los medios y la voluntad de cubrirlos. Finalmente, a última hora del día los italianos contraatacan en el bosque y a punto están de tomarlo en su totalidad.

Brigada Marzo entrando en Cogolludo

Entonces y ahora: la brigada Marzo entra en Cogolludo

Durante el quinto día (12 de marzo) los republicanos reorganizan su dispositivo al mando del teniente coronel Jurado y su aviación es empleada a fondo; aunque sin ocasionar demasiados destrozos materiales, consiguen desmoralizar al grueso del CTV en el momento en que la infantería de Líster ataca apoyada por una eficaz cobertura artillera que tiene como resultado el abandono de las piezas por sus sirvientes italianos; la infantería italiana, sin embargo, resiste con tenacidad. Por la noche la confusión reina entre los italianos; los suministros no llegan, no son relevadas las unidades de primera línea y las órdenes que llegan son contradictorias.

Interior de la ermita de Trijueque

Vista de la ermita de Trijueque después de ser retomada por las fuerzas republicanas.

El sexto día de lucha prosigue como el anterior con lo que pronto se produce una retirada general no ordenada por nadie. A pesar de que no es ninguna desbandada, los carros rusos entran en Trijueque pero al no ser acompañados por su infantería no pueden consolidar la conquista, son tomadas varias piezas italianas abandonadas. En su repliegue, los soldados se encuentran con el 1er Regimiento de la División Littorio que venía a relevarles. Ante la confusión del momento, su jefe Bergonzoli ordena desplegar en defensa a derecha e izquierda de la carretera principal. En el sector de Brihuega el relevo de unidades italianas también se produce en total confusión y ambos contendientes dedican el día siguiente, 14 de marzo, a reorganizar sus fuerzas.

Carros T-26 en Brihuega

Entonces y ahora: Carros T-26 en Brihuega

El día 14, los batallones internacionales André Marty y Garibaldi y carros soviéticos de apoyo rodean el palacio de Ibarra, defendido por la bandera Indómita y dos piezas de acompañamiento. Por la tarde, un pequeño grupo logrará romper el cerco y llegar a las líneas de la bandera Falco. Rápidamente se formará una columna en Brihuega que intentará llegar hasta los sitiados sin conseguirlo pues esa misma tarde un dinamitero llamado José Vázquez abre una brecha al colocar una carga explosiva en el muro defensivo por donde se lanzan al asalto los garibaldinos. Se capturan sesenta prisioneros: el idolatrado general Luckacs había hecho jurar a sus italianos que no se ensañarían con sus compatriotas. Es totalmente falso lo escrito por el hagiógrafo del caudillo, Manuel Aznar (Familiar del ex presidente) al afirmar que días después al reconquistar los nacionales el palacio de Ibarra encontraron numerosos cuerpos ejecutados in situ, por la sencilla razón de que los rebeldes no llegaron a reconquistar nunca este caserío, permaneciendo en manos republicanas hasta el final de la contienda.

Restos del Palacio Ibarra después de los combates

Restos del Palacio Ibarra después de los combates

Los días 16 y 17 transcurren en relativa calma mientras los republicanos continúan trayendo refuerzos, incluyendo un pintoresco tren blindado. Franco convoca inoportunamente al comandante del CTV, Roatta, el mismo día que se desencadena el previsible contraataque republicano diseñado por Vicente Rojo que pese a sus muchos partidarios mostrará como de costumbre una falta de resolución e imaginación tanto en ataque como en defensa y así no intuye las enormes posibilidades de un ataque de flanco desde Torija. Las fuerzas desplegadas para un ataque frontal, dirigidas nominalmente por Líster pero mandadas realmente por Pavlov, estaban formadas por las Brigadas 70ª, XI y XII Internacionales, Brigada móvil de choque "El Campesino" más algún batallón suelto. Estas fuerzas eran apoyadas por cuarenta carros y diez baterías y su flanco derecho era cubierto por la 14ª División de Cipriano Mera, que, de una forma un tanto guerrillera, hará cruzar el Tajuña al 1º batallón de la 65ª Brigada y agazaparse en la retaguardia italiana hasta nueva orden. Tal maniobra decidirá la batalla y si hubiera sido convenientemente reforzada y apoyada por el EM republicano se hubiera podido incluso aniquilar al grueso del CTV.

Camioneta Fiat capturada

Camioneta Fiat capturada por la brigada móvil de choque "El Campesino".

Con un contundente fuego de artillería y con el apoyo de la eficaz aviación, las tropas de Líster se lanzan al asalto sin resultados apreciables, es más los italianos con el único apoyo antitanque de sus piezas de acompañamiento (60mm) paralizan los medios acorazados enemigos y contraatacan encabezados por Bergonzoli.

