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La Campaña en las Aleutianas, 1942-43

por Enric Martí

En las remotas aguas glaciares de Alaska permanezco en el puente y escruto el mar a través de la niebla.

Por miedo a que una punta rocosa, que se proyecte desde profundidades insondables destroce el casco de mi navío.

Y coloque mi nombre en la lista de los que metieron la pata.

General Simon Bolivar Buckner (poema satírico criticando la pasividad del almirante R. A. Theobald)

El archipiélago de las Aleutianas, formado por unas 70 islas en el Pacífico norte, es el camino más corto desde los Estados Unidos al Japón, pasando desde la península de Alaska al archipiélago de las Aleutianas y las Kuriles. En el período 1942-1945 también será una ruta caliente para el desembarco de suministros a la URSS que a través de su puerto en Vladivostok y del mítico ferrocarril Transiberiano, llegarían suministros con los que sostener su titánica lucha contra las huestes hitlerianas.

islas Aleutianas

Las islas Aleutianas.

Las operaciones contra este archipiélago de soberanía estadounidense estuvieron siempre presente en la mente del Alto Mando Imperial japonés, pero no como el trampolín de una nunca planeada invasión del suelo metropolitano, sino para prevenir ofensivas americanos en dirección al Japón. Finalmente, los citados planes cristalizarán en un ataque en un ataque de diversión en apoyo de la decisiva ofensiva contra el atolón de Midway de junio de 1942.

El principal problema con que se encontrarán defensores y atacantes no será la acción del enemigo, sino una atroz climatología que afectará a los tres ejércitos ¡Hasta los buques de alto porte tendrán serios problemas de navegación! Cerca de un 90% de los aviones perdidos durante la campaña fueron a causa del infernal ambiente, que hacia que, en comparación, cualquier invierno ruso fuera una perfomance tropical!

Más allá de las tinieblas

Los planes japoneses habían sido descubiertos a través del descifrado de su código de flores y los episodios de histeria previa se sucedieron: así, se bombardeó una ballena al confundirla con un submarino, también se confundía cualquier arrecife rocoso con una amplía horquilla de artilugios de origen nipón y se veían unidades de exploración japonesas en cualquier acantilado o caleta batida por los huracanados vientos. Es de justicia establecer que los bancos de espesa niebla eran espesos y variables en cuestión de segundos; los vientos se combinaban con corrientes marinas punto menos que tsunamis; el sufrido infante tampoco tenía mucho de que alegrarse, pues un suelo poco firme cubierto de helada tundra convertía las bajas por pie de trinchera en epidémicas, siendo numerosos los casos de gangrena…

El día 3 de junio de 1942, la 2ª Flota de portaviones de la Armada Imperial (Kajuki Kakuta) se encontraba a 300 Km al sur de la isla de Unalaska con la misión inmediata de bombardear Dutch Harbor, situado a poco más de 150 Km de la punta de Alaska. Tras arrasar la base, aeropuerto e instalaciones navales, se debía proceder al desembarco de tropas en las islas más cercanas al Japón: Adak, Attu y Kizka.

ataque a Dutch Harbor

Dutch Harbor bajo ataque

La defensa estaba a cargo del contralmirante Robert Theobald, que reunía unos 40 buques: 2 cruceros pesados, 3 ligeros, 13 destructores, 6 submarinos y varias unidades menores; algunas escuadrillas de lentos hidroaviones Catalina y una guarnición de 10.000 soldados.

El ataque por sorpresa de tres oleadas de bombardeo seguidas de ametrallamiento rasante por parte de los cazas causó diversos daños y cerca de sesenta bajas a cambio de un solo Zero derribado. El raid fue tan rápido que los 40 cazas P-40 de la 14ª Fuerza aérea USA con base en Umnak y Cold Bay no tuvieron tiempo material para acudir en ayuda de la desamparada guarnición.

Durante la noche y día siguiente los norteamericanos localizaron la flota enemiga y la atacaron con bravura pero con nulo éxito, siendo dañados varios Catalinas. Dos bombarderos Marauder B26, volando a ras de las olas, se encontraron de bruces con un portaaviones japonés. Uno de ellos, al mando del teniente Taylor, le lanzo su torpedo a tan baja altura que el artefacto rodo sobre la pista de vuelo hasta caer al mar y estallar sin daño alguno junto al casco del buque...

En la tarde del día 4 de junio, los ataque se repitieron con mayor éxito material y humano ¡Las bajas ya alcanzaban el centenar! Pero esta vez ocho P-40 estaban al acecho y a cambio de tres de los suyos lograron derribar 5 enemigos, que viraron de regreso a su base, el portaaviones Junyo. Al día siguiente, la Flota abandonaba la zona. El desembarco se producirá la segunda quincena de junio en las islas de Attu y Kiska, e iría a cargo de la 3ª Fuerza Naval Especial de infantería de marina imperial. De inmediato el almirante King apremiará para que se reconquisten las islas de inmediato, pero ello se alargará 14 agotadores meses… la parsimonia del comandante en jefe de la zona, Theobald, llevó al comandante de las fuerzas terrestres, Gral. Buckner, a escribir el poemita que encabeza este artículo. Su afición a los libelos anónimos, no obstante, no le impediría ascender, llegando a asumir el mando del contingente terrestre de la invasion de Okinawa (operación Iceberg) donde se ganó el dudoso honor de ser uno de los dos únicos tenientes generales estadounidenses muertos en combate de todo el conflicto...

Gélido contraataque
En el mismo mes de junio los ataques aéreos estadounidense se iniciarán aunque sin demasiada intensidad sobre la isla de Kiska, perdiendo varios aparatos Zero provistos de flotadores (A6M2-N) para operar desde la costa, debido a la falta de una pista terrestre.

A6M2-N

Escuadrilla de A6M2-N en una playa de climas más cálidos.

Pronto entrará en acción la 11ª Fuerza aérea, provista de aparatos más modernos: B-17 Flying Fortress y B-24 Liberator, que debían soltar las bombas a ciegas, pues el objetivo estaba permanentemente cubierto por una espesa niebla y traicioneros vientos. En el frente marino, las no menos impredecibles corrientes hundieron los submarinos norteamericanos Grunion y S27, a cuenta de que el 4 de julio ¡Fiesta nacional! el Triton hundía en aguas de Attu el destructor Nenohi; un día más tarde, el Growler se adentraba con osadía en la rada de Kiska y echaba a pique otro destructor y averiaba dos buques más ¡No sólo de U-Boot se nutrió el drama en su vertiente marina!

IJN Nenohi

El destructor de la armada imperial Nenohi.

En el intervalo, nuevas unidades aéreas seguirán llegando a los aeródromos de la inmediata retaguardia: unidades de cazas de largo radio de acción P38 Lightning y bombarderos medios B25 Mitchell, que hundirán media docena de buques y derribarán varios Zero, que con sus flotadores perdían su proverbial maniobrabilidad.

Tras unas más que rigurosas navidades, el 12 de enero de 1943, 2.000 hombres desembarcaban en la isla de Amchitka en el desolado puerto de Constatine, que será utilizado como base logística de las tropas que deban emprender la expulsión de las tropas japonesas, los cuales reaccionarán realizando visitas diarias a cargo de los siempre molestos Zeros. El destructor Worden y un trasporte se perderán por la combinación de bajíos y tempestades constantes.

Esta acumulación de pertrechos en ambos bandos desencadenará la única batalla naval de la campaña, librada el 26 de marzo de 1943 entre la escolta japonesa de un convoy, a cargo del vicealmirante Boshiro Hosogaya con los cruceros Maya, Nashi, Abukama y Tama y seis destructores, que no fueron correctamente identificados por los radares del contraalmirante Charles McMorris, al mando de los cruceros Richmond y Salt Lake City y cuatro destructores, que seguían rutas convergentes unas 300 Km al sur de las islas soviéticas de Komandorski. McMorris declarará posteriormente que creía que se iba a encontrar en una bacanal romana liquidando un convoy escasamente escoltado, pero pronto percibió el poder del adversario, dos veces superior; a pesar de ello, no rehuyó el combate (¡olé!), que se inició a 20 Km de distancia. Los estadounidenses emplearon su efectiva táctica de perseguir andanadas, es decir maniobrar hacía el punto dónde habían caído los últimos cañonazos enemigos.
Salt Lake city under fire
El Salt Lake City bajo el fuego

Pero la suerte, además de caprichosa, no es eterna y hacia el mediodía el Salt Lake parecía sentenciado, tras haber recibido varios impactos; el Richmond se deslizaba por su eslora para evacuar a la tripulación y cubrirlo con humo, mientras los destructores cargaban todo a babor, tratando de torpedear al enemigo que acortaba distancias para dar la andanada de gracia ¿He dicho ya lo de Olé? Inexplicablemente, Hosogaya vira y abandona las seguras presas. Hosogaya aducirá en su defensa que estaba quedándose sin municiones y que pensaba que la aviación americana había llegado al campo de batalla, pero sus superiores no aceptarán sus razones, relevándole ipso facto.

Batalla de Attu

El 12 de mayo de 1943, las primeras unidades norteamericanas desembarcaban en la isla de Attu, al ser su guarnición inferior a la de Kiska. El plan era ciertamente complicado para una sóla división: la 7ª Div. de infantería, que desembarcaría en dos grandes grupos: Norte (Albert) y Sur (Earle) para unirse 11 Km tierra adentro y marchar juntos sobre la capital, mientras que un batallón desembarcaría entre ambos para tratar de confundir al enemigo. Los batallones 1º y 3º del 32º Rgto. permanecerían a bordo de los buques como reserva inmediata y el 34º Rgto. en la base como reserva lejana. Tras la línea del horizonte se encontraban los acorazados Pennsylvania, Idaho y Nevada, que de momento no abrirían fuego para preservar la sorpresa.

Attu mayo 1943

Frío y hielo en Attu. Mayo de 1943.

El primer día todo trascurre con tiroteos esporádicos, pero al amanecer del segundo los japoneses se han hecho fuertes en una pequeña loma denominada Punta Sangrienta que será atacada y contraatacada con tozudez, con su consecuente cosecha de vidas. El encuentro de ambas fuerzas se retrasará hasta el día 18, en parte debido a que las tropas del coronel Yasuyo Yamasaki se retiraron al paso Clevesy, desde donde defendería el puerto de Chichagof.

puerto de Chichagof

El puerto de Chichagof bajo ataque.

El primer Banzai

Tras la caída del paso, al atardecer del 28 de mayo las exhaustas tropas norteamericanas del general Landrum se preparaban para el asalto final al amanecer. A su vez, Yamasaki tenía planes alternativos, a pesar de que sólo le quedaba un tercio de su contingente inicial. Tras dar una pistola o una granada a los heridos más graves, se lanzo a un masivo asalto suicida con los consabidos saludos al Emperador, con el objetivo de reconquistar el valle de la Masacre y esperar la llegada de refuerzos desde la cercana isla de Paramushir.

A las 3 de la madrugada había arrasado a la Cía. B del 32ª Rgto. y a la L del 17º , masacrando por el camino un hospital de campaña sin respetar vida alguna. Tras la lucha, más de un cadáver desprendía un intenso olor a sake!(Vaya, así que no es sólo La Legión aficionada a la Leche de pantera, en todos lados cuecen habas..!)

Sólo una última línea de defensa separaba a los enloquecidos de su objetivo, formada por cocineros, ingenieros, conductores, etc… pero la delgada línea caqui obró el milagro…Sólo se hicieron 29 prisioneros japoneses en toda la batalla. En una mañana soleada un capellán recorría los campos sembrados de vísceras que delataban la demencial ruta, repitiendo una y otra vez ¡Me alegro de que estén muertos, me alegro mucho..! La conquista americana de la isla frustró el plan japonés de reconquista, para el que se concentró en la bahía de Tokyo los días 21-22 de mayo de 1943 una poderosa flota, compuesta de cuatro portaaviones, tres acorazados (uno de ellos el Musahi, gemelo del Yamato), 7 cruceros y 11 destructores.

Captura de Attu

Conquista de Attu, mayo de 1943.

Tras la primera carga suicida del conflicto, el 15 de agosto se produjo el desembarco en la mayor isla de Kiska: sólo encontraron los hambrientos perritos abandonados por los invasores, que habían marchado dos semanas antes. Pese a ello, la operación no se saldó sin bajas: la inexperiencia de las tropas canadienses y estadounidenses y la espesa niebla era una invitación a los incidentes de fuego amigo, muriendo más de 32 soldados en diversos tiroteos antes de descubrir que no había japoneses en la isla… en total, la ocupación de la isla costó más de 300 bajas (incluyendo 130 casos de pie de trinchera) por fuego amigo, minas y el infernal clima local.

Bibliografía

La segunda guerra mundial, VVAA, Códex.

Némesis, Max Hastings, Crítica.

La guerra en el fin del mundo, Simon Rigge, Time Life/Folio.

La guerra naval en el Pacífico, Luis de la Sierra, Juventud.

Japanese Army in the World War II, Gordon Rottman, Osprey.

La ofensiva japonesa, Bernard Millot, Bruguera.

La guerra del Pacífico, Alam Schom, Paidós.

Historia del Japón. Roger Bersihand, Luis de Caralt

La guerra de los samuráis, John Toland, Bruguera.

Midway 1942, Mark Stille, Osprey/Folio.

Ludografía

Aleutians campaign (2007), Bruce Costello. Encartado en el número 88 de la revista Command Japan, se trata de una reedición de un juego DTP de Schutze Games que cubre toda la campaña entre junio de 1942 y agosto de 1943. Dos mapas y 245 marcadores terrestres y aeronavales. La horquilla temporal varía de dos meses los turnos de invierno a un mes el resto. Obviamente se proporciona su reglamento traducido al inglés.

Mapa de Aleutians Campaign

Mapa de la edición japonesa de The Aleutian Campaign

War in the wind (2016) Mike Nagel, Compass Games. Simula a nivel táctico la lucha por la isla de Attu en mayo de 1943 con un nivel de complejidad bajo (8 páginas de reglas y escenarios) con un especial énfasis en la infernal climatología y la total irrelevancia del nivel de pérdidas en el bando japonés, cosa que los ejércitos del llamado mundo libre no se podían permitir.

fichas y mapa War in the Wind

Fichas y mapa, con la calidad marca de la casa Compass Games

Dutch Harbor, Roger Horky, GMT. Expansión para la simulación aérea con cartas Down in Flames (Corsairs & Hellcats, Zero) encartada en el número 16 de la revista C3i: reglas de campaña, marcadores de campaña y de nuevos modelos de aviones presentes en los dos escenarios planteados.