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La División Azul, 1941-1943
Noticias
 

El César delirante: La batalla de Teruel

por Enric Martí

Líster, la vida, la cantera, el frío:
tú,  la vida, tus fuerzas como llamas,
Teruel como un cadáver sobre un río.

Yo me encontré con este comandante, 
bajo la luz de los dinamiteros,
en el camino de Teruel, delante.

Miguel Hernández.

 

Miles Gloriosus

Tras la liquidación final del frente Norte, Franco disponía de una importante masa de maniobra reforzada con el material capturado y por la incorporación al mismo de miles de reclutas vascos, detalle  este que suele obviarse en Euskadi, pero queda claro que la demografía de Navarra y  sus aguerridos requetés no podían soportar por sí sola las terribles bajas sufridas por el que quizás era el mejor CE nacional, el de Navarra. Por otra parte, la rendición-traición de Santoña no preveía ninguna garantía de decisión para estos territorios; es más, en las infiltraciones de las unidades guerrilleras republicanas preparatorias del cruce del Ebro (julio de 1938) se capturaron a numerosos cautivos de origen vasco que, para salvaguardar su vida ofrecían a los catalanes un aval para el final de la guerra, un puesto de trabajo en la industria o apañar un partido de pelota vasca para que estos apostaran y tuvieran una ganancia en la previsiblemente parca economía de posguerra.

Con todo ello, el Caudillo se dispone a la concentración de medios en los alrededores de Sigüenza con la intención de reintentar la ofensiva sobre Guadalajara intentada sin éxito por el CTV a principios de año. Sin duda se trataba de la alternativa más lógica, pues ofrecía variantes secundarias de sumo interés, como son la captura y estrangulamiento de la voie sacree de la capital, la carretera de Valencia, por el flanco izquierdo; y por su flanco opuesto, la posibilidad  de batir en un mortal flanqueo a todas las unidades republicanas que se dispusieran a obturar el centro de ruptura central. Tal como hubiera tenido que hacer Moscardó en apoyo de los italianos, pero de nuevo queda claro que este oficial estaba capacitado para resistir en una fortaleza renacentista en espera de que le rescatasen, pero para otro tipo de empresas de la  guerra moderna había que darle por inútil.

General Moscardo

El general Moscardó.

Todos estos preparativos no eran desconocidos por  el bando republicano, por lo que el ministro de defensa Indalecio Prieto ordenó que se preparasen las consecuentes contramedidas. Aquí surge otra de las decisiones polémicas a las que tan acostumbrados nos tiene este bando: ¿Cuál es la razón por la que el Ejército Popular, que ya había demostrado su valía en defensa, no se dispusiera a la misma en Madrid? Allí todo estaba a su favor: defensa centralizada, la mejor red viaria del país, líneas interiores, la posible utilización de recursos y medios civiles para el suministro y evacuación de combatientes, campos de aviación y el sector más densamente fortificado del territorio en poder de la república, lo cual ahorraría considerables  bajas por las inclemencias del tiempo a los soldados e indirectamente la involucración en el combate del ejército al mando de Miaja (Alrededor de 250.000 hombres).

José Miaja Menant

El General Miaja.

El citado personaje merece un inciso en el relato, pues se trata de otro héroe de paja de la causa republicana del que me voy a permitir poner en cuestión sus obras y milagros. Todos sabemos lo que es el retorno a una gran ciudad tras un largo fin de semana; pues bien, si trasladamos este concepto a un enfrentamiento bélico, vemos que su supuesta  astucia en la defensa de Madrid no es precisamente fruto de su genio táctico, sino del gigantesco obstáculo que representa el  combate y acceso a un entorno urbano de primer orden. Sin desmerecer un ápice el valeroso comportamiento de los habitantes de la capital, que ni mucho menos se debió a la inspiración de este ufano gordinflón que guarda más similitud con un conserje de escalera de vecinos que a un general al mando de un ejército primero y de un grupo de ejércitos más tarde. Cuando Franco ponga fin a toda resistencia periférica y el Grupo de Ejércitos de la Región Central deba batirse sin ataques de distracción, Miaja, en compañía del felón y turbio Coronel Segismundo Casado, se entretendrán en una guerra civil dentro de la guerra civil, para regocijo de sus adversarios.

