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Nuevo artículo histórico
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Zorros de papel. La Segunda Guerra Mundial en África (I parte)

por Enric Martí

La responsabilidad de la pérdida del Mediterráneo se reparte entre un planteamiento equivocado y una articulación imperfecta de los mandos del Eje.

Mariscal Kesselring

La reunión de Brennero del 19 de marzo de 1940 entre Hitler y Mussolini estableció la entrada en liza de la Italia fascista. El  Duce, en un tragicómico cuento de la lechera daba por hecho importantes ganancias territoriales a cuenta de Francia, Grecia y Gran Bretaña… pero las comunicaciones entre los Estados Mayores de los dos aliados eran patibularias y en modo alguno coordinadas, siendo el más claro ejemplo la fallida y vital conquista de Malta, que tan graves consecuencias tendrá para el teatro de operaciones del Mediterráneo, secundario de todas formas para el Eje, pero prioritario para los anglosajones hasta la materialización de Overlord.

Il Duce é mobile qual piuma…

A partir de junio de 1940, una unidad de la Wehrmacht empezó sus entrenamientos en los arenales de la Alta Silesia, como prevención precoz; ante la falta de combatividad y eficacia  militar italiana, este contingente fue ofrecido a Badoglio para su empleo en Libia. El orgullo italiano rechazo el ofrecimiento, con la excusa de que un pueblo nórdico no podría resistir los rigores del Sáhara… poco había que justificase la palabrería italiana: Una aviación potente a principios de la década de los 30, pero que había quedado anticuada y poco operativa a comienzos de los 40; la Regia Marina, carente de entrenamiento, combustible y de una doctrina audaz y ofensiva y sobretodo de aviación naval, un ejército armado y adoctrinado para campañas coloniales (Abisinia) y que ya había dado muestras de falta de firmeza y decisión en la guerra civil española ante un enemigo valeroso pero poco hábil y sin comparación posible con el profesionalizado ejército británico.

tanqueta L-33 lata de sardinas

Incapaz de poner en liza un tanque merecedor de tal nombre, no obstante su auténtico talón de Aquiles era sin embargo su caótica logística, sin el menor atisbo de comprensión de las necesidades del frente. Pero todas estas deficiencias eran superadas de largo por Benito y sus ínfulas imperiales de opereta de quinta regional…sus ligerezas, sus banalidades, su falta de criterio con respecto a las posibilidades reales, abrumaban a un Estado Mayor más preocupado por la lisonja y el servilismo adulador que por un comportamiento coherente, con los pies en la arena en este caso... os  despojos de Francia ansiados por Mussolini no fueron atendidos por su aliado, por lo que, y a pesar de en el África Oriental italiana (Abisinia-Eritrea) ya se habían producido escaramuzas, su objetivo y su sueño, como le confesaría a su yerno el conde Ciano, era ¡Entrar en el Cairo a lomos de un caballo blanco! Pero su condottiero sobre el terreno, Balbo, no había tomado las más mínimas predisposiciones ofensivas ¡Improvisando, que somos latinos! Y, para colmo de la mala suerte, fue derribado y muerto por su propia DCA en Tobruk el 28 de junio de 1940 (¡Para un avión que derriban…!) Su sustituto Graziani ordena el ataque con dirección a Alejandría el 13 de septiembre.

Non presto e non súbito…

El 16 la ofensiva  se detiene inexplicablemente en Sidi Barrani (¿se habían quedado sin reservas de  grappa?), tras lo cual se atrincheran en varios campos sin conexión y apoyo entre ellos y hacen entrega de la iniciativa a los hombres del competente Archibald Wawell ¡Que ataquen  ellos, que nosotros pondremos a enfriar el chianti! Wawell, mientras tanto, acumulaba  refuerzos,  a cual más variopinto, en torno a la 7ª Div. Acorazada (Las ratas del desierto) y la 4ª Div. Hindú, con gurkas, sijs… apoyados por los en esa época imbatibles tanques Matilda.

Carro Matilda

El 7 de diciembre los aliados pasan al ataque por sorpresa y en completo sigilo, contando con una meticulosa información del dispositivo italiano proporcionada por las patrullas de la Long Range Desert Force y de la RAF. El ataque por la retaguardia es encabezado por 50 Matildas del  7th Royal Tank Regiment, mientras la 7ª División envolvía a los italianos por el sur para cortar cualquier posible repliegue. Al tercer día el frente italiano se desmoronó; entre Buq buq  y Sidi Barrani se hicieron 40.000 prisioneros.

La ofensiva quedó paralizada cerca de tres semanas es espera de la llegada y despliegue de la 6ª Div. Australiana. Se reanudó de nuevo el 3 de enero de 1941 con un ataque contra Bardia de 22 Matildas en ariete. El resultado fue la caída de la ciudad y otros 40.000 prisioneros. El siguiente objetivo era obvio: Tobruk. Mientras Graziani perdía el tiempo en necedades varias en su puesto de mando, situados a no menos de 100km del frente, la ciudad cayó el 21 de enero, tomada al asalto por los australianos, que ya sólo contaban con 16 Matildas.

El próximo objetivo era Derna. La RAF había informado que los italianos evacuaban toda la Cirenaica, incluida Bengasi. Los italianos se retiraban por la carretera de la costa, por lo que de inmediato se envío a la 7ª División en un atajo a través del desierto bordeando por el sur la zona del Yabal al Akdar, alcanzando la costa de Sirte el 6 de febrero y cortando la retirada italiana. Durante 24 horas en Beda Fomm 20.000 italianos apoyados por cien tanques trataron de romper el cerco, rindiéndose tras sufrir severas pérdidas. Entre los prisioneros capturados está el popular Bergonzoli (El barba eléctrica de nuestra guerra).

Desastre de Beda Fomm

Norte y Sur.

Durante los siguientes meses, el punto de fricción se trasladaría a Eritrea y Abisinia, cuya conquista, partiendo desde el Sudán, sería emprendida por los generales británicos Slim y Platt, encontrándose con una bizarra resistencia inicial por parte italiana en la región de Keren. Desde  Kenia el avance del general Cunningham encontrará una muy débil resistencia en su avance al corazón de Abisinia a través de la Somalia italiana. Mientras tanto, las guerrillas etíopes del capitán Orde Wingate desorganizaba la retaguardia, en una lucha de guerrillas típicamente  británica ¡Ese inmortal espíritu Lawrence! El 5 de mayo de 1941, el Negus Negusti (Rey de  Reyes) Haile Selassie entraba triunfalmente en Addis Abeba escoltado por las tropas británicas. El 17 del mismo mes, el Duque de Aosta, Virrey del África Oriental Italiana, capitulaba en el Amba (montaña) Alagi. La última resistencia la protagonizará el general Nasi en la provincia  de Gondar, al noroeste de Addis Abeba, donde resistiría bizarramente hasta noviembre.

Tropas indias en Keren

Antes de iniciar Barbarroja (La invasión de la URSS), Hitler tuvo que acudir en auxilio de su impredecible aliado: las tropas italianas habían invadido Grecia desde el protectorado de Albania, siendo no sólo rechazadas sino que los griegos invaden el pequeño país balcánico. La directiva nº 25 del Fuhrer supondrá la conquista de Yugoeslavia y de la península helénica. Churchill, en una pifia más, atendiendo siempre a sus razonamientos políticos por encima de los militares, envió a Grecia las unidades que hubieran podido expulsar definitivamente a los italianos del desierto. Las unidades enviadas a la península balcánica ni llegaran a tiempo ni serán suficientes para impedir lo inevitable. La prensa anglosajona ha tratado de enmascarar la  catástrofe, esgrimiendo las sensibles pérdidas de los paracaidistas alemanes en Creta ¡Por  supuesto, cuando Hitler desperdicie a estas tropas de elite empleándolas como vulgar infantería en multitud de  combates como los de Montecassino, Normandía o Sëelow, las citadas fuentes callarán como putas…!

Operación Merkur Creta 1941

El 2 de abril en Al Ughaila, el punto más al oeste de las avanzadillas  británicas  en  Libia, la 2ª Div. Acorazada, que todavía no había se batido el cobre, fue atacada por sorpresa por dos pequeñas divisiones alemanas, seguidas por otras dos italianas. A su frente se encuentra un desconocido general de cincuenta años, que había comandado con éxito la 7ª Panzerdivision en la campaña de Francia: Erwin Rommel.