Tropas italianas con pieza de acompañamiento de 60mm

Tropas italianas con pieza de acompañamiento de 60mm.

En vista de ello y para descongestionar el frente se ordena a Mera que ataque en su sector. En el ataque a la cabeza de puente italiana en el Tajuña muere el coronel Frezza; en ese instante entra en fuego el batallón emboscado al otro lado del río que tirotea impunemente por la espalda a las tropas italianas, incluyendo el EM de la 3ª División que cree y con cierta lógica que el enemigo los ha copado y ordena una retirada general. Las unidades de la 14ª División entran en Brihuega no luciendo las virtudes humanistas de los internacionales ejecutan sin piedad a todo herido o prisionero que encuentran.

Tropas republicanas en Brihuega

Entonces y ahora: tropas republicanas en Brihuega

Ante los hechos consumados, Bergonzoli maldice al jefe de la División de su izquierda, general Rossi y no tiene otra opción que retirarse a su vez, pues su flanco ha quedado al descubierto. Será cubierto por la artillería que esta vez sólo abandona escasas piezas, que son recuperadas al anochecer. El Campesino y otros mandos estarán más ocupados en intentar apuntarse el mérito de la toma de Brihuega que en perseguir a los italianos y así en las jornadas posteriores la batalla se va apagando sola, siendo relevadas las unidades italianas por otras españolas quedando sólo en línea algún batallón de la Littorio.

Vehículos abandonados en la retirada

 

Un giro commerciale

A nivel táctico, las tropas italianas conservarán gran parte del territorio conquistado. Sin embargo, el bando republicano obtuvo una rotunda victoria moral y propagandística de repercusiones mundiales: los sectores progresistas de occidente respirarán aliviados ante esta primera derrota del fascismo, cuya única utilidad práctica es alejar durante un tiempo el peligro que se cernía sobre la capital republicana.

Lojendio operaciones militares

El auténtico vencedor político es sin duda Franco, pues las fuerzas italianas ya no volverán a actuar de forma autónoma (A diferencia de la Legión Cóndor alemana) y el Duce ratificará su apoyo incondicional a la causa hasta la victoria final; el prestigio del fascismo, base ideológica de todo totalitarismo europeo, estaba en juego y las tropas y suministros no cesarán de llegar a los puertos rebeldes hasta los últimos días de la contienda, circunstancia que repercutirá a la postre en perjuicio del ejército italiano en la Segunda Guerra Mundial, pues este acusará frente a los británicos en el Norte de Africa una carencia de armamento y medios rodados que de forma tan altruista habían sido enviados a la España nacionalista.

La Tribuna Illustrata

El hecho que más indigna al final de la lucha es el regocijo mostrado por la derrota italiana en todos los escalafones del bando rebelde, difundiendo sin ningún disimulo chascarrillos de un pésimo gusto. Por destacar algunos ejemplos: traducir las siglas del CTV por ¿Cuándo Te Vas?, alegar qué las tropas italianas confundían la orden de !A la baionetti! por !A la camionetti!, llegando a la cúspide de despropósitos la tuna formada por unos falangistas, siempre dados a los placeres de retaguardia pero nunca a los sinsabores del frente, cantando bajo el balcón del consulado italiano, con la música del himno fascista Facetta nera:

¡España no es Abisinia, los españoles aunque rojos son valientes… menos camiones y más cojones!

Son muestras de una falta de solidaridad hacia unos hombres que lucharon valientemente y cuyos oficiales supieron resistir e incluso morir junto a sus hombres, supuesto que no siempre podía afirmarse de sus aliados. Un excombatiente italiano escribió cuando ya la democracia estaba plenamente asentada en nuestro país: "De lo que más me acuerdo es de las manifestaciones de alegría, no siempre disimulada, de muchos españoles por la derrota de Guadalajara “No considerábamos justo que él pueblo por el cual estabamos luchando y muriendo se alegrase de aquello”.

Desfile en Torija

Entonces y ahora: las tropas que reconquistaron Torija presentan armas a las autoridades civiles y militares: el mismo lugar, 70 años más tarde.


Biografías destacadas

Mario Roatta (1887-1968)
Para muchos el general más inteligente del ejército italiano, sin embargo no poseía grandes dotes de mando ni carisma ante sus subordinados, es tachado frecuentemente de cínico, desaprensivo e indiferente. Tras la batalla mandará algunas formaciones en el Norte y en la campaña de Aragón. Al final de la Segunda Guerra Mundial Yugoslavia reclama su extradición por su participación en crímenes de guerra durante la ocupación italiana aunque logrará fugarse a España. Morirá en Roma en 1968.

