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Nuevo artículo histórico
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Zeebrugge 1918. La cola del dragón

por Enric Martí

Se derramó demasiada sangre. Se consumieron demasiadas vidas. Los vacíos en cada hogar fueron demasiado grandes y profundos.

Winston Churchill

A las 23:00 del 22 de abril de 1918, el vicealmirante Keyes, veterano de la campaña de Gallipoli, radiaba a su flotilla proveniente de la Dover Patrol ¡San Jorge por Inglaterra! El buque insignia, el cruceroVindictive respondía: ¡Démosle al dragón un buen tirón de cola! mientras se dirigía a la costa belga, hacía Brujas del Mar (Zeebrugge).

La ocupación del litoral belga por los alemanes en 1914, dejo en su poder una serie de puertos secundarios en lo que no podían fondear buques de gran porte, pero sí aptos para sumergibles y unidades menores. Estos eran Zeebrugge, Ostende, Blankenberg y Nieuport, aunque este último era inoperativo debido a encontrarse a escasa distancia de la línea de frente y por tanto dentro del radio de tiro de la artillería británica. De esta forma, serán los dos primeros los elegidos por el mando de la Armada Imperial para desplegar una treintena de sumergibles operando desde refugios blindados situados en la ciudad comercial de Brujas, desde donde alcanzaban el Mar del norte siguiendo la red de canales que van a desembocar a las localidades de Zeebrugge y Ostende.

Canales Brujas Zeebrugge, Ostende

Los canales de Brujas a Ostende y Zeebrugge

Las ofensivas alemanas de 1918 requerirán para su contención un colosal tráfico de materiales y de hombres a través del canal de la Mancha, y es por ello que la Royal Navy tenía como máxima prioridad la destrucción o como mínimo la anulación de los letales U-boote teutones. Desde inicios del año 1917, se venía planificando la operación para cegar la salida de ambos canales, pero no será hasta noviembre cuando se dé luz verde a la misma, que por razones climatológicas diversas será suspendida varias veces hasta abril del siguiente año. Aplazada por última vez el 11 de ese mes, es pospuesta hasta la noche del 22 al 23 de abril de 1918, día de San Jorge, patrón de Inglaterra.

plan de ataque Zeebrugge abril 1918

El plan de ataque

A grandes trazos, las fases de la operación debían ser las siguientes:

(A) Los monitores Terror, Soult y Erebus iniciarían a larga distancia una cortina de fuego sobre las baterías del litoral belga, distracción que será aprovechada por una flotilla ligera para tender una cortina de humo a una distancia de entre 500 a 1.000 metros de la costa.

(B) 00:00 horas. El viejo cruceroVindictive (1897), modificado con una superestructura para facilitar el acceso de las tropas al malecón, con blindaje extra y armamento de apoyo para la infantería (lanzallamas, ametralladoras y morteros de espiga) y seguido por dos viejos ferries, el Daffodil, que debía imitar al anterior llevando a tierra los equipos de demolición y refuerzos auxiliares, y el Iris II, que apuntalaría por su proa al primero, traspasando a través de pasarelas a más hombres que, a través delVindictive, reforzarían el asalto, cuyo objetivo era destruir las baterías y guarnición del muelle, así como causar el mayor destrozo posible.

(C) 00:20 horas. Tres viejos cruceros ligeros, Thetis (1890), Iphigenia (1891) e Intrepid (1891), aprovechando la confusión del asalto, se ceñirían al muelle por su amura de estribor y se dirigirían a la boca del canal, hundiéndose para bloquear la salida al mar de las naves alemanas. Los tres buques habían sido lastrados con cemento.

(D) Mientras tanto, los sumergibles C-1 y C-3 debían alcanzar lo antes posible el puente metálico que unía tierra firme y el muelle, embestir alguno de sus pilares y detonar las cargas explosivas con los que iban lastrados con la intención de que la guarnición de la localidad y de las baterías adyacentes no pudieran reforzar la del muelle, dejándoles aislados entre los Royal marines y el mar del Norte.

(E) 01:00 horas. El buque insignia hará sonar las sirenas para el reembarque de las tropas y de las tripulaciones de sumergibles y de los mercantes hundidos en el acceso del  canal, regresando a Inglaterra a toda máquina, bajo la cobertura de una nueva cortina de humo y del fuego de toda pieza todavía operativa de la flota.

Objetivo cercano

El muelle de Zeebrugge tenía una longitud de 1.680 metros de largo por 25 de ancho y cinco de altura, con lo que los invasores deberían emplear escalas para acceder a él: desde el buque de asalto sólo sobresalían sobre el muelle la chimenea y las armas de apoyo. El malecón contaba con una batería de cinco piezas en su extremo, precedido por una sección de máquinas para su inmediata protección. En la base que le unía a tierra firme se encontraba un puente metálico de unos 100m que permitía la navegación de naves de muy bajo porte por debajo del mismo.

