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La División Azul, 1941-1943
Noticias
 

Las estelas de Caín. La guerra civil española en el mar.

por Enric Martí

Pecho a los vientos, cara a la mar,
brazos de acero bruñido,
en lejanías puesto el mirar
se  oye al marino cantar:
“Sigue adelante, marino fiel,
que tú serás el vigía
y de la patria gran timonel”

Félix V. Ramos

De la voluminosa bibliografía generada por nuestra guerra civil de 1936-1939, las dedicadas específicamente a su vertiente naval son una ínfima minoría y las escritas con unos mínimos de rigor todavía más raras si cabe. Se puede alegar que las operaciones terrestres son las que más atención atraen entre autores y aficionados; no obstante, otro teatro relativamente marginal, el aéreo, goza de mucha mayor atención y una continua profusión de títulos. Pero es necesario señalar que la batalla naval fue decisiva: que todo ataque, contraataque, defensa, asedio de la contienda tenía como factor fundamental la mano que movía los hilos del suministro bélico y que este llegaba mayoritariamente por vía marítima.

El conocido autor Carlos Engel señala que Franco ganó la guerra en tres puertos: en el de Algeciras al forzar el Estrecho, en el del Musel al finiquitar el frente Norte y en el de Vinarós al partir el territorio republicano en dos. Demos pues un atisbo general a las campañas navales de nuestra guerra civil.

Crucero Canarias

 

 

 

 

 

 

 

El crucero Canarias

Los hombres y las máquinas

Antes de iniciar este capítulo es necesario precisar, pese a erróneos anhelos de algunos sectores actuales, que la España de aquella época era un país pobre y casi miserable y no precisamente como consecuencia de un gobierno o corto período sino de una larga y agónica decadencia que había tenido sus tiros de gracia con las sucesivas derrotas navales decisivas de Trafalgar en 1805 y de Santiago y Cavite en 1898. En razón a ello, debemos de tener muy presente que tanto los oficiales al mando como el último de los grumetes tenían como premisa fundamental la conservación de los buques que tanto esfuerzo y sacrificio habían costado al erario público, como una pantalla de humo de una España que quería ser, pero que en realidad no era.

La oficialidad de la Armada apoyará en bloque la sublevación, y pocos son los elementos que no lo secunden y en razón a ello el bando republicanos estará plagado de oficinales que por razones de seguridad personal optarán por una forzosa lealtad, para no acabar fusilados y/o en el fondo de algunos de los apostaderos de la armada. Los ajusticiamientos sin causa se producirán de forma masiva en ambos bandos, aunque el bando nacional aireará con su normal escaso rigor los producidos en el otro bando, omitiendo como de costumbre las purgas producidas entre la marinería del Ferrol y Cádiz como escarmiento y advertencia. Tampoco se suele tener en cuenta la desidia del gobierno republicano al permitir que los oficiales sospechosos permanecieran encerrados a bordo de sus buques en activo; cualquier bombardeo de los mismos o de los barrios portuarios de las bases republicanas por parte de la aviación y marina enemiga y donde se alojaban las familias de las tripulaciones eran el detonante incontrolado de  sangrientas represalias.

 

Crucero Libertad

El crucero Libertad

Los navíos se alinearán mayoritariamente del bando republicano, mientras que el bando nacional, aunque contará con escasos pero muy aptos buques, irán aumentando sus efectivos gracias a la compra /cesión a Italia de vetustas unidades, además de armar diversos buques mercantes y pesqueros como útiles cruceros auxiliares. El pertrecho de los buques se realizará de acuerdo a la sempiterna improvisación  española: algunos buques tendrán dirección de tiro comprada en Portugal en el mercado negro, artillería antiaérea alemana,  secundaria italiana, etc.  La “canibalización” de materiales no sólo involucrará a la marina, pues el ejército de tierra también andaba muy escaso de piezas de artillería y tratará de hacerse con algunas piezas navales: el ejemplo más conocido es el de la artillería del acorazado republicado Jaime I, cuya artillería principal será montará en afustes ferroviarios; algunas fuentes poco duchas en geografía o historia militar la ubican apoyando a las tropas del Campesino en la batalla de Lérida (marzo-abril 1938) asedio de Lleida, punto no obstante que quedaba totalmente fuera de su alcance, pues en realidad estas piezas estaban emplazadas en el túnel  del Masroig (Tarragona), como dan fe los numerosos testimonios norteamericanos del batallón Lincoln acuartelados en Marçà-Falset y que iban a curiosear los vistosos uniformes navales de sus sirvientes.

Tres escenarios, un solo drama

El Estrecho: Pese a la acertada decisión del gobierno republicano de desplegar  el grueso de la flota para impedir que el combativo Ejército de África cruzase a la península, el caos y desorden de los primeros tiempos impedirá que esta situación se prolongue; ante la llegada de unidades nacionales del Ferrol causará poco menos que pánico en su adversaria que sucesivamente tendrá que soportar los ataques de la aviación italiana y alemana junto a la presencia de hasta 25 submarinos de la primera nacionalidad que como acto más destacado ocasionarán la inutilización prácticamente para toda la contienda del crucero republicano Cervantes. La conquista por las fuerzas terrestres italo-españolas del puerto de Málaga convertirá este teatro en una ratonera en el que cualquier unidad gubernamental tenía escasas posibilidades de salir indemne.

Destructor clase Churruca

Un destructor de la clase Churruca.

Cantábrico: En este frente la flota nacional se hará con la iniciativa de principio a fin, minando puertos, capturando mercantes de los que se tenía información completa desde su puerto de partida, apoyando con eficacia las operaciones y terrestres e impidiendo la evacuación por mar de las poblaciones conquistadas. La estrategia republicana la podemos resumir en: a dónde vas, de dónde vengo, manzanas traigo, es decir, la indecisión constante y la completa falta de planes tácticos o estratégicos definidos: cuando por fin se decidan a enviar un número suficiente de unidades, las tripulaciones de las mismas carecerán del más mínimo espíritu combativo y deberán ser sustituidas por dotaciones civiles vascas. A pesar de ello, una mina hundirá al  acorazado nacional España causando el consecuente quebranto moral y físico. Aunque la aviación republicana tratará de forma persistente en adjudicarse la autoría y sin dudar de la indudable pericia del as implicado, la escasa carga bélica del aparato tripulado (Un I-15 Chato) descartan por completo cualquier posibilidad de que así ocurriera.

Mercante Kursk alicante 1936

El mercante soviético Kursk desembarcando material bélico en Alicante, octubre de 1936

Mediterráneo: tras verse aislada en este único teatro, la flota gubernamental se dedicara casi de forma exclusiva a dar escolta a los mercantes provenientes de los puertos soviéticos del Mar Negro, tarea hostigada constantemente por los submarinos italianos y el grave error estratégico de no apoyar de forma más enérgica al capitán Bayo y su infructuosa conquista de Mallorca (1936) así como las rápidas incursiones de los cruceros nacionales que campan a sus anchas a pesar del riesgo que corrían, cuya consecuencia más destacada será el hundimiento del crucero Baleares, al que no se le sumarán más unidades por el nulo sentido de la explotación del éxito mostrado por la marina republicana. Igualmente, el tratamiento dado por los medios nacionales a esta significada pérdida resulta de difícil calificativo: “La sección de Falange formó en cubierta y, brazo en alto, se hundió con el buque cantando el Cara al Sol” ¡Spain, humor non stop!

Crucero Baleares hundiéndose

El Baleares hundiéndose, marzo de 1938

El club de la comedia: La no intervención

Si observamos su cínica política en los Balcanes hace dos décadas o en Libia y Siria en la actualidad veremos que la política de la comunidad internacional  para con la República española no fue un caso aislado. Así, no sólo la  intervención activa de fuertes contingentes regulares en apoyo del  bando rebelde, que en modo alguno  resulta comparable a iniciativas individuales semi románticas como las Brigadas internacionales, así como el continuo suministro de todo material de guerra por parte de Italia y Alemania principalmente para el mantenimiento de la sublevación, sino el charlotesco control naval internacional para evitar el tráfico de armas, que por supuesto sólo tendrá consecuencias para uno de los bandos, a lo que hay que añadir que los buques italianos y alemanes no solamente actuarán como escudos disuasorios y vigías de la flota nacional, sino que también lo  harán de forma activa y reiterada en las hostilidades, atacando y neutralizando la poco activa arma submarina republicana  (Operación Úrsula, el envío de dos submarinos, U-33 y U-34, a operar contra la armada republicana) o bombardeando puertos desarmados como Almería ¡Parece que el ataque a una base bien defendida como Cartagena no era plato del gusto de la superior raza aria, hecho que nos pondrá en antecedentes del penoso papel de la Kriegsmarine en la próxima contienda mundial!

Control zones SCW

Distribución de las zonas de no intervención. Rojo, británicos, azul, franceses, verde italianos, gris alemanes.

La Royal Navy, pese a sus abiertas simpatías por la marina nacional, será objeto de numerosos y provocativos ataques llevados a cabo por la LegionCondor, pero dónde realmente se llegará al colmo del absurdo será con los ataques de submarinos “piratas” a buques ingleses y de otras nacionalidades: sinceramente, cuesta  imaginar en el Mare Nostrum la torreta de un sumergible del que emerge un individuo con atrezzo de carnaval, parche al ojo y guacamayo al hombro.

En la práctica, pocos serán los navíos republicanos que no lleven a bordo un “mexicaniski” como asesor, aunque bien es cierto que su contribución a la lucha no se verá reflejada en resultados, efecto que se ve excelentemente reflejado en el resumen de un asesor ruso en un submarino republicano: ¡Los hombres simplemente se niegan a disparar a otros buques españoles! En las excelentes lanchas torpederas suministradas por la URSS, las tripulaciones de este país son mayoría y serán donde se produzcan las primeras bajas de esta nacionalidad y arma, concretamente en el incendio producido por un aparato nacional a una lancha frente a la costa de Arenys de Mar (Barcelona) hazaña nada desdeñable, pues la aviación de ataque estaba a años luz de la letalidad que alcanzará pocos años más tarde.

Lancha G-5 soviética

Una lancha rápida soviética de la clase G-5. La armada republicana recibirá cuatro buques de este tipo en 1937.

Estelas del olvido

Sin duda nuestra contienda seguirá generando un cuantioso número de obras, algunas de ellas dedicadas al factor olvidado, la guerra naval. Sin embargo, no será tarea fácil indagar en la psicología de aquellos hombres que tripulaban  los navíos, pues por poner un ejemplo cualquier soldado de infantería ha tenido  en toda guerra  un mayor o menor porcentaje de decisión individual sobre sus acciones, algo que sus camaradas en el mar debían de afrontar de forma colectiva en un rígido organigrama; también debe tenerse en cuenta que muchos de ellos no estaban en el bando que deseaban estar.

A qué tantos humos, tantos faroles,

Si nuestros marineros son españoles.

Lamentablemente en aquella época,  pocos recapacitaron en tan peculiar detalle…

 

José Luís Diez frente a Gibraltar

 

Bibliografía

Buques de guerra españoles”  Aguilera, A,  Edit. San Martín,

Las fuerzas navales en la guerra civil española,  Alcofar, J.L , Edit. Dopesa,

La marina  italiana en la guerra de España, Alcofar, J.L,  Edit. Euros.

La flota republicana y la guerra española, Alonso Bruno, Edit. Grafos,

Alpert, M “La guerra civil española en  el  mar , Alpert, M  Edit. Crítica.

La escuadra la mandan los cabos, M.D, Edit. G Comerciales.

La armada española. Siglo XX , Cerezo, Cervera, J R Edit.  Poniente.

La  guerra   naval  española, Edit. San Martín, Gretton.

El factor olvidado, Manrique, J. M , Edit. San Martín.

Las armas de la guerra civil española, VVAA, Edit. La esfera de  los libros.

La  flota es roja,  Sueiro, D, Edit. Argos-Vergara,

Doble diario de la guerra civil ABC, VVAA.

La marina, VVAA,  Edit. Delta

La guerra civil española, VVAA,   Edit. Codex.

Revista de historia naval, números 14, 41, 48,  55, 67 y 78.

Revista Defensa, especial nº 43 “La guerra en el mar Cantábrico”, Cervera  J.

Avatares  de  la guerra española en el mar. Rodríguez G,  Edit. Noray.

Submarinos republicanos en la guerra  civil  española, Rodríguez G y González J.I, Edt. Gabriel Molina.