Bergonzoli

Annibale Bergonzoli (1884-1973)
Apodado barba eléctrica hasta por el propio Mussolini, es el general más querido de las tropas italianas, audaz y decidido es el auténtico salvador del CTV en Guadalajara, posteriormente participa en las campañas del Norte y Aragón dónde es herido dos veces. Durante la Segunda Guerra Mundial caerá prisionero de los británicos en el Norte de Africa en enero de 1941.

Enrico Francisci (1884-1943)
El console de la milicia fascista y audaz jefe de la agrupación XXIII de marzo fue el artífice de la toma de Brihuega. Comanda unidades fascistas en Etiopía en 1938 y durante la contienda mundial luchará en todos los frentes donde esté presente el ejército italiano, incluido el ruso. Morirá en la defensa de la isla de Sicilia en 1943.

Oreste Fortuna

Oreste Fortuna (1893-1974)
Comandante de la 1ª Cía. de carros, llegará a retirarse como general de Cuerpo de Ejército. En España es condecorado con la medalla de oro al valor militar, máxima condecoración italiana al valor en combate. El gobierno español lo condecorará a finales de la dictadura (1972) con la medalla al mérito militar.

Soldados italianos condecorados por su actuación en la batalla: Luigi Freccia, Tullio Baroni, Alberto Luizzi, Mario Bertoni, Luigi Giulani, Alessandro Lingiardi, Mario Mina, Batista Salvatoni, Aristide Frezza, Luigi Tempini y Luigi Mosca.

Cipriano Mera

Cipriano Mera (1897-1975)
Hombre honesto y sumamente modesto, albañil de profesión es respetado hasta por sus adversarios. Fue el auténtico protagonista de la reconquista de Brihuega. Participará en julio en la batalla de Brunete y será el único anarcosindicalista que llegará a comandar un Cuerpo de Ejército.

Valentín González "El Campesino" (1904-1983)
Personaje polémico donde los haya, su vida tiene tintes novelescos. Hasta que se convierta en un muñeco roto del partido comunista, tomará parte en batallas como Teruel y la defensa de Lleida dónde destacará por su tenacidad. Es calificado de valiente, cobarde, cruel, socarrón mentiroso, fanfarrón y un interminable etcétera, con todo este crisol encarna el perfil del temperamento español.

Nino Nanetti

Nino Nanneti (1906-1937)
Competente jefe olvidado por la historia, comandó con eficacia la columna Barceló y en la batalla de Guadalajara la 12ª División en sustitución de Lacalle. Trasladado al frente Norte, morirá allí en combate en julio de 1937. Se desconoce dónde yace su cadáver.

Pavlov

Dimitri Pavlov (1897-1941)
Es el verdadero jefe de las fuerzas republicanas que contraatacan en Brihuega, permanecerá en España hasta la batalla del Ebro. Utilizado como cabeza de turco de las humillantes derrotas sufridas por el ejército soviético al inicio de la operación Barbarroja, es fusilado por orden de Stalin en 1941. Es bien seguro que de no haber tenido tan trágico e injusto destino su nombre figuraría junto a los de Koniev o Rokossovski.

Bibliografia comentada

Olao Conforti Guadalajara prima sconfittaLa batalla de Guadalajara, Gabriel Garuca, Editorial Bruguera; obra modesta pero concisa.

La lucha en torno a Madrid, JM Martínez Bande, SHM, a pesar de la tendenciosidad apologista del autor sus monografías son fundamentales para el estudio militar del conflicto.

Guadalajara la primera derrota del fascismo, Olao Conforti, Oikos Tau, obra idealizada para mayor gloria de la internacional comunista es interesante en algunos aspectos pero con cautela.

Alerta a los pueblos. Vicente Rojo, editorial Ariel, las justificaciones y explicaciones del tantas veces ambiguo cerebro de la resistencia republicana a lo largo de la guerra.

Memorias de un luchador, Enrique Líster, G del toro, vivencias un tanto fantasiosas del principal adversario del CTV durante toda la guerra.

Guerra y revolución en España, George Soria, buen análisis aunque siempre indulgente y tendencioso a favor del bando republicano y con exageración en todo lo relacionado con el Komintern.

CTV, los legionarios italianos en la Guerra de España. José Luis Infiesta, editorial Dopesa, también conocido como José L. Alcofar Nassaes, es sin duda el autor más especializado y prestigioso sobre la intervención italiana en nuestro reñidero.