Vindictive en Ostende, 23 abril 1918

Ya en tierra firme, se  encontraba a la izquierda la batería Wurttemberg y a la derecha la Goeben; en el flanco derecho y ya a cierta distancia del escenario de las operaciones, se encontraba una potente batería dotada de piezas de 21cm. En ambas riberas del canal propiamente dicho encontramos a la  izquierda la batería Kanal, que, a juzgar por su poco calibre, debía estar destinada al fuego en el interior  de la ensenada artificial, al igual que en la ribera derecha, que contaba con trincheras dotadas de nidos de ametralladoras y morteros de infantería.

El grueso de la formación iba precedido por 8 motoras y 24 lanchas destinadas a tender una cortina de humo sobre el muelle. A las 23:50 la formación, con el Vindictive a lacabeza, es descubierta; éste último transportaba 733 hombres destinados al asalto de las instalaciones portuarias.

Los infantes de marina del 4º Bon, se habían entrenado para esta misión durante meses, sumaban tres compañías: Chantam (A), Portsmouth (B) y Plymouth (C) apoyados por las máquinas de los Royal Marines, junto a marinos de la flota. Serán los hombres de la C los que encabezarán el asalto al muelle, en concreto la 10ª sección del teniente Stanton y el sargento Harry Wright, formando en cinco hileras.

A doscientos metros del muelle, el viento desplazará la cortina de humo hacía el sur, mostrando nítidamente a los alemanes la atestada cubierta del Vindictive, desatándose un infierno de fuego. El jefe de los infantes, teniente coronel B.N Elliot, el segundo al mando mayor A.A Cordner, junto al jefe de la 10ª sección, son abatidos de inmediato, al último la Parca le concede el  tiempo justo para ordenar a su sargento ¡Continuad! El sargento Wright se hará cargo de su sección y de la 9ª; dirigiendo a sus hombres hasta el otro lado de muelle y así guarnecerse en las rocas del espigón, buscando la protección de los  cobertizos de almacenaje. Tras abatir a unos granaderos alemanes, hace recuento de efectivos: de 45 hombres quedaban una escasa docena…

Estos héroes a su pesar calan bayonetas y cargan, pero los alemanes se han retirado buscando posiciones  menos expuestas. Wright lanza una bengala y es  reforzado por la compañía C, al mando del teniente Broadwood, al que seguirán los marinos a cargo del comandante F.A. Brock; el último núcleo de defensa, la batería y el faro, se encontraban a menos de cien metros.

Bloqueo de Zeebrugge abril 1918

El bloqueo de Zeebrugge

Parentesco de segundo grado

Según  el  plan  establecido, los  submarinos  C-1 C-3 debían  ser  remolcados  pues  iban  hasta  los periscopios de explosivos (cinco toneladas de Amatol) y aprovechando la confusión, alcanzar el puente metálico y activar las cargas tras chocar contra uno de sus pilares.

Lamentablemente para los británicos, el fuego alemán alcanzó el cable de arrastre del C-1, con lo que no pudo alcanzar su objetivo, cosa que sí hizo el C-3, alcanzando el puente metálico sin más novedad. Los alemanes creen erróneamente que el submarino trata de alcanzar el muelle interior, con lo que una sección de infantería (algunos de ellos pertrechados con MP-18, el embrión de los subfusiles modernos) se apuesta en el puente y dispara sus armas por los huecos. El comandante del submarino, R. Sanford y una dotación mínima (cinco hombres) activan las cargas y tratan de alejarse del submarino en un bote a motor, pero el fuego enemigo alcanza al cable de suministro, con lo que los submarinistas emplean la táctica Ben Hur: ¡remar a boga batida! Cuando ya creían que iban a desayunar con San Pedro, de la bruma surge una lancha de rescate al mando de Francis Stanford (efectivamente, es hermano del comandante del C-3). Mientras son recogidos, una explosión sacude todo el muelle, haciendo saltar por los aires a la sección alemana como si se tratase de muñecos.

El trío calavera

Siguiendo el plan trazado, el Thetis, el Iphigenia y el Intrepid doblarán el faro y se adentrarán en las aguas interiores del puerto, pero el primero será acribillado por una amplia panoplia de cañones y armas de pequeño calibre; acribillado choca contra un obtáculo, con lo que su capitán ordena abrir las válvulas, hundiendo el buque en un lugar muy alejado del idóneo y preestablecido. La tripulación será rescatada por la motolancha 526.