La siguiente decisión no fue menos polémica, pues se optó por el plan P de Vicente Rojo, es decir, la ofensiva en Extremadura. Las excusas para no ejecutar la operación son tan banales que casi no  merecen ser reproducidas: las líneas de comunicación en Extremadura son muy precarias ¡Claro, y las de Teruel podemos calificarlas de autovías! Todavía hoy, la llegada a Teruel, salvo desde Sagunto en la costa, sigue siendo poco menos que una odisea. También se argumentó que la concentración de tropas se vería dificultada. Y yo me pregunto: ¿qué concentración, la de las republicanas o la de las nacionales? Uno sospecha que las tan  aclamadas sorpresas de Rojo siempre se producían a una reducida distancia del punto de concentración del ejército de maniobra nacional ¡Seguramente Rojo quería ahorrarle a Franco el  molesto rodeo de tener que dirigirse al oeste, para a continuación girar hacia el sur para llegar al teatro extremeño! Para los poco doctos en geografía, Teruel y su área de ruptura están a una distancia de una hora de donde Franco preparaba su ataque. Y por último, ¿qué se ganaba con la conquista de Teruel? ¿Recursos? ¡Claro, pero si sólo se trata de una de las zonas menos  desarrolladas del país!; ¿Una amenaza contra sectores sensibles del enemigo? ¿Hacia dónde? Es  más, todavía hoy Teruel cuenta con algo más de 30.000 habitantes, es decir, que en la época la población no debía ser mucho más numerosa. Por último, otro detalle que parece que obvia el estratega republicano: para que una ruptura pueda producirse en profundidad, debe aceptarse que los principales nudos de comunicación sean ocupados en las primeras horas del ataque para desbordar las prematuras y nerviosas medidas enemigas. Bien, pues el único nudo de comunicaciones de la zona es Teruel y de nuevo queda bien claro (salvo para Rojo) que si la infiltración podía efectuarse en campo abierto, el resto de unidades y servicios se harían fuertes en el casco urbano, y cuando éste fuese conquistado, las toneladas de escombros y cascotes impedirían la correcta acumulación y circulación de los medios de explotación.

 

Sine dolore est vulnus, quod ferendum est cum victoria

“No duele la herida cuyo precio es la victoria”

La ofensiva, al igual a la del Ebro,  es decir, de clara inspiración soviética,  a pesar de que Rojo  se otorgue la autoría. No es ningún secreto que el manual revolucionario prescribía el ataque  como piedra  angular de la ciencia de la guerra soviética, pero una cosa es la inmensidad  territorial de la URSS y sus enormes recursos humanos y otra las limitaciones hispánicas. Nadie  pareció intuir entonces o cuestionar que esta operación “limitada” iba a engullir las mejores unidades del Ejército Popular en un Verdún español, donde la densidad de tropas concentradas en tan reducido campo de batalla sólo podía favorecer al bando que gozase de mayores y mejores medios de destrucción, y este no era precisamente el caso de la República.

Tropas EP en Teruel

Así, con una temperatura de varios grados bajo cero, durante las primeras horas del 15 de diciembre de 1937 se inicia el ataque, con el XXII CE (Ibarrola) por el norte de la capital y el  XVIII CE (Fernández) por el sur, mientras el XX CE (Menéndez) quedaba paralizado en el centro, pues la línea de frente se extendía a escasa distancia del casco urbano y en consecuencia los nacionales contaban allí con fuertes defensas, como la posición Pancho Villa. ¡De nuevo otro acierto táctico! Emplear dos divisiones durante cuatro días en atacar unas posiciones que con una rápida toma de la ciudad podrían haber sido asaltadas por retaguardia. La 11ª División (Líster), asignada al XXII CE, logra a primera hora de la tarde tomar Concud y cortar la vital carretera a Zaragoza, el resto de unidades operarán con mayor lentitud y no será hasta el día 20  cuando ambos cuerpos enlacen, completando de esta forma el cerco a la ciudad.

