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La División Azul, 1941-1943
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Kursk 1943: tácticas defensivas soviéticas

Segunda entrega de los artículos complementarios que quedaron inéditos sine die después de que se publicase Alea 31 (pinza norte) y Alea 33 (pinza sur).

Tácticas defensivas soviéticas en Kursk.
por Javier Romero

Las defensas organizadas en Kursk vienen a ser un compendio de todas las experiencias acumuladas por el Ejército Soviético en 1941-42. Sus principales características eran:

Profundidad. El verano de 1943, el Cuerpo de Infantería (el escalón de cuerpo de ejército ha sido re introducido a comienzos de 1943) compone la base de la defensa táctica de un Ejército, cuando la zona de defensa táctica de un ejército en las batallas de Stalingrado o Moscú lo formaban divisiones. Así, la zona defensiva de un Cuerpo en Kursk tenía una profundidad de 15 a 20 km, cuando en Moscú o en Stalingrado la profundidad defensiva había sido de 5 a 8 km.

Francotiradores soviéticos en KurskIngenieros. Uso sistemático de obstáculos, minas, complejas redes de trincheras y de zanjas antitanques para “organizar” la zona defensiva y “encauzar” el ataque de los panzer. En especial destaca el uso sistemático de minas: la densidad media de minas en las tres líneas principales de defensa era de 1500 minas anticarro y 1700 anti persona por km. Esto representaba de tres a cuatro veces más que en anteriores campañas. En las avenidas de ataque más probables, las densidades de minas aumentaban a 1400 a 2000 minas anticarro por km. de frente. Asimismo, desde el nivel de regimiento al de frente se disponían de “Destacamentos de Obstáculos Móviles” de reserva. Dichas unidades tenían la misión de plantar más minas en los sectores amenazados una vez comenzara la batalla. Así, los destacamentos del Frente Central plantaron cerca de 35.000 minas durante la batalla; los destacamentos del Frente de Voronezh plantaron otras 55.000.

Camuflaje (Maskirovka). En Kursk los soviéticos demostraron haber alcanzado un gran grado de maestría en el área del camuflaje y de la seguridad (Maskirovka, en ruso). Ya desde el comienzo de la guerra los alemanes notaron la habilidad con que los soviéticos camuflaban sus posiciones. Toda esta experiencia era debidamente analizada, sintetizada en instrucciones y órdenes, mejorada y convertida en doctrina que a su vez era aplicada a todos los niveles, desde el táctico (muchas veces los alemanes no veían que se hallaban ante una posición soviética hasta que comenzaban a hacer fuego contra ellos) hasta el operacional y estratégico: a los alemanes se les hizo imposible obtener una estimación exacta de las reservas soviéticas y su situación, lo cual tuvo importantes consecuencias en Kursk y en futuras batallas.

Más artillería y tácticas más eficaces de uso de la artillería. Antes de Kursk, la incapacidad de integrar la artillería en un sistema defensivo y de emplearla cuando dichas posiciones se hallaban bajo asalto, facilitaba a los alemanes infiltrarse y superar las defensas soviéticas con relativamente pocas bajas. La abundante artillería disponible en julio de 1943, las nuevas regulaciones y la cada vez mayor cualificación de los mandos soviéticos permitieron coordinar e integrar cada vez mejor el tiro de la artillería con el resto de armas. Los soviéticos seguían careciendo de los sofisticados sistemas de control de fuego de alemanes y occidentales, pero en Kursk suplieron esta carencia gracias a un sistema de comunicaciones extensivo y al estudio a conciencia del terreno que iban a defender.

Cuerpo de infantería soviético verano de 1943

Despliegue defensivo de un cuerpo de ejército soviético. Verano de 1943

Uso masivo e integrado de la artillería antitanque. Hasta Kursk, la artillería antitanque soviética había infringido pérdidas a los panzers pero nunca había conseguido detener un ataque en masa. Los soviéticos aplicaron las lecciones extraídas de batallas anteriores para crear una defensa antitanque masiva y en profundidad. Se crearon puntos de resistencia antitanques a todos los niveles de mando, desde batallón a división, con “Regiones Antitanque” formadas por varios puntos de resistencia antitanque. Se ponía énfasis en la integración de todas las armas: infantería y artillería, carros y obstáculos/fortificaciones de ingenieros protegían a los puntos de resistencia antitanque y a su vez los Frentes AT protegían a infantería, carros y artillería de los panzers. Los frentes AT se concentraban en los puntos más probables para el avance de los panzers. Asimismo, cada escalón de mando (desde regimiento a frente) disponía de reservas móviles de artillería antitanque para asignarlos a los sectores más amenazados. Virtualmente toda la artillería (antitanque, de campaña, antiaérea, obuses, cohetería) era coordinada por el mando de cada sector para participar en la defensa antitanque. Por último, carros y cañones autopropulsados de regimientos y brigadas autónomos eran enterrados como refuerzo adicional de las defensas AT. Asimismo, la abundancia de artillería en el saliente permitió, por ejemplo, que casi toda la artillería de campaña de las divisiones de infantería fuera asignada a la lucha antitanque.

Comunicaciones y Planificación. Las comunicaciones (en especial las de radios inalámbricas) habían causado constantes problemas al Ejército Rojo durante las campañas de 1941 y 1942. En el ejército Rojo escaseaba el material de comunicaciones y el personal cualificado para manejarlo: por poner un ejemplo, sólo 1 de cada 5 carros rusos llevaban radio. No obstante, las semanas de retraso con que se desencadenó Zitadelle permitieron a los soviéticos tender miles de km. de cables de teléfono que comunicaban entre sí  y con los puestos de mando las posiciones de resistencia, lo cual permitía comunicar rápidamente a las distintas posiciones soviéticas y por tanto responder con rapidez a los ataques alemanes, moviendo con rapidez de un lado a otro reservas y coordinando los tiros de la artillería. Todo el tiempo de que dispusieron para preparar la defensa del saliente permitió a los soviéticos eliminar o minimizar dos de sus tradicionales debilidades: comunicaciones de campaña y control de fuego de artillería.

Por último, los soviéticos previeron y entrenaron una y otra vez cada posible variante de la ofensiva alemana y las medidas a adoptar a todos los niveles, desde el de batallón al de Frente. Así, a cada posible movimiento de los alemanes, le correspondía un plan concreto o “variante”. Al mando soviético le bastaba con hacer llegar a las unidades implicadas (gracias a su extensiva red de comunicaciones) instrucciones del tipo “variante 1”, “variante 2”, etc. para que todas las unidades supieran automáticamente qué tenía que hacer, donde replegarse, hacia donde disparar la artillería, dónde enviar refuerzos, etc., etc. A esto debe sumarse también el hecho de que los soviéticos dispusieran de cada vez de mandos de grado medio e inferior más cualificados y veteranos (habían tenido que aprender su “oficio” sobre la marcha durante los dos años anteriores). Paul Carrell escribió que en las ofensivas de 1941 y 1942 los servicios de escucha alemanes nterceptaban una y otra vez mensajes de radio entre las posiciones soviéticas de vanguardia y sus mandos del tipo “Estamos siendo atacados ¿Qué hacemos?”. En Kursk este tipo de mensajes no se interceptó ni una sola vez.

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