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Breve ludografía de la campaña de Siria-Líbano, 1941
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Zorros de papel (2ª parte) El Norte de África, 1941-1943

por Enric Martí

Nos vamos a embarcar en un gran safari.

Erwin Rommel

Rommel en vehículo de mando

Los inicios de Rommel en las arenas libias fueron un paseo militar: desplegando con amplitud sus exiguas unidades, simulando supuestos panzer con camiones y una serie interminable de triquiñuelas tácticas, consiguió hacer que el enemigo se replegase apresuradamente.

El 8 de abril de 1941, uno de los artífices del blitz inglés contra los italianos, el general O´Connor, fue capturado por un error de su chófer. Llevado a retaguardia, al puesto de mando alemán, preguntó si alguno de los oficiales presentes hablaba inglés; al punto se adelanto uno de esos tipos con sonrisa Profiden.

“Yo, mi General”

O´Connors, con una correctísima flema británica repuso:

¡Pues váyase a la mierda!

El general O'Connor

O'Connor.

Fuera de contexto, se ha dicho y se dirá multitud de comentarios sobre el comportamiento y actuación  de  los  ingleses en la infinidad de conflictos en los que han tomado parte, pero un principio es del todo unánime: ¡Joden más que un zapato apretado!

Cuatro días más tarde, Rommel llegó a Tobruk, defendida por la 9ª División australiana al mando del General Leslie Morshead. El comandante anunció sus hombres ¡No habrá un Dunkerque aquí, ni capitulación, ni retirada! A finales de mes, un primer intento abrió una brecha de más de un Kilómetro en el perímetro defensivo, pero no se pudo penetrar más ante el  devastador fuego, las minas y los decididos contraataques de los ANZAC.

Para aliviar la presión sobre la sitiada posición, Wawell desencadenará las ofensivas Brevity (15 de mayo) y Battleaxe (15 de junio). En la primera, a punto estuvieron de ser copados por los alemanes, mientras que en la segunda, al intentar repetir el ariete acorazado que tan buenos resultados les habían reportado frente a los italianos, fueron destrozados en Halfaya y en Yabal Jafid por el mortífero fuego de los 88 ¡Esa loca de nuestra guerra! Wavell fue relevado y sustituido por Auchinleck, sin duda un competente y brillante oficial, que asumió el mando en África así como en Persia y en Oriente Medio. Pero para la siguiente ofensiva, denominada operación Crusader se designaría para el mando del 8º Ejército al vencedor de Abisinia, el general Cunnigham, quien que fracasará desde el primer momento.

Panzer III del DAK

A pesar de estos sucesivos fracasos, el ya entonces denominado 8ª Ejército era una formidable fuerza operativa, que junto a franceses libres -¡y algunos quijotes españoles!- habían ocupado Siria y Líbano, todavía leales al régimen de Vichy, asegurando la retaguardia contra posibles veleidades en Oriente Medio del Reich.

Asimismo, la situación logística del Afrika Korps era precaria, pues las tres cuartas partes de sus suministros y refuerzos eran hundidos por la RAF y la Royal Navy. Sus carros eran superiores a las de sus adversarios pero estando en una desventaja numérica de 1 a 3, sus pérdidas no podían reponerse, mientras que las del enemigo si…

Operación Crusader.

El 8º Ejército dispuso dos ejes de avance: uno estaría formado por el 13º Cuerpo de Ejército,  que atacaría de frente las avanzadillas italo-germanas, mientras que el 30º CE debería destruir el núcleo de la fuerza enemiga y levantar el asedio de Tobruk. Pero Rommel ataco en el espacio de separación de ambos Cuerpos, concretamente en Sidi Rezagh, cayó sobre el 30º CE pero sin llegar a destruirlo del todo ¡Trabajo a medias, vamos, una ñapa! Finalmente será el 13º CE el que enlace con la ciudad sitiada, pero Rommel logró escapar en dirección Ain al Gazala con unos 60 panzer escasos. Como consuelo le quedaba que casi 500 carros ingleses ardían en el inmisericorde desierto.