T26 en Teruel

Carros T26 en Teruel.

El día 16, las unidades siguen tomando posiciones de valor táctico inmediato, pero de nuevo nadie parece darse cuenta de que las unidades debían expandir la brecha conseguida para impedir la concentración y agrupación de la segura respuesta nacional, pues Franco, tras una primera duda inicial, decide suspender el ataque sobre Guadalajara  y muerde el anzuelo, algo por otra parte muy previsible en un africanista acostumbrado a perseguir sin ton ni son uunidades rifeñas que sólo aceptan combate en las condiciones que juzgan favorables en unas peñas sin ningún valor económico-militar. Mientras esto se materializa, el coronel Rey D´Harcourt, jefe nacional del sector, repliega las tropas muy acertadamente sobre la capital, donde contará con algo menos de 5.000 hombres para su defensa.

Combate urbano en Teruel

Combate urbano en Teruel

Los días siguientes proseguirán con la ocupación del Muletón al norte, toma del cementerio y desmoronamiento de las defensas nacionales al este de la ciudad, en la que no se ha sabido   aprovechar  la  superioridad táctica de los carros soviéticos,  que sólo servirán para inmortalizar la foto de verlos operar en el ensanche de la ciudad, y más concretamente en la toma de la plaza de toros, terreno que, a pesar de proporcionar un apoyo inmediato a la infantería los somete a una vulnerabilidad inaceptable. El 19 ya lucha en los arrabales al norte del casco urbano la 25ª Div. (Vivancos), mientras que, al sur, el campo de fútbol es tomado por la 34ª Div. (Vega).  Mientras, las 81ª y 84ª Div. Nacionales completan su despliegue en los alrededores de Santa Eulalia; no tardarán en unírseles las 82ª, 61ª  y 54ª Divisiones, las cualres entrarán en fuego entre los días 19 y 20.

El Tercio de Montejurra camino de Teruel

El Tercio de Montejurra camino de Teruel.

Si pos fata venit gloria, non propero

Si la gloria viene después de la muerte, no tengo prisa

El día 22 de diciembre, las fuerzas republicanas  ya luchan en el casco viejo de Teruel, mientras  los  nacionales se han hecho fuertes en los edificios de mayor  resistencia en espera de su rescate: Seminario, Banco de España, Santa  Clara, etc.

Blindado republicano centro de Teruel

Blindado republicano en la Plaza del Torico, en pleno centro de Teruel.

Durante estos días se producirá una  innovación operacional a nivel mundial: Vicente Rojo da por terminada la batalla de forma unilateral y se desentiende de ella, y así el día de Navidad se traslada a Barcelona desde donde viaja a Madrid pretendiendo volver a las andadas con su plan P. ¡Parece que el genio popular desconocía hasta en la más mínima expresión la psicología de su adversario! Con las operaciones en un punto álgido y algunas de las mejores unidades  republicanas enzarzadas en batalla en medio de una climatología atroz, ¡no se dedica a otra cosa que a trazar planes oníricos! Pero el día  29 García Valiño y Muñoz Grandes le sacan de su utopía, al conquistar la Muela, que es de inmediato reconquistada a costa de grandes sacrificios por la 70ª División republicana (Toral). Pero resultaba evidente que los nacionales se encontraban ya a tiro de piedra de su objetivo: la capital turolense.

Panzer I nacionales

Panzer I nacionales

El último día de 1937 traerá otro de los episodios más curiosos de éste ya de por sí curioso conflicto: la desbandada de las brigadas de carabineros 218ª y 220ª que arrastrará a buen parte del Ejército Popular en el pánico incontrolado, abandonando sus posiciones del frente. El cruce de acusaciones entre Prieto y Rojo es interminable, pero ninguna de ellas se atreve a desvelar la realidad que no es otra que esta: Líster, niño mimado del Partido Comunista y en multitud de ocasiones más mediático que efectivo, decide por cuenta propia que sus hombres (11ª Div.) ya han sufrido bastante y sin órdenes se repliega. El resultado no puede sorprender a nadie, y si   sus consecuencias no llegan a catástrofe se debe al valor de una unidad de caballería republicana, el 8º Regimiento (Escofet), ¡pero como sus miembros no son comunistas no parecen ser merecedores de recuerdo! La unidad , pese a sus escasos efectivos, desmonta y con un fuego sereno y preciso bloquea la explotación de la brecha por parte de los nacionales. Todo esto será ayudado por una genialidad de sus adversarios a la altura de la de Líster: las tropas de Valiño, una vez conquistada la Muela, descienden hacia el cauce del Turia y ascienden por la escalinata. En la ciudad no quedan prácticamente unidades republicanas : aunque debemos matizar “prácticamente” pues cuando los republicanos abandonen definitivamente la ciudad en febrero de 1937, algunas unidades no recibirán la orden de retirada y por ello serán capturadas; pero en ese momento en que nadie había ordenado la retirada, parece como si todo el ejército acatase una orden inexistente ¡sorprendente!

Carros y blindados republicanos en Teruel

Carros y blindados republicanos en Teruel

Autores como Bande, que ponen todo su empeño en reducir las bajas nacionales en cualquier campaña o combate del conflicto a poco menos que dos contusionados y tres lastimados (a pesar  de las oleadas y oleadas de orcos, perdón, de rojos), no puede en esta ocasión negar que el disperso pero certero fuego republicano ocasionó en las cercanías del Paseo del Óvalo bastantes bajas, entre ellas un coronel de las fuerzas navarras. ¿Se trataría del fuego aislado de algún  inconformista juramentado? Por otra parte, también se ha dicho que un grupo de requetés que regresó del centro de la ciudad con placas de la Plaza del Torico  para demostrar sus arrestos, lo cual no puede calificarse sino de patraña, pues para llegar a tal punto había que  atravesar los principales núcleos de resistencia nacional ¡Pasen, pasen que les enseñaremos el pisito! Lamentablemente las pasiones guerracivilistas dejan la lógica a nivel de parvulario. Por otra  parte, también se escrito que algunos miembros de la guarnición y la población civil aprovecharon lo propicio de la situación para evacuarse a sí mismos. Es totalmente imposible que desde posiciones como Santa  Teresa, Salvador, Asensio, Hotel Aragón o el Gobierno Civil no se divisasen nítidamente las avanzadillas nacionales. Otra cuestión es que Rey y Barba se entretuvieran en intentar escenificar un remake de otras vieja película, El Alcázar No se Rinde II, y esto no es una referencia baladí, pues alguien debería establecer en qué medida determinados militares españoles han suplido su carencia de preparación y aptitudes técnicas para el ejercicio de las armas con un innato instinto escénico. En este reñido estrellato cinematográfico deberíamos omitir grandes estrellas como Queipo de Llano, Varela o Yagüe.

El torico

A  pesar  de  que  la  lucha  en el exterior: Concud, San Blas, etc. se mantiene en tablas, pues la climatología no deja actuar  a  la  desequilibrante  artillería  y  aviación  nacional; Rojo y Prieto empiezan a temer que  la ostentosa  acumulación de medios del enemigo no tenga otro objetivo que la llegada al  mar ¡Opción del todo plausible,  salvo para Franco!  y  en  razón  a  ello  Rojo establece el  3 de  enero  una  grimosa serie de consideraciones en la que sólo me detendré en la siguiente:  “En  tanto  se  mantenga  en  tensión  activa  este  frente,  es  preciso  descartar   toda otra tentativa de fuerte ofensiva en ningún otro teatro” ¡La bipolaridad es preocupante y me permito destacar la palabra con que finaliza: Teatro, que le viene como anillo al dedo!

Clipeum post vulnera sumere

“Empuñar el escudo después de las heridas”

Mientras la lucha en campo abierto continua en su cansina y diaria cosecha de muertes, la situación de los asediados se hace insostenible y el 7 de enero Rey d´Harcourt capitula en el  Hospital;  al mediodía del día siguiente lo hará el coronel Barba en el convento de Santa Clara acompañado por el obispo Polanco y el gobernador civil. Posteriormente, los incondicionales del  régimen (franquista) derramarán ríos en tinta en épicas narraciones de la captura del coronel, presentándole combatiendo pistola en mano hasta que, agotadas las municiones, es abatido por un enjambre de rojos rabiosos. La realidad, como de costumbre, es bien  distinta: Ante la confusión y el desánimo, una treintena de soldados nacionales, entre ellos algunos centinelas, se evaden y los republicanos se infiltran en el convento. Al llegar a donde se encuentra el Estado Mayor, el coronel Barba que al inicio de la batalla se encontraba en la ciudad por casualidad, pues ya era un viejo con un sentido de la vista no mucho mejor que el de un topo, trata con más voluntad que habilidad de sacar el arma de su pistolera, pero los soldados que le acompañan se la arrebatan rápidamente, sacándole luego a hombres para sacarle del edificio en ruinas.  Es más, Barba y el gobernador civil atravesarán la frontera francesa en 1939  acompañando en su retirada al Ejército Popular tras su derrota en Cataluña; una vez pasada la frontera, serán entregados sanos y salvos a las autoridades francesas.

La carga de Monasterio

La ocupación de la ciudad ya había sido celebrada previamente por la cúpula militar y la clase política republicana ¡Que afición a vender la piel del oso antes de…! Indalecio Prieto, tras impartir ascensos y parabienes, anunciará al orbe ¡Teruel ha sido tomado a la española! Los  simpatizantes de este bando no pueden negar que la incompetencia militar va pareja a la absurdidad política republicana. Como ejemplo, unos escuetos apuntes para ilustrar esta supuesta españolidad: en los movimientos previos a la batalla, un golpe de comandos que destruyó el puente de Albarracín fue llevado a cabo por el XIV CE de guerrilleros, que contaba entre sus filas con dos finlandeses y dos norteamericanos. Por otra parte, el mismo día del inicio  de  la ofensiva  (15 de diciembre) se desplegaba la XV Brigada Internacional en Alcorisa, a una  hora de Teruel, mientras que a igual distancia se desplegaba la XI Brigada Internacional,  que   intervendrán con gran valor en impedir la ruptura del cerco. Es más, desde el primer día de combate urbano la batería internacional Ana Pauker apoyará con tiro directo a los asaltantes.   La única Brigada Internacional que se mantendrá en reserva será la XIV, que será utilizada en  unos inútiles y sangrientos ataques en el norte del despliegue,  cuya intención era retrasar la  esperada contraofensiva nacional. De nuevo nos encontramos ante otra genialidad que normalmente es pasada por alto. Por crear un paralelismo, trasladémonos a los últimos meses del III Reich ¿Veríamos lógico que Heinrici,  en lugar de retirar sus escasas tropas a los altos de Seelow para ahorrarles el devastador fuego artillero soviético, le diera por cruzar el Oder y ganar unas insignificantes cabezas de puente entre los dos millones y medio de hombres de Zhukov? ¡Diría yo que no!

Teruel, diciembre de 1937

Teruel, enero de 1938 (foto del artículo The Spanish Civil War, publicado en S&T 219)

Llegados a este punto, sí que se podría afirmar que la batalla había concluido ¿qué sentido tenía la reconquista de un montón de ruinas en medio de la nada? Pero, pese a los entusiastas defensores del caudillo, la coherencia nunca fue una constante en la trayectoria vital del dictador el cual se dispone ahora a desencadenar una de las ofensivas más duras de la contienda: la batalla del Alfambra, o, lo que es lo mismo, el flanqueo y desbordamiento de las posiciones republicanas por el norte creando a su vez peligrosas cabezas de puente en el margen izquierdo del río de igual nombre, con el objetivo final es adueñarse de un montón de ruinas y de cadáveres en descomposición.

Teruel 2007

La misma calle, 70 años más tarde (2008)

Para el relato de lo sucedido sería necesario el espacio de otro artículo similar, pero el resultado no  puede dar lugar a ninguna duda: ante un ejército quebrado, diezmado y desmoralizado por una prolongada batalla en un clima infernal, de nuevo la plétora de autores nacionalistas destacarán la carga de caballería de Monasterio, ejercicio que ante unas tropas menos  castigadas hubiera tenido un resultado diametralmente opuesto. Lo que pocos autores citan es que para el éxito de su operación contaron con una quinta columna de primera: el Partido Comunista, que en su afán de sustituir a Indalecio Prieto por Juan Negrín se confió al general soviético Grigori Stern la misión de impedir el apoyo de la aviación y retirar todo apoyo  artillero a las unidades  anarquistas. Previamente, y para dejar en bandeja una cabeza de turco,  se sustituyó a Juan Modesto (jefe del V CE) y “adalid de los hombres made in Moscú” por el  general Hernández  Sarabia, ¡Ante todo había que hacer que las estrellas rojas quedaran al margen de tanto despropósito!

Relicta non bene parmula

“Abandonando poco gloriosamente el escudo”

Cuando todo esté perdido y la ciudad le queden no días sino horas para ser recuperada por los nacionales, cosa que nadie en el bando republicano parecía haber previsto, se establece de una forma tan cínica como irresponsable que los hombres de la 46ª Div. (Valentín González, "el campesino") de guarnición en la misma, traten por sus medios de romper el todavía débil cerco por su cuenta y riesgo. A pesar del sigilo con que se llevará a cabo, a muchas unidades no se les notificará y serán capturadas mientras que otras caerán bajo el fuego, y estamos hablando de una de las  mejores unidades de choque del Ejército Popular; Vicente Rojo debía tener otros menesteres que la salvaguarda de sus mejores hombres, como diseñar planes P, X o W ¡A cuál más lamentable! Cuando  su  nefasta dirección  le lleve al exilio en Francia no mostrará ninguna intención de retornar a la zona centro; resultaba obvio que la organización y el diseño de altos vuelos había dejado de ser de su interés.

El campesino

El campesino.

Algunos autores, llevados por la inercia de repetir sin pensar todos los tópicos ideados por sujetos palaciegos, siguen afirmando que el comandante de la 46ª Div. abandonó la ciudad  montado en un T-26 dejando a sus hombres a su suerte; otros afinan todavía más semejante falacia, al afirmar que el vehículo utilizado era una tanqueta Fiat Ansaldo italiana capturada por sus hombres en Guadalajara. Una única observación: Todas las armas de acompañamiento de la unidad, una vez agotadas las municiones, fueron reunidas en la Plaza del Torico y destruidas por la unidad de ingenieros como buenamente se pudo, pues se carecía de explosivos y hubo que  improvisar  con  granadas  de  mano, munición de armas ligeras o desmontando cierres y arrojándolos al río durante la huida ¿No es creíble, que, en caso de contar con vehículos acorazados, hubiera bastando con extraer el gasoil para obtener un excelente combustible para la inutilización del  material? Por último, mi sincera recomendación a estas fuentes es que abandonen la comodidad de sus hogares y se acerquen a visitar esta acogedora ciudad y una vez  en ella se dirijan a la izquierda del Paseo del Ovalo, auténtico balcón sobre el Turia y ruta seguida  por los hombres de la 46ª Div., desde donde se vislumbra más a la izquierda la carretera de circunvalación que enlaza con la autovía de Sagunto. Podrán entonces comprobar que, ante la orografía de la zona, el único medio de locomoción con el que El Campesino pudo haber abandonado la capital turolense es a lomos de una cabra montesa.