El segundo y terceros en la línea, con sus capitanes Bonham y Byllard lograrán su cometido, pero las esloras de los navíos sólo estrecharán la anchura del canal; seguramente hubiera sido necesario hundir un número superior de naves. Su rescate será más enrevesado que el primero, pues al estar a menor distancia de los alemanes estos podrán hacer puntería a placer… será llevada a cabo por la motolancha 282 al mando del teniente Deane, quien dió muestra de una abnegación a prueba de bombas, y nunca mejor dicho.

Repliegue vikingo

El grueso de las tropas, heridos incluidos, pudo ser evacuado, pues las luces de los reflectores, el lanzamiento de bengalas y las constantes explosiones han impedido que se alejasen de sus puntos de partida para ir al encuentro de una muerte segura, que aun así cosecharán un número nada despreciable de hombres. De 1.700 participantes, hubo 200 muertos y 300 heridos: las bajas alemanas fueron ocho muertos y 31 heridos.

Nuestro aguerrido sargento comprobó que llevaban en tierra 55 minutos y las órdenes preveían que a la hora exacta la sirena del  Vidictive sonaría para avisar del repliegue. Lo que desconocía es que la sirena había sido destruida por el fuego alemán. A los 70 minutos cree oír  ruido de sirenas, toques de clarín o voces, pero el fuego y estallidos de los proyectiles ahogaba cualquier otro sonido. Poco tiempo pasará  hasta que compruebe que los buques han partido y están arrasando el muelle con fuego de cobertura. Rápidamente, ordena a los escasos supervivientes que se tiendan en la superficie del muelle y simulen estar muertos, en la esperanza de que al cesar el fuego pudieran escabullirse y ser recogidos por algún buque de reconocimiento, o tal vez robar a los alemanes algún medio con el cual retornar a sus bases del otro lado del canal. Una avanzadilla alemana ilumina sus rostros pero se aleja al darlos por muertos, pero una segunda patrulla se llevó un susto al ver que los muertos se movían: les dan el alto y les hacen prisioneros. Aunque no podían saberlo, su cautiverio no iba a durar demasiado.

El ataque sobre Ostende fue un fiasco desde su inicio; la cortina de humo es barrida por un imprevisible  viento Sur y  las tripulaciones de los buques que deben ser barrenados en la boca del canal, el Brilliant y  el Sirius, menos temerarias que en Zeebrugge, echan a pique sus buques a una distancia que para nada entorpecen las idas y venidas de los buques teutones. El Almirantazgo no renuncia a sus intenciones, y la  noche de 9 al 10 de mayo de 1918 el Vindictive zarpa hacía su última singladura, pues los daños sufridos en Zeebrugge le habían dejado poco menos que inservible. Su hundimiento tendrá el mismo efecto de sus predecesores: un pequeño incordio de entrada o salida, para los sufridos tripulantes de los sumergibles, cuya esperanza de vida era más bien escasa.

El resultado del raid de Ostende

Esta sangrienta acción que  ocasionará un 75% de bajas entre las  tropas que tomaron tierra, generará la concesión de ocho Cruces Victoria, una de ellas para el comandante del C-3. Desde entonces en cada aniversario de la incursión, un buque de la Royal Navy sale a alta mar y deposita ramos de flores en las aguas en conmemoración de la batalla ¡Un Sant Jordi con un único libro: El Olvido; pero con unas más que merecidas rosas rojas!

Brujas y Zeebrugge fueron finalmente recuperadas el día 19 de octubre de 1918 por fuerzas terrestres belgas y británicas. Las unidades navales germanas habían desaparecido hacía tiempo con rumbo Norte, en busca de puertos con menos jolgorio nocturno...

proa del Vindictive en Ostende

La proa del Vindictive todavía se conserva hoy en el puerto de Ostende como monumento a los caídos en la batalla.

Bibliografía

Historia naval de la Gran Guerra, Mateo Mille, Inédita.

La Guerra ilustrada, Augusto Riera.

I Guerra mundial. La guía visual definitiva, Richard Overy, Akal.

The blocking of Zeebrugge, Stephen Prince, Raid.

El mar en la Gran guerra, Luis de la Sierra , Juventud

The Zeebrugge raid, Philip Warner, Pen and Sword.

Cuerpos de élite, VVAA, Planeta de Agostini.

The Zeebrugge Raid 1918: The Finest Feat of Arms, Paul Kendall, The History Press

Ludografía
St. George's Valour
, Paul Rohrbaugh, Minden Games. Encartado incluido en la revista Panzerschreck número 8, se trata de un juego en solitario de una hora o menos de duración de muy baja dificultad y un diseño gráfico entre paupérrimo y lamentable. La base del sistema obviamente es el control de los comandos británicos y sus apoyos contra la consecuente reacción alemana.

St. George's valour Minden Games

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