Rommel

El 25 de diciembre, Bengazi pasaba de nuevo a manos británicas y el 3 de enero caía Bardia. A pesar de ello, la euforia aliada quedo paralizada el 27 de diciembre al recibir un furioso contraataque en Hasaivat que aniquiló toda una brigada que creía que copar a los alemanes era como hacerlo con los italianos ¡Vamos, coser y cantar! A lo que hay que añadir que la logística del Eje tuvo un inicio de año excelente… con lo que el 21 de enero Rommel arrolló a la 1ª División acorazada en Atalat, lo que tuvo como consecuencia la evacuación de Bengazi, ocupada poco menos de un mes antes por los aliados.

Ain al Gazala.

Nos encontramos ante la peor derrota británica del conflicto, con la excepción de Singapur en Extremo Oriente. El dispositivo defensivo británico sufría de incontables defectos: los intervalos entre posiciones eran demasiado extensos y los campos de minas podían ser rebasados sin demasiada dificultad.

El ataque alemán se inició el 26 de mayo, y, a pesar de que Bir Hacheim resistió lo impensable, fue finalmente arrollada. Mientras tanto, las fuerzas italianas fijaban frontalmente al 13º CE. A pesar de ello, el 28 Rommel se encontraba en una situación delicada, teniendo que soportar los furiosos ataques de la RAF y los contraataques de los carros Grant. No obstante, estos efectuaron un ataque general, sino que fueron atacando dispersos y escalonadamente, por lo que fueron rechazados cómoda y pausadamente, dando tiempo a que el Afrika Korps se fortaleciera en el llamado Caldero (Kessel). El 5 de junio Rommel contraatacó en dirección al mar; una semana más tarde, lo que quedaba de tres brigadas acorazadas británicas se retiró en dirección este. A pesar del agotamiento de sus hombres, Rommel atacó Tobruk el día 20, entrando en la plaza esa misma jornada.

Una consecuencia práctica de esta contundente victoria fue que a partir de ese momento el 80 por ciento de los camiones del Afrika Korps serán de origen aliado…

Al Alamein

Manco la fortuna non il valore

Pese a la gran victoria, que le supuso a Rommel el bastón de mariscal, la situación del Panzerarmee Afrika era  muy  precaria debido al desgaste de la batalla y la falta de medios que no podían ser repuestos de forma inmediata. Pero Rommel, totalmente ofuscado, tratará de tentar a la suerte, olvidando el principio napoleónico de que “Dios siempre está con quién tiene más  cañones”. El 30 de agosto prueba suerte de nuevo e intenta romper el frente con su maniobra clásica: los italianos fijan a los británicos de frente mientras los panzer les rodean por el sur, maniobra que los ingleses estaban esperando (¡Tanto va el cántaro a la fuente…! En los altos de Alam el Halfa los atacantes se toparon con un fuego contracarro demoledor. El 6 de septiembre se replegaron al otro lado del gigantesco campo minado, cediendo la iniciativa al 8º Ejército. Las fuerzas italo-alemanas dedicarían los dos próximos meses a atrincherarse a conciencia, reponer pérdidas y recibir nuevas unidades, como la brigada paracaidista Ramcke. Pero los aliados, al mando de un nuevo comandante, el general Bernard Montgomery, también se dedicaron a acumular fuerzas. En esto último los aliados tenían ventaja, pues sus enemigos se hallaban en el extremo de una tenue y larguísima línea de suministros consistente en una única carretera que era hostigada por la aviación aliada.

Operación Torch

Las lógicas insistencias de Stalin de que los aliados occidentales dejaran a un lado su habitual ¿Dónde vas? Dónde vengo, manzanas traigo cuando se les preguntaba por el segundo frente en Europea decidieron desembarcar en el Norte de África y abrir aunque fuera de forma parcial un segundo frente en el África del Norte francesa. Se trataba de la operación Torch (Antorcha) que a partir del 8 de noviembre de 1942 desembarcó al todavía bisoño ejército estadounidense en Marruecos, Argelia y Túnez.

Monty

Mientras Montgomery, con una desproporción de medios apabullante, siguió desde el este presionando con su natural ritmo de “tortuga reumática” a pesar de que los suministros del Eje  eran hundidos de forma sistemática. El ataque del 23 de octubre en Alamein no se produjo dónde esperaba Rommel a través de un flanqueo para embolsarlo sino de frente en línea de costa con la 9ª, 51ª y la 2ª Divisiones de infantería y la 1ª y 10ª Divs, acorazadas en segundo escalón. Rommel regresó de Alemania donde estaba de permiso por enfermedad y (¡cómo no!) ordenó un inmediato contraataque nocturno a la 15ª y 21ª Divisiones Panzer.

Batalla del Alamein

El día 25, tras un atroz desgaste por ambas partes, la 9ª División australiana logró ocupar la cota 28 (El riñón). Dos días más tarde, los alemanes tratarán de recuperarla, siendo rechazados con graves pérdidas. A partir de este momento, el centro de gravedad inglés se trasladará más al sur y Rommel intuye que pegarse al terreno sólo le garantizará quedar copado y emprende la retirada: al fin y al cabo hasta Túnez sólo hay 3.000 Km. Kesselring, comandante alemán para el teatro de operaciones mediterráneo, criticaría esta decisión, pues Rommel contaba con suministros suficientes para resistir, pero no con los medios para retirarse. Hitler responderá de manera patibularia a Torch, enviando allí el mayor ejército enviado hasta entonces a África, incluyendo una división panzer completa, la veterana 10ª, y un batallón de los nuevos carros Tigre, pero no  para reforzar al vapuleado Rommel, sino para ocupar Túnez. Recordemos  que el  hombre más capaz de los aliados, Patton, había desembarcado en la costa atlántica de Marruecos a miles de kilómetros…y  uno  se pregunta ¿Qué habría ocurrido si Rommel hubiera contado con estos medios en las jornadas previas al Alamein?

Línea Mareth

El 14 de enero de 1943 el Afrika Korps rebasaba Trípoli, de forma ordenada y con constantes contraataques que ralentizaban todavía más la marcha de paso de Semana Santa de Monty.

Sherman tanks

La línea Mareth (Nombre de su creador), que había sido construida en los años 30 por los franceses para prever cualquier veleidad del Duce, abarcaba desde el mar hasta los chotts (lagos salados). Se apoyaba en las elevaciones de Matmata y en la gigantesca brecha del Uadi (curso de agua) Zigzau, con multitud de fortines que dado la dificultad de los ingleses para pronunciar su nombre en francés, fueron motejados con los nombres de las novias dejadas en la brumosa Albion: Susie, Betty… hasta Lola; un total de trece chispeantes damiselas.

Infantería británica en Tunez

Para este último capítulo de la campaña, los alemanes contaron con superioridad aérea, pues disponían de pistas aéreas de firme sólidos, mientras que las lluvias habían convertido los aeródromos provisionales desde los que operaban los aliados en barrizales. Además, los temibles carros Tiger fueron una desagradable sorpresa que quitaría el sueño a los aliados durante el resto del conflicto ¡A partir de ese momento, cualquier cuatro latas alemán era invariablemente citado en los partes como: Tiger!

El buen hacer de los zapadores alemanes en los puertos abandonados impedía el normal suministro del 8º Ejército, lo cual propició el ataque de Rommel sobre el flanco del 2º Cuerpo Estadounidense en la cadena montañesa dorsal fronteriza con Argelia; von Arnin (al mando del recién creado 5 Panzerarmee) los atrajo con pequeños ataques en Kairouan y el Fondak mientras Rommel forzaba los pasos de Maknassy, Faid y Al Guttar barriendo cuanto encontraron entre Sidi bu Zid y Kol.

El 14 de febrero de 1943, la 1ª División acorazada USA atacó creyendo que se lanzaba a un choque de trenes, pero no era sino una más de las celadas de los 88 apostados tras las chumberas; pocos minutos después 80 carros Sherman eran pasto de las llamas…este sería el resumen de la mal llamada geográficamente batalla de Kasserine. De todas formas, el plan de Rommel como de costumbre no se ajustaba a la realidad, pues pretendía avanzar sobre Yabal Tabassa y apoderarse de los depósitos aliados. Tuvo que conformarse con infringir esta desagradable sorpresa a los recién llegados y explotar tímidamente el éxito atacando en Kaf y en Thaia.

El espionaje británico tuvo la filtración del próximo ataque del Zorro sobre Monty y este acertadamente reforzó su flanco izquierdo; el alemán perdió más de 50 carros contra la barrera de fuego. A partir de este momento el general italiano Giovanni Messe, veterano de Rusia asume el mando del Grupo de Ejércitos África, compuesto por el 5 Panzerarmee y el 1er ejército italiano. El 9 de marzo Rommel cede el mando a Von Arnin. El general Messe resistió con gallardía en Akarit pero el terreno defendido por un cuarto de millón de hombres era hora a hora más reducido. El 20 de abril Monty atacó, no logrando quebrar la tozudez de Messe.

Tunisia 22 abril 1943

Operaciones en Túnez, abril de 1943.

El 6 de mayo es atacado el flanco derecho del Eje; la resistencia es durísima en torno a Bab al Magzem (Puerta del gobierno). Finalmente, el día 7 los británicos entraron en Túnez capital. El mismo día, la 9ª División americana entraba en la base naval de Bizerta. Apenas 2.000 hombres serán evacuados antes de la rendición el 13 de mayo, capturándose 200.000 prisioneros con Messe y Von Arnin a la cabeza. Rommel, protagonista de las portadas de Signal y Der Adler, había sido evacuado mucho antes para bien del Partido, pues al fin y al cabo era el producto más mediático de la propaganda nazi.

Churchill tratará de imponer sus principios de no arriesgar mucho y marear la perdíz todo lo que se pueda, para sacar de quicio a sus aliados del otro lado del charco, imponiendo sus paranoias políticas por encima de la más mínima lógica militar. Ante la noticia del fin de la lucha en África comentó ¡No es el principio del fin, pero sí que es final del principio!

El futuro del mito.

El psicólogo militar Norman Dixon dio su nombre a un trastorno (Dixonismo) que a grosso modo consistiría en lo siguiente: un auxiliar administrativo por muchos años de experiencia y pericia en sus obligaciones por causa efecto nunca puede ser ascendido a un cargo superior a sus capacidades; debe ser recompensado económicamente o con mejores condiciones,  pero  el acceso al cargo debe ser justificado por la cualificación técnica y los estudios cursados acordes al mismo. El autor Carlos Blanco achaca a Franco muy adecuadamente dicho trastorno, pero sin duda Rommel es el ejemplo más claro: un táctico excelente y un magnífico jefe de división o como mucho de cuerpo de ejército, sin la menor duda, pero que tanto operacionalmente como estratégicamente la chaqueta de mariscal le iba muy, muy grande…

Su malsana indiferencia por las limitaciones estratégicas globales del Reich, totalmente poseído por su egolatría que le hacían fantasear con ser un segundo Alejandro, sin darse cuenta que el punto de gravitación de la historia se encontraba en el Noreste, no sólo le llevaron a ignorar fatalmente las más mínimas leyes de la logística sino que su fatal atracción por el canal de Suez, sustrajo los elementos necesarios para la conquista de Malta, con la total desaprobación  de Kesselring, su superior, como más tarde le pasará con von Rundstedt en Normandía, dónde a posteriori fuentes poco doctas le ríen las gracias a su alocado concepto de ¡Los tanques a la playa! Poco aprendió en la campaña italiana del devastador infierno que es la artillería naval, por otro lado ociosa, pues la también mitificada Kriegsmarine aparte de jugar al escondite por los helados fiordos, poco más puede reseñar…

Rommel en Normandía

Rommel inspeccionando la 12ª Panzer SS en Normandía.

El  Führer  tenía  una especial empatía por él, quizá por el libro que narraba sus experiencia en la Gran Guerra titulado Infanterie greift an (Hay edición en castellano; La infantería ataca). Pese a los esfuerzos titánicos de la maquinaría anglosajona, Rommel era un nazi convencido, prueba de ello es que se suicidó de forma obediente y disciplinada ¡Las  amenazas y represalia a familia y entorno no son más que un grotesco atrezzo para preservar el mito del general de perpetua sonrisa! En medio de la vorágine de la campaña normanda, Erwin envió una misiva a Hitler (¡Qué confianzas!) en la que le indicaba  la urgente necesidad de lograr un armisticio con ingleses y  norteamericanos, lo cual coincidió con la operación Walkiria, o lo que es lo mismo, el intento  de liquidar a la cabeza visible de tanto despropósito; como en otras ocasiones, Hitler se libró por los pelos (¿del bigote?). Después de esto, se desencadenó una purga paranoide contra implicados y derrotistas…y ahí estaba Rommel para entonar su postrero ¡Jawohl, mein Führer!