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Fuerza Operacional Engeman: Remagen 1945

por Enric Martí

 

¡Ike, tenemos un puente sobre el Rin!

General Omar Bradley

Torres Remagen

El 7 de marzo de 1945, elementos de la 9ª División blindada estadounidense (la compañía A del 27º batallón de infantería mecanizada, al mando del teniente Timmermann, con el apoyo de una sección de cuatro carros M26 Pershing) avanzaban en dirección al Rin con cuando a las 12:56 divisaron sobre el cauce del Rin un puente ferroviario intacto: se trataba del puente Ludendorff, sito junto a la pequeña localidad de Remagen.

Estas unidades pertenecían a la fuerza de operaciones (Task Force) al mando del teniente coronel Leonard Engeman que había partido a las 08:30 del pueblo de Stadt Meckenheim, separado 30 Km del gran río, con orden de ocupar el puente y la localidad adyacente, para después girar hacia el sur y enlazar con otras fuerzas de la división sobre el Ahr.

Mapa de las operaciones cabeza de puente de Remagen, marzo de 1945

La existencia de este puente había pasado por alto al alto mando, en parte debido a que los planes para cruzar el río, establecían puntos al norte o bien al sur y era del todo imposible que este no hubiera sido volado por los alemanes ¡No contaban con las ideas de bombero del cabo bohemio! Aunque el jefe de la división era de otro parecer, si se capturaba un puente intacto su nombre pasaría a la historia, por lo cual se formaron varias agrupaciones tácticas al estilo de los Kampfgruppe alemanes. La de Engerman, en concreto, era fundamentalmente móvil, pues la resistencia alemana se desmoronaba por momentos. Además de las dos unidades ya citadas (compañía A del 27º batallón, una sección de carros M26), la agrupación Engerman se componía de una sección de zapadores, la compañía B del 9º Batallón y las compañías A y D de carros Sherman A4E8, ligeros M5 y el resto del 27º de infantería mecanizada, con cañones y morteros montados en semiorugas M3.

Objetivo prioritario

A las 13:10, la columna contacta con su superior inmediato, el comandante Murray, solicitando apoyo artillero, que le es denegado para no poner en aviso a la guarnición alemana que todavía no había detectado la presencia enemiga. En lugar de ello, la compañía C (W. McMaster) realizará un reconocimiento en fuerza del puente a través de un estrecho sendero a la izquierda de San Apolinar. No confirma contacto con el enemigo, por lo que a su regreso se decide que la infantería a pie abrirá el paso de los carros, siendo el punto de reunión las dos torres de granito de la orilla occidental.

Pronto la compañía de Timmermann alcanzará su objetivo, dirigiéndose sus tres secciones a diferentes puntos: la 1ª (M. Chinchar) hacia la estación de tren; la 2ª (T. Burrows) al núcleo urbano, y la 3ª (J Delissio) bordearía por la izquierda siguiendo el curso fluvial.

Remagen en la actualidadRemagen en la actualidad, el antiguo puente estaba situado a la altura del actual museo (Friedensmuseum Brücke von Remagen, museo de la paz del puente de Remagen)

La 1ª pronto topó con una patrulla alemana, pero tras un breve intercambio de disparos estos últimos se dispersaron. Por su parte, la 2ª encontró una resistencia más firme, consistente en una MG42 emplazada en el Ayuntamiento que fue silenciada por un M26. Mientras, la 3ª progresaba de forma tan precavida como lenta a cubierto de los Pershing que les proporcionaban un devastador fuego de cobertura. Pero los alemanes se refugiaban de momento en la seguridad del túnel de la montaña de basalto de Erpeler Ley, desde donde se disparaba intermitentemente con fuego de cañones antiaéreos de 20mm. Las opciones alemanas tampoco eran muchas pues la compañía que custodiaba el puente estaba formada por elementos locales al mando del capitán Bratge. Contaba al menos en teoría con un número indeterminado de Hiwis (prisioneros rusos que aprovecharon la ocasión para desertar en masa), así como elementos de las juventudes hitlerianas, el Volksturm y personal de tierra de la Luftwaffe.

Se contaba con la autorización de volar el puente en caso de peligro y esta debía llevarse a cabo por la compañía de ingenieros al mando del capitán Friesenhahn, que tan sólo disponía de media tonelada de explosivos de pésima calidad; además, debía esperar hasta el último momento pues el puente Ludendorff era la única vía de escape del 67º cuerpo que permanecía en la orilla occidental. Finalmente a las 15:17 se producirá la esperada explosión, creyendo erróneamente unos y otros que el puente había ido a descansar al lecho del río; pero no fue así, y al momento la infantería norteamericana se lanzó al asalto con orden de ocupar las dos cabezas de puente y desactivar toda carga que pudiera seguir conectada.

Un Sherman cruzando el puente

Con los soldados ya a pie de puente, explota una segunda carga, pero cuando el mayor Scheller, que había tomado el mando de los defensores a las 11:15, ordenó la explosión de la carga principal, esta no se produjo a pesar de los múltiples intentos. Su siguiente decisión fue ordenar al sargento de zapadores Faust que corriera hacía el puente y tratase de accionar el mecanismo manual, en un acto de indudable valentía, bajo el fuego de toda la panoplia de armas norteamericana ¡Que no era poco! Este no sólo llegó, sino que con la ayuda de una pistola de señales consiguió incendiar la mecha y retornar sin novedad a sus líneas. Hubo una contundente explosión ¡Pero el puente seguía en su sitio! Con graves desperfectos y un buen agujero en su planta, pero todavía en pie ¡Made in Germany, y nunca mejor dicho!

Tras el asombro inicial, el sargento americano Samale ordena ¡Vamos a dar un paseo por el puente! Sin duda un tipo romántico… recibiendo fuego desde el túnel, las torres orientales del puente y una gabarra anclada en la orilla. Los carros centraron sus piezas de 90mm sobre las torres, facilitando que Delissio y Chinchar entrasen en ambas torres y silenciasen a sus defensores; esto permitió finalmente que el sargento Alex Drabik fuera el primer norteamericano en pisar la orilla oriental del Rin.

 

Cruce del Rin

"Cruce el Rin con los pies secos, cortesía de la 9ª acorazada"

A las 16:15, algo menos de un centenar de hombres habían emulado a Drabik y se capturaron los primeros prisioneros, pues una sección había logrado alcanzar la otra salida del túnel y copar a los alemanes, que, con Bratge a la cabeza, se entregarían un cuarto de hora más tarde. Los hombres de Engeman habían pasado del anonimato a la gloria en menos de una jornada.

Antecedentes

En febrero de 1945 había signos evidentes de la resistencia alemana se desmoronaba y, a pesar de las desagradables sorpresas tácticas que los aliados se encontraban de continuo, éstos avanzaban sin dilación hacía la última línea defensiva del Reich en occidente: el Rin. Al norte, las tropas de Montgomery abarcaban desde Rheinburg hasta Dusseldorff; al sur, el 1er Ejército norteamericano (Hodges) y el 3º (Patton) se dirigían a Bonn, Remagen y Coblenza. En esta segunda localidad, como hemos visto, los hombres de la 9ª Acorazada encontraron un puente intacto. Construido en 1917 y bautizado como Ludendorff (Quien por cierto fue el ideólogo de la estúpida teoría de “La puñalada por la espalda”, tras la finalización de la Gran Guerra; parece ser que tras la hecatombe del segundo conflicto no quedó ningún memo que creyera que esta vez Alemana no había sido derrotada…).

Montaje cuádruple

Con dos vías de ferrocarril en su tramo y 300m de longitud, a comienzos de marzo de 1945 las  vías fueron cubiertas con tablazón de madera y se habilitaron rampas de tierra para facilitar el acceso y paso de vehículos. Fue cerrado al tráfico finalmente el 11de marzo, el mismo día que los americanos tuvieron listo un puente de pontones situado un poco más al norte.

Precedentes

El puente se hundió finalmente el 17 de marzo a las 15:00 a causa de los daños producidos por la demoliciones fallidas y por los persistentes intentos alemanes de destruirlo. Estos incluyeron: ataques con hombres rana, lanzamiento al cauce fluvial río arriba de Remagen de troncos con explosivos provistos de espoletas de contacto (¿Lo aprenderían de Paquito el chocolatero, que hizo amplio uso de esta técnica en el Ebro en 1938?), artillería pesada e incluso V-1, de las que martirizaron Londres y los puertos del Canal.

El puente Ludendorff

Existe la leyenda errónea que afirma que incluso participaron kamikazes alemanes ¡Lo que les faltaba! Esta unidad efectivamente fue creada, pero sus objetivos eran los puentes sobre el Oder, concretamente en el sector del mariscal soviético Iván Koniev, ese cosaco que, al contrario de Zhukov, sí que entendía el uso y empleo de unidades acorazadas. El segundo sólo era hábil en la táctica de “Aburre y vencerás” eso si, al módico precio de millones de hombres sacrificados en sus cansinos ataques frontales, sin más apoyo que unos tragos de vodka “salta parapetos”, asunto que el potente aparato propagandístico soviético ocultó mientras existió la siniestra corte de los zares rojos.

Restos del puente de Remagen

Los restos del puente en la actualidad. El museo dedicado a la batalla se encuentra en las torres que guardaban la entrada del puente.

Los candidatos suicidas para mayor gloria del Reich de los mil años, tenían una última noche muy Wagneriana en un castillo gótico y lujosas viandas, servidas por rotundas nibelungas. Pero a la hora de la verdad su entrenamiento y parafernalia, tan del gusto nazi, no sirvieron de nada, pues Koniev cruzó el río y defendió con diligencia los puentes construidos con una protección antiaérea y una contundente cantidad de lanzahumos, que hacían imposible identificar los medios de paso. Al norte, Zhukov, paleto donde los haya, prefirió emplear los focos de la defensa antiaérea de Moscú para enfocar la orilla occidental del río ¡Qué glamour!, con lo que las siluetas de los atacantes se perfilaban con nitidez sobre los focos, detalle que artilleros y tiradores alemanes le agradecieron con entusiasmo…

Foco Zhukov, Seelow

Uno de los focos de Zhukov en Sëelow (foto autor)

Bibliografía

Paul Berben,El puente de Remagen, Editorial Juventud. Barcelona 1972.

Max Hastings, Armagedón, Crítica. Barcelona 2005.

VVAA, Así fue la 2ª guerra mundial, Ed. Noguer Barcelona 1972.

Dwight D Eisenhower, Cruzada en Europa, Libros de nuestro tiempo. Barcelona 1949.

Michael Haskew, Fuerzas aliadas occidentales. Orden de batalla, Libsa, Madrid 2010.

Steven Zaloga, La toma del puente de Ludendorff, Osprey/RBA